P. D. James lleva el asesinato en la continuación de ‘Orgullo y Prejuicio’, de Jane Austen

La nueva novela de la escritora británica se adapta al estilo de Austen

El resultado de 'La muerte llega a Pemberley' es una mezcla muy interesante

La escritora P. D. James.

P. D. James, la gran dama del crimen británica, cumplirá 92 años el próximo agosto. La última novela protagonizada por su detective poeta, el comandante Adam Dalgliesh, Muerte en la clínica privada, apareció en 2008 (en España el año siguiente). Desde entonces, nada. Excepto el ensayo Todo lo que sé sobre novela negra. Ahora, nos obsequia con una novela insólita y genial, La muerte llega a Pemberley (Bruguera), en la que retoma Orgullo y prejuicio en el punto en que la acabó Jane Austen.

“Debo una disculpa a la sombra de Jane Austen por implicar a su querida Elizabeth en la trama de una investigación por asesinato”, afirma la escritora en una nota introductoria. Estamos en Pemberley en 1803. Hace seis años que Elizabeth Bennet y Darcy se casaron. Tienen dos hijos y preparan el baile de otoño. La felicidad es absoluta. Pero el día antes de la fiesta, se presenta, sin ser invitada, Lydia, la díscola hermana menor de Elizabeth, la que se fugó (en Orgullo y Prejuicio) cuando tenía 16 años con el apuesto teniente George Wickham. Histérica, llora y grita que han asesinado a su marido en el bosque de Pemberley.

Elizabeth y Darcy sienten que un peligro inexorable amenaza su vida y su hacienda. Afloran todos los secretos, vuelven las dudas. James es una maestra en mostrar cómo un asesinato perturba las vidas del entorno de la víctima.

La escritora se adapta perfectamente al estilo y lenguaje de Austen, a su ironía, a su sabia descripción de cotidianeidad de una burguesía agraria y añade su pasión por el misterio y por el suspense y sus agudas observaciones. El resultado es una mezcla muy interesante.

James, por si alguien se despista o no recuerda Orgullo y prejuicio, resume en un prólogo de apenas 12 páginas la novela: la peripecia de la familia Bennet con cinco hijas casaderas y exiguos ingresos, los desvelos de la madre para casarlas; y la de los ricos Darcy. El orgulloso, reservado y poco sociable señor Darcy y los prejuicios de Elizabeth. James da nueva vida a los personajes de Austen y algunos, como Georgiana, la hermana de Darcy, su primo, el coronel Fitzwilliam o Lydia y Wickham cobran mayor protagonismo.

Debo una disculpa a la sombra de Jane Austen por implicar a su querida Elizabeth en la trama de una investigación por asesinato

Hay nuevos personajes y nuevos amores. Como en la novela de Austen, no faltan los chismorreos ni la envidia. Hay ecos lejanos de la rebelión irlandesa contra el dominio británico de 1798 y de la guerra naval contra Francia. James asume la parte más feminista de Austen sobre la educación de las mujeres. “Estamos ya en el siglo XIX y a la mujer no puede negársele la voz en asuntos que la incumben”, afirma el joven abogado Alveston.

Phyllis Dorothy James (Oxford, 1920) ha publicado una veintena de novelas, casi todas protagonizadas por el comandante Dalgliesh, que debutó en 1965 en Cubridle el rostro. Le siguieron títulos como Muertes poco naturales, Un impulso criminal, Sabor a muerte o Muerte en el seminario. Ha leído a Jane Austen y afirma en La hora de la verdad, sus originales memorias: “Algunos de los escritores en lengua inglesa más importantes ha sido mujeres: Jane Austen, las Brontë, George Eliot, Virginia Woolf”.

Jane Austen (1775-1817) empezó a escribir Orgullo y prejuicio cuando apenas tenía 20 años. Realizó la primera redacción entre 1796 y 1797, pero no logó publicarla hasta 1813. Es autora también de Sentido y sensibilidad, Emma, Mansfield Park, La abadía de Northanger y Persuasión