El ‘gato helicóptero’ disecado triunfa en una feria de arte

El artista holandés Bart Jansen transformó el felino, llamado Orville, en una pieza de exhibición después de que lo atropellara un coche

El gato helicóptero de Bart Jansen / REUTERS

Bart Jansen, un artista conceptual holandés perdió a su gato, Orville, en un atropello urbano y decidió rendirle un homenaje acorde con su nombre. El gato se llamaba así en recuerdo de Orville Wright, pionero estadounidense de la aviación que voló 12 segundos en 1903 con un prototipo de avión. Aprovechando la tecnología actual, Jansen disecó a su gato, le puso cuatro hélices en la patas y le introdujo un motor operado por control remoto. Una vez completa y en pleno uso, bautizó la obra como “Orvillecopter”. Luego la expuso en KunstRai, la feria de arte contemporáneo recién clausurada en Ámsterdam. Allí ha arrasado.

Con un precio de salida de 12.500 euros, el gato volador tiene ya una oferta particular de 100.000 euros. Su éxito recuerda al obtenido por el artista británico Damien Hirst, que metió en formol diversos animales, entre ellos un carnero, una vaca y un tiburón. O bien el germano Thomas Grunfeld, con sus animales híbridos, también disecados, que mezclan cabeza de cotorra o jirafa, y cuerpo de ardilla o avestruz.

“Orville ha recibido sus hélices a título póstumo. Su vuelo no es aún perfecto, pero dentro de poco mejoraré su mecanismo”, ha dicho Bart Jansen, que sigue trabajando en el mando a distancia de su obra. El Partido holandés de los Animales, el único con representación parlamentaria en Europa, han pedido la retirada de trabajos así. Algunos activistas radicales han llegado a pedir “la cabeza de Jansen”, en diversas pintadas repartidas por la capital holandesa.

El año pasado, otra artista local, que se hace llamar Tinkebell (como el hada Campanilla, de Walt Disney) fue incluso más lejos en el arte animal. Según ella, su gata estaba deprimida y le hizo un favor. La mató para después convertirla en un bolso de asas. “Ahora siempre la llevo conmigo y no está sola”, aseguró. Otro de sus trabajos mostraba 95 conejos de Indias, vivos, metidos en bolas transparentes de ejercicio. Esta última creación le valió una denuncia por crueldad de la que fue absuelta. Su colega Bart Jansen tiene aún otro gato, Wilbur, que lleva el nombre del hermano en la vida real de Orville Wright.

Para KunstRai, la controversia ha sido bienvenida. La feria de arte ha sufrido recortes debido a los ajustes presupuestarios derivados de la crisis financiera, y obras como el Orvillecopter han generado buena publicidad. Este año se celebraba la 28 edición con 68 artistas nacionales que debían mostrar “la pluralidad y salud del arte holandés”, según los organizadores. Ha sido visitada por 12.000 personas. El otro evento señero del país, TEFAF, dedicado al arte antiguo, cerró en marzo pasado con 72.000 visitantes y ventas al alza. La más cara fue una pieza del pintor barroco flamenco Frans Francken, valorada en 9 millones de euros. La compró el Museo de Bellas Artes de Boston.

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