OPINIÓN

EE UU/Europa: las series que vienen

El director de Canal + repasa la oferta de series que llegará a las televisiones la próxima temporada

De izquierda a derecha, Thomas Sadoski, Sam Waterston y Jeff Daniels, en 'The newsroom'.

Todos los meses de mayo en Los Ángeles, tras los upfronts, los estudios de Hollywood y las grandes productoras estadounidenses organizan, para los programadores internacionales, visionados de los pilotos de las series que van a ocupar en otoño las rejillas de programación de las cadenas de televisión comercial y algunas de las de pago. Se llaman upfronts (por adelantado) porque las marcas comerciales se comprometen a invertir su dinero antes de que empiece la temporada. Por lo general, el pistoletazo de salida tiene lugar a finales de verano, excepto en el caso de cadenas de cable básico y premium, que funcionan con otro calendario de estrenos, o de NBC, que este año adelanta sus estrenos por la presencia de los Juegos Olímpicos de Londres en su programación.

Nadie tiene las claves del éxito o el fracaso. Como decía William Goldman hablando de cine, “nadie sabe nada”. Sí está claro que hay que invertir mucho dinero en desarrollo, producción, sueldos de actores y productores ejecutivos y promoción, para poder competir con la serie de al lado en el mando a distancia. Este sistema de producción tan caro es el precio que los estudios y las cadenas han decidido pagar para mantener viva una industria a menudo anómica y basada en el volumen. En la mayoría de casos, todo depende del comportamiento de la audiencia en los Estados Unidos. Los programadores españoles, británicos o rusos no tienen nada que hacer o decir al respecto.

Este año los dramas destacan muy por encima de las comedias, en las que la tendencia de la temporada está en la presencia abrumadora de bebés y niños pequeños como fuente de conflicto cómico entre adultos. En realidad no se trata de tendencias sino de espionaje industrial, inevitable en una comunidad muy compacta.

Además, cada año reaparecen estrellas que intentan triunfar en nuevos pilotos, tras su paso por series anteriores. Son los ojos del Guadiana de la temporada. En esta ocasión, además del omnipresente y solvente Zeljko Ivanek, reaparecen Matthew Perry, Anne Heche, Kevin Bacon, Jennifer Love Hewitt (que lucirá escotes más o menos generosos de las mismas fotos promocionales de The client list, según el mercado en el que se programe la serie), Anthony Edwards, Lucy Liu, o incluso Chrystal, el pequeño mono de Resacón 2 y Noche en el museo.

En cuanto a los dramas de mayor interés, destaca The newsroom, encargada por HBO a Aaron Sorkin y ya estrenada. Jeff Daniels y Emily Mortimer encabezan esta producción sobre la vida de un canal de noticias. Ya sabíamos de qué era capaz Sorkin escribiendo diálogos. Tras los primeros 5 minutos del piloto vemos que con los monólogos tampoco lo hace nada mal. Su piloto es uno de más valorados por los compradores internacionales.

Un planteamiento muy sólido es el de Nashville para ABC, definido por sus creadores como “un Dallas o Dinastía contemporáneo, en la escena musical de Nashville”, y escrito por la guionista de Thelma y Louise. Otra sorpresa de la temporada es Mamie Gummer, hija de Meryl Streep, de la que ha heredado una capacidad interpretativa sin límites, además de ser clavada a su madre. Es la estrella de Emily Owens, M. D., un drama para CW y por lo tanto diseñado para un público joven. Interpreta a una médico, recién salida de la universidad que empieza un trabajo en un hospital de Denver.

Si Conan Doyle levantara la cabeza se toparía, también en CBS, con una de las parejas más sorprendentes de estos screenings. Se trata de una nueva revisión de Holmes y Watson, esta vez protagonizada por Jonny Lee Miller y Lucy Liu. En Elementary Sherlock, antiguo colaborador de Scotland Yard, se refugia en Nueva York para recuperarse de sus muchas adicciones y excesos, y por supuesto le acompaña la doctora Watson, con quien forma pareja profesional para ayudar al departamento de policía de la ciudad. 666 Park Avenue es la dirección postal del mismísimo diablo. The Drake es un edificio poseído por el mal, en el que sus inquilinos pagan un precio muy alto para alcanzar sus sueños más deseados. Los propietarios, interpretados por Terry O'Quinn (John Locke en Perdidos) y Vanessa Williams (Betty la fea, Mujeres desesperadas) crean una atmósfera que recuerda a la de La semilla del diablo. El punto de vista del espectador lo aporta una joven e inocente pareja, contratada para ocuparse del mantenimiento del edificio. Con 666 Park Avenue ABC intentará plantar cara a El mentalista (CBS) y el partido de fútbol americano de la NFL (NBC) los domingos por la noche.

