Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

A vueltas con la derogación del canon

Asociaciones de productores y de gestión de derechos dibujan un panorama desolador

El actor John Travolta atiende a los fans ayer sábado en el Festival de Cine de San Sebastián.
El actor John Travolta atiende a los fans ayer sábado en el Festival de Cine de San Sebastián. AFP

El certamen de San Sebastián es también encuentro industrial y eso es lo que han aprovechado varias agrupaciones, como Eurocinema (Asociación europea de cineastas) y Eurocopya (Asociación europea de gestión colectiva de los productores audiovisuales y de cine, en la que entra la española EGEDA, que también tuvo su voz en el acto), para reclamar la atención del público en general sobre lo que ha supuesto la derogación del antiguo canon, palabra que servía para bautizar el anterior modelo de compensación por copia privada a los titulares de los derechos. Desde su finalización, hace nueve meses, y su sustitución por el Gobierno de una nueva compensación, que sale directamente de los Presupuestos Generales, las industrias culturales han pasado de recibir 115 millones a 5, lo que ellos califican como "subsidio".

Imanol Uribe, como cineasta; Yvon Thiec, de Eurocinema, y Rafael Sánchez, de EGEDA, han participado en un encuentro en el que han afirmado: "En España se ha dado un paso atrás en la defensa de los derechos de los creadores. El sector cultural en general (un 4% del PIB del país y un 4,5% del PIB en Europa) y el sector audiovisual en particular están sufriendo este cambio de sistema, único y diferente al modelo europeo". Sánchez explicó que el sistema español ha roto la unidad en Europa (donde sí existe la compensación en 23 países) y Uribe recalcó lo absurdo de que ese dinero salga de los Presupuestos Generales: "Pagamos todos, hagamos o no copia; y no como antes, que lo hacían solo compradores". Según las entidades convocantes, "el canon por copia privada deberían pagarlo los fabricantes y distribuidores de equipos como establece la legislación, pero con el cambio de sistema español ni lo pagan, ni han reducido el importe de los equipos con el consiguiente engaño para los usuarios. Parece que Europa apuesta por los creadores y España por la industria tecnológica".

¿Y ese dinero no recaudado, quién lo está perdiendo? Según los convocantes, "el reparto antes era consensuado con los asociados. Un 20% se dedicaba a actividades asistenciales y de promoción cultural dentro y fuera de nuestras fronteras". Y urgen al Gobierno a remediar tamaño desastre.