La ansiedad, foto a foto

PhotoEspaña arranca con una exposición sobre la estresante relación entre la realidad y la fotografía

Comisariada por el chino Huang Du, reúne a 11 artistas internacionales

'El archivo', 1985, de Miki Kratsman. / Miki Kratsman

Dicen que la ansiedad es uno de los síntomas insalvables del hombre contemporáneo. Sin llegar necesariamente al extremo de la patología, la ansiedad marca nuestro pulso diario. Las imágenes que consumimos cada día no son inocentes en este proceso que nos hace asomarnos a esa irritación y desamparo que caracteriza a este extendido desaliento moderno. Es ahí, en ese abismo cotidiano, donde se sitúa la exposición con la que esta mañana ha arrancado el XV Festival Internacional de Fotografía y Artes Visuales PhotoEspaña, que pese a un recorte del 25% en su presupuesto sigue firme con su cita anual en los principales espacios expositivos de la capital.

Ansiedad de la imagen, en la sala de la Comunidad de Madrid Alcalá 31, reúne la obra de 11 fotógrafos llegados de China, Israel, Italia o Australia. Su comisario, el chino Huang Du, ha creado un discurso en el que se asume “sin dramatismo” ese estado psíquico en el que nos hemos acostumbrado a vivir. “Todos sufrimos de ansiedad, todos aprendemos a controlarla. Y todos estos artistas reflejan esa realidad”, explica. Para Huang Du la ansiedad transita por igual en proyectos opuestos: de las fotografías de la artista checa Eugenia Raskopoulos (sus papeles de regalo arrugado confirman a Roland Barthes cuando decía que la fotografía es violenta no porque muestre violencia) a la serie de Lu Nan Myanmar, en la que el fotógrafo chino muestra sin evitarnos detalles la vida en las cárceles de la antigua Birmania, en las que viven como ratas humanas mujeres, hombres y niños adictos a la heroína. Prisioneros de cuerpo y alma que, encadenados por los tobillos, muestran en una treintena de fotografías un pozo sin fondo de dolor humano. Y sí, contemplar a una niña beberse una jeringuilla como si fuera un biberón, provoca una insondable ansiedad.

Prisionera bañandose, Myanmar, 2006, de Lu Nan. / Lu Nan

La fotografía, su uso, su abuso, son algunas de las cuestiones que inevitablemente sobrevuelan sobre esta nueva edición de PhotoEspaña  en la que la Factory de Andy Warhol se dará la mano con una fuerte presencia de autores asiáticos. El comisario del festival, el cubano Gerardo Mosquera, eligió una guayabera roja para que nadie le perdiera de vista en este primer día de una semana en la que se inaugurarán de forma escalonada las principales exposiciones de la edición. Al preguntarle por una sola fotografía de las cientos que se reunirán este año elige una de su paisano Carlos Garaicoa (mañana se inaugura su antológica en la Fundación ICO): “En una de sus fotografía, extrañamente misteriosa, está sintetizada el contenido temático de esta edición del festival. Es esa en la que se ve a un joven cubano con las Torres Gemelas de Nueva York tatuadas en el brazo mientras a sus espaldas están las Torres Gemelas del Vedado de la Habana. Está lo local frente a lo global, pero además está un importante detalle: la foto se hizo antes del 11-S”.

Para el comisario de PhotoEspaña Gerardo Mosquera esta foto de Carlos Garaicoa resume la idea -"y el misterio"- de esta edición. / carlos garaicoa

“La fotografía”, continúa, “es un arte flexible, la base de muchas cosas, puede ser soporte para la pintura, la escultura, el vídeo o la red. Tiene esa capacidad de captar un instante para luego convertirse en una presencia ubicua”.

Esa presencia que trasciende su propio formato está presente el en proyecto (incluido en la serie expuesta en e Alcalá 31) del argentino Miki Kratsman, un fotorreportero que vive en Israel desde 1971 y que ha convertido su trabajo durante décadas para periódicos (de los territorios ocupados a la información gastronómica) en El archivo, una panorámica sobre tres pantallas en las que se proyectan de manera cronológica todos sus trabajos, dándole un valor único al conjunto. “La fotografía como objeto aislado dejó de interesarme hace tiempo, por eso busqué crear un archivo gráfico con todos mis trabajos para publicarlos como un conjunto. El problema era cómo mostrarlo, cómo darles un sentido a 4.000 imágenes”. La fiebre del archivo, de Derrida, le dio la idea definitiva para componer el enorme mapa que en 4.000 imágenes a 12 segundos nos muestra en 4 horas una vida encerrada en los barrotes de su archivo. “En Israel no quiero mostrarlo en una sala. Quiero que sea en una tienda, o en varias, recuperar el componente público de este trabajo”.

La jornada de PhotoEspaña se cerró con la presentación en la galería Off Limits de No proyectado sobre el Papa, la acción de Santiago Sierra y Julius Von Bismarck en las Jornadas Mundiales de la Juventud celebradas el pasado verano y en la que, gracias al invento image fulgurator, proyectaron sobre el pontífice un No invisible para el ojo humano pero que captaron todas las cámaras que le fotografiaron en ese instante con flash. Von Bismark, que tiene patentado este invento, y que acudió sin Sierra a la presentación, explicó el funcionamiento de su aparato y se abstuvo de pronunciarse sobre sus propias reflexiones sobre una acción de “guerrilla artística”: “Yo no hablo del Papa. La imagen habla por sí sola”.

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