NBC ha puesto en manos de J. J. Abrams y su empresa Bad Robot una de sus grandes apuestas para la temporada. Revolution es una enorme producción basada en una premisa apocalíptica: ¿qué pasaría si el planeta se quedara sin fuentes de energía? Warner la describe como “El señor de los anillos por las autopistas de América”. Revolution se encontrará, ya a mitad de temporada en FOX, con otra competidora de mucho cuidado y producida por el mismo estudio (Warner): The following es el piloto mejor valorado. Presentado como una mezcla entre 24 y El silencio de los corderos, es la lucha entre un policía (Kevin Bacon) y un asesino en serie fugado de la cárcel (James Purefoy), que tiene la peculiaridad de controlar la voluntad de 300 asesinos desperdigados por todo el país. Tras la persecución vendrá la colaboración entre ambos.

En el horario ocupado por House en los últimos años, FOX programará este otoño The mob doctor. Creada por Josh Berman (C.S.I., Bones), esta serie cuenta la vida de una cirujana de un gran hospital de Chicago que, en paralelo, mantiene una relación personal y de dependencia con la mafia. Probablemente los guionistas no tardarán en encontrar motivos por los cuales los mafiosos necesiten frecuentes servicios médicos. Es la primera vez que se mezclan estos tres entornos (familia-mafia-hospital) en una serie de televisión.

Una de las sorpresas de la temporada podría ser una nueva serie de abogados. Y no tanto por la serie en sí, sino por su protagonista. Janet Montgomery encabeza el reparto de Made in Jersey interpretando a una novata abogada llegada al más prestigioso bufete de Manhattan. De origen humilde, raíces italianas y dudosa educación, deberá hacerse un hueco en un mundo de tiburones de traje y corbata, que se quedarán boquiabiertos al verse superados por lo que los americanos llaman el street smart.

CW es la cadena del superhéroe improbable de la temporada. Basada en un cómic, Arrow cuenta la historia de un joven que desaparece en el naufragio del yate de su padre multimillonario. Sobrevive cinco años, aparentemente solo, en una isla del Pacífico, donde aprende artes marciales, métodos de supervivencia, el manejo de todo tipo de armas, y se convierte en el defensor del bien y el azote de la injusticia. Sus habilidades adquieren utilidad una vez vuelve a Nueva York, con su familia, y donde en público mantiene la personalidad y nivel de vida anteriores a su desaparición.

La gran apuesta de ABC para el otoño se llama Last resort. Una serie creada por Shawn Ryan (The shield, The unit), de claro perfil masculino, muy coral y de acción trepidante: el comandante de un submarino nuclear se niega a acatar y cumplir la orden de lanzar un ataque, porque duda de su procedencia. La tripulación se convierte en fugitiva de su propio país y se refugia en una isla del Pacífico.

Cada vez está más clara la diferencia entre series producidas para cadenas de televisión comercial y cable básico, que viven de lograr altos niveles de audiencia que se traducen en ingresos publicitarios, y series producidas para canales premium de pago (HBO, Showtime, etc.), para quienes los índices de audiencia no forman parte esencial de la ecuación. Cada vez se produce y promociona mejor, cada vez se cuenta mejor las historias. Lo que llamamos ahora “la edad de oro de las series” no es más que un instante en una evolución que empezó hace mucho tiempo.

Estos son solo algunos ejemplos de las series que llegan en la próxima temporada. Muchas de ellas no sobrevivirán y serán rápidamente canceladas. Otras pocas triunfarán. Pero nadie sabe cómo repartir los papeles. La ficción en televisión es una ciencia para teorizar a posteriori, y quien piense o diga lo contrario, miente o no sabe de qué va esto.

Miguel Salvat es director de Canal +

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