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“En las últimas elecciones voté al Partido Popular y me arrepiento”

Amparo Baró acaba de recibir el premio Ceres del Festival de Mérida por su actuación en 'Agosto'

La actriz asegura que este puede ser su último papel en el teatro

La actriz Amparo Baró. Ampliar foto
La actriz Amparo Baró.

Ha estado un mes de vacaciones cerca del puerto de Mazarrón frente al mar “haciendo vida sana y reposada”. De vuelta a Madrid, espera trasladarse el próximo día 30 a Mérida para recoger el primer premio Ceres a la mejor actriz por su papel en la obra Agosto, de Tracy Letts. Algo insólito: la archifamosa intérprete de la republicana Sole en la serie 7 vidas no acostumbra a dejarse ver en el escaparate del faranduleo.

Pregunta: Si no le gusta alguna pregunta, ¿me dará una colleja?

Respuesta: Pues mira, sí. Esta es la primera: estoy harta de que me hablen de collejas, ¿sabes?

P. ¿A usted, le han dado muchas?

R. No me han dado una jamás, pero sé el efecto que dejan. Sé cómo se le quedaba el cuello a Javier Cámara y a Florentino [Fernández]. Tiene que doler.

“Fui idiota al decir no a un papel en ‘Pepi, Luci y Boom’... de Almodóvar”

P. Vamos, que las daba a conciencia, nada de método, Stanislavski o la Cuarta Pared.

R. Sí, sí, claro. No se puede hacer teatro con eso. Yo capitalizo las emociones que tengo y las introduzco en mi interpretación. Pero una colleja es una colleja. La colleja venía conmigo.

P. Le han dado un premio en Mérida. ¿No le duele que sea el mismo Festival que le montó un escándalo el año pasado a Blanca Portillo al censurar una exposición donde había un desnudo presuntamente irreverente de Asier Etxeandia?

R. Creo que debo separar las dos cosas. Creo que la dirección del Festival ahora es otra. Creo que no es lo mismo.

“Puede que ‘Agosto’ sea la última función que haga en mi vida”

P. ¿Va a ir a recogerlo?

R. Sí. Llevo 15 años sin ir a recoger ningún premio, y eso que me han dado unos cuantos. Este voy a ir a recogerlo porque creo que después de 12 años de no hacer teatro he acertado con el texto de Tracy Letts y con Agosto… Dudaba si ir o no, pero era un papel que necesitaba hacer. Nunca podré agradecer bastante a Gerardo Vera que me diera el personaje.

P. ¿Por qué dudaba si ir o no?

R. No voy nunca. No fui ni a recoger el Goya que tengo, ni a los Fotogramas, ni a los de la Academia de la Televisión, ni a los de la Unión de Actores.

P. A lo Woody Allen, vaya.

R. Sí, pero en lugar de tocar el clarinete, me quedo durmiendo.

P. Si hubiera sido con lo de la censura, ¿habría ido?

R. Supongo que no.

P. Aparte de las collejas, estará harta de que la llamen roja, sobre todo cuando Intereconomía, Libertad digital y La Gaceta han sacado petróleo de sus entrevistas. ¿Algo que objetar?

R. No leo mis entrevistas. ¿Han sacado petróleo?

P. Dicen que se mofaba del asunto de la campaña de la zeja de Zapatero, por ejemplo, y que es una artista claramente afín a las barbas de Rajoy.

R. Pero bueno, ¿qué es esto? Realmente me da lo mismo lo que digan. Y sí, lo de la zeja me parecía una campaña infantiloide. Pero me parece igual de tonto lo de las barbas. Estoy tan, pero tan harta... He ido variando mi voto entre unos y otros, pero me tienen tan cansada que estoy por no volver a votar a nadie nunca más. No puedo más con todos ellos. No sirven para nada. No están preparados. ¡No me gustan! Soy absolutamente independiente.

