Metáfora de Nueva York

Teju Cole construye en 'Ciudad abierta' un itinerario por la ciudad estadounidense

El autor de origen nigeriano se confirma como una de las revelaciones de los últimos años

Con esta novela obtuvo el premio Pen Hemingway 2012, Babelia lo entrevistó

Siracusa, Nueva York, EE UU 11 SEP 2012 - 13:06 CET

Foto de Nueva York tomada por Teju Cole. / Teju Cole.

En las primeras páginas de Ciudad abierta  (Acantilado y Quaderns Crema) hay menciones a Roland Barthes, Peter Altenberg y San Agustín. Así que no resulta sorprendente que al explicar gentilmente su rechazo a las grabadoras, Teju Cole (Kalamazoo, Michigan, EE UU, 1975) se refugie en una cita de García Márquez. “Él dijo que las máquinas sólo recuerdan cosas estúpidas, ¿no?”, apunta con un ligero deje británico el escritor de origen nigeriano una tarde de agosto en el jardín que comparte con sus caseros en Sunset Park, Brooklyn. Ha sacado una botella de vino blanco frío que coloca en una silla junto a un banco de madera. Dos piscinas de plástico al fondo del jardín y una barbacoa aportan un aire familiar a este escenario.

 Ganador del Pen Hemingway Award, con esta su primera obra larga de ficción, Cole ha sido saludado por la crítica con reverencia. Hijo de padres nigerianos, nacido en EE UU pero criado en Lagos, se instaló en Nueva York tras completar sus estudios de posgrado en el School of Oriental and African Studies de Londres. Historiador de arte, fotógrafo y profesor invitado en Bard College, en su libro Teju conduce con detalle y esmero al lector por las calles de Nueva York construyendo un itinerario de la ciudad a través de los paseos que emprende el introvertido protagonista, Julius. “Para hacer funcionar una historia como esta no necesitas un argumento, el énfasis o la exageración, porque eso no está presente en la vida real”, dice el autor cuyo estilo se ha comparado con el de Sebald.

Cuando das un largo paseo realmente llegas a sentir la diversidad del paisaje físico

Cole recorrió muchos de los mismos paseos que emprende su protagonista y a menudo escribía notas nada más regresar a casa. “Cuando das un largo paseo realmente llegas a sentir la diversidad del paisaje físico”, señala. El caminante, un introvertido psiquiatra residente en la Universidad de Columbia, especializado en trastornos afectivos seniles, va tejiendo una conversación interior, como un flâneur contemporáneo, y la descripción de cuanto le rodea queda puntuada por comentarios, reflexiones, encuentros y la misma historia y violencia que subyace tras las fachadas o bajo los cimientos. “Julius se siente diferente de todo el mundo, unas veces con cierta superioridad y otras simplemente aislado y perdido”.

La conversación con Teju Cole fluye con un ritmo similar al de su novela. Como los paseos que relata en sus páginas, la charla del escritor parece ajena al precipitado frenesí de la ciudad. Mientras explica que el libro recoge su curiosidad innata y su deseo de describir cosas sobre las que nadie se detiene a escribir de puro cotidianas, hace una pausa para hablar de un colibrí que sobrevuela un árbol del jardín. Le interesa la digresión y aunque confiesa que su madre es una gran narradora de historias, fue en James Joyce donde descubrió la posibilidad de relatar de una determinada manera historias que transcurren en la cabeza. Parte de la frescura llega a las páginas de su novela por medio de una peculiar cadencia narrativa. Cole quería aminorar la marcha para asemejar la lectura al mismo acto del paseo. El reto consistía en no ceder al miedo ante la posibilidad de aburrir al lector. Tras el tono cortés y suave de Cole, hay una determinación y seguridad, una osadía que él explica por su falta de ambición. “No me metí en un programa de escritura y espere a hacer buenos contactos. Nunca me he preguntado si lo que hacía era suficientemente bueno para ser publicado y me resisto ante la historia de éxito a la americana en la que algunos intentan colocarme”, dice. Él explica el éxito de Ciudad abierta con una necesidad latente de escuchar una historia sobre la vida en Nueva York tras el 11 de septiembre, sobre la tristeza y el conflicto interior tras la tragedia. Su personaje de alguna manera es una metáfora de esta ciudad; mestizo (de padre nigeriano y madre alemana), introvertido y solipsista como esta urbe que tanto valora la soledad; y psiquiatra de profesión, algo que enfatiza la envolvente conversación interior. La identidad, lo foráneo, la violencia y el conflicto son corrientes que discurren por sus páginas al ritmo del paseo que lleva a Julius desde Nueva York hasta Bruselas.

Aquí todo el mundo necesita ser cool y hay un riesgo de sonar pedante cuando hablas de otras cosas

“El tiempo real que consume una acción es la cosa más interesante del mundo”, dice el escritor y menciona su admiración por El sol del membrillo de Víctor Erice. Otra de sus películas, El espíritu de la colmena, es una de las muchas referencias explícitas que permean su libro, en el que habla de Coetzee y la novela Elizabeth Costello; Mahler, el pintor John Brewster o el fotógrafo Munkácsi. El diálogo interior de Julius sobrevuela cualquier cosa que suene a cultura pop. “Aquí todo el mundo necesita ser cool y hay un riesgo de sonar pedante cuando hablas de otras cosas. Julius está en el proceso de comprender quién es y el lector no tiene por qué conocer todas las citas, simplemente entender que forman parte de las cavilaciones del personaje”, dice Teju. ¿Y él? “A mí lo que no me gusta es la cultura de masas creada por corporaciones que buscan el mínimo común denominador. Me gusta la alta cultura y me atrae todo lo folk”.

Cole se encuentra entre esos escritores para quienes este juego de espejismos supone de alguna manera un triunfo, pero ríe al decir que él es mucho más sociable, le gusta pasear con amigos, adora el jazz y es un devoto fan de Fela Kuti (“es el mejor espíritu creativo que jamás salió de Nigeria”). Ahora su particular mundo ha saltado también a la no ficción. En Twitter, con el proyecto small fates (pequeños destinos), donde habla sobre noticias publicadas hace un siglo en la prensa de Nueva York, sin dar ninguna referencia más allá de su comentario. También prepara un libro sobre Lagos, unas memorias con entrevistas y observaciones. “¡Eso no es una ciudad abierta, es una ciudad máxima!”.

Teju Cole conversará con Patricio Pron el lunes, 17 de septiembre, en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB).

 

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