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la película de la semana: 'carmina o revienta'

La familia como espectáculo

Paco León, entre su madre y su hermana en el rodaje de 'Carmina o revienta'.
Paco León, entre su madre y su hermana en el rodaje de 'Carmina o revienta'.

El lanzamiento de esta ¿película? es tan insólito como su temática. La definición de película se presta a muchas y heterodoxas explicaciones. Aunque los metrajes de estas se hayan alargado en el cine actual (en muchos casos innecesariamente, imagino que pensando en su exhibición en las televisiones, ya que entre las dos horas de duración de la película y la insufrible y machacante hora de spots publicitarios que la acompañan tienen solucionada sin necesidad de alardes imaginativos la programación nocturna) soy tan convencional que solo aplico el término película a partir de un metraje de noventa minutos y Carmina o revienta dura setenta. Siguiendo con los benditos tópicos incluso exijo eso tan rancio de planteamiento, desarrollo y desenlace.

'Carmina o revienta'

Dirección: Paco León.

Intérpretes: Carmina Barrios, María León, Paco Casaus, Ana María García, Raimundo Carrasco.

Género: tragicomedia. España, 2012.

Duración: 70 minutos.

Etiquetarla en un género que también resulta problemático. ¿Es ficción, es documental, es un falso documental, es una mezcla de todo lo anterior? Los espíritus libertarios cerrarán el tema con el interrogante más pragmático: “Qué más da lo que sea: ¿interesa lo que cuenta, divierte, emociona? Yo respondería que me he divertido moderadamente, me he reído con ganas en tres o cuatro ocasiones, reconozco que el campo magnético de esa castiza, guapa, histriónica, lista, cínica, destroyer, graciosa, excesiva, deslenguada, astuta, surrealista, ferozmente terrenal, tragicómica, profesional de la supervivencia, desgarrada, brutal, manipuladora señora llamada Carmina puede enganchar o dejar estupefacto a un variado género de público.

De Paco León me cuentan que posee una notable carrera en el teatro, pero no lo he podido constatar porque no frecuento ese arte, no sé, no entiendo. Le asocio con un imitador en posesión de auténtica comicidad y también me hace reír en la serie Aida, que tanto deleita a los modernos y al pueblo llano. En Carmina o revienta, además recurre a métodos tan innovadores, posibilistas o arriesgados en su exhibición como estrenarla simultáneamente en las salas de cine, en Internet y en DVD. También ha explicado con argumentos y sensatez esa decisión para que su criatura, parida al margen de los habituales sistemas de financiación llegue al a mayor número de espectadores.

Para su opera prima como director ha recurrido a lo que mejor conoce, a su pintoresca familia. Y esta ofrece bastante juego. De su hermana María sabíamos a través de la mediocre e impostada La voz dormida que era una actriz en posesión de luz, ritmo y verdad. De Carmina, su volcánica y disparatada madre, no teníamos noticias, pero es un auténtico espectáculo. Con estos elementos el autor no necesita guion. Todo resulta trasparentemente biográfico aunque exista el pretexto narrativo de cómo salir a flote utilizando la picaresca cuando la vida te está acorralando, cuando el instinto de supervivencia, el coraje y la sabiduría callejera se imponen al cansancio existencial, a la certeza de que todo está amenazado por la ruina. Notas que la improvisación es la reina cuando dispones de un material tan explosivo. Me sobra una larga secuencia protagonizada por la escatología, recurso supuestamente naturalista y cómico al que jamás le he pillado el encanto. Pero tengo la grata sensación de que no he perdido el tiempo siendo testigo de las andanzas, discusiones, venturas y desventuras, verdades y mentiras de esta familia tan singular.

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