P. A riesgo de otra colleja, ¿puedo preguntarle qué votó en las últimas elecciones?

R. Sí, claro. Voté PP.

P. ¿Se arrepiente?

R. Sí.

P. ¿Mucho?

R. Están haciendo cosas que no me gustan nada.

P. ¿La subida del IVA?

R. La Cultura debería estar exenta del IVA. Otra decepción.

P. Según su teoría de que un actor ha de saber mentir tan bien que el público se lo crea, Rajoy debería estar nominado este año al Goya, ¿no le parece?

R. ¡Eso no es ser actor! ¡Eso es mentir con toda la barba! Y el otro, el de la zeja, lo mismo.

P. También dice la caverna que usted está en contra de las subvenciones a la Cultura.

R. Vamos a ver. Vamos a no exagerar. El talento puede por sí solo producir una obra de arte sin necesidad de subvenciones. No estoy en contra de las subvenciones, sino del tipo de subvenciones y de a quién se subvenciona.

P. ¿Y qué propone?

R. Pues no lo sé. Si no lo saben estos o aquellos o los que vendrán, pues que lo piensen bien. Hay que ayudar a la Cultura para que sea libre y se exprese como quiera y con talento.

P. ¿Qué le pareció el movimiento de los indignados? ¿Se sintió identificada?

R. Creo que la indignación estaba y está plenamente justificada. Pero no tuvieron un cauce para explicar las cosas. No se puede hacer esa plantada así porque uno mismo se pierde el respeto.

P. ¿A qué se refiere?

R. A que allí no había nadie, por lo menos las veces que yo pasé, que pidiera trabajo. Nada más que trabajo.

P. Sí que había.

R. No. Pedían un piso, justicia... Nunca vi que pidieran trabajo. Al menos en el par de veces que me pasé por allí. Tenían una razón absoluta, pero la perdían: no me pareció que aquella fuera la forma de hacerlo, obstaculizando el trabajo de las personas que tienen negocios en Sol.

P. Usted le dijo que no a Almodóvar porque Pepi, Luci y Boom... le pareció chabacana.

R. Qué idiota fui. En aquella época (1980) estaba haciendo teatro y me pasaron un guion. Me dijeron que era de un chico que trabajaba en Telefónica, pero que era muy gracioso. Lo leí y pensé: ‘Pero, ¿qué he hecho yo para merecer esto?’ [ríe a carcajadas].

P. ¿Para merecer qué?

R. ¡Tenía que mearle en la boca a alguien o que me mearan a mi! Ahora te mandan ese guion y te dicen que es de Pedro y piensas: ‘Qué fantástico’.

P. ¿Qué le pareció el resultado?

R. ¡Me maté de risa! Ahí fue cuando comprendí lo idiota que había sido.

P. Uno de sus monólogos más famosos en El Club de la Comedia era un golpe brutal a los funcionarios con el cliché de vagos y caraduras.

R. Ese guion, ahora, con lo que está ocurriendo, no se habría escrito, desde luego. Pero exagerado, cómico o gracioso, se decían unas verdades del barquero.

P. ¿Es usted coqueta?

R. No, no creo que lo sea. Me considero más bien feíta. Coqueta puedo ser en el escenario, nada más.

P. Pero dicharachera sí, ¿no?

R. Odio a la gente que habla mucho.

P. Usted es más como para adentro.

R. Sí.

P. ¿Qué cosas se cuenta a sí misma últimamente?

R. Que ya soy muy mayor; que estoy muy bien para la edad que tengo; que posiblemente Agosto sea la última función que haga en mi vida; que he tenido una carrera estupenda y mucha suerte. Que no está mal.

P. En esta profesión suya, le habrán tirado bastante los tejos, supongo.

R. No. Debe ser porque siempre he sido bajita y feíta.

P. No me creo que no haya tenido alguna gran pasión.

R. Bueno, la verdad es que me enamoré de Adolfo Marsillach. Tenía esa cosa del gran maestro, inteligente y atractivo... Luego se volvió raro...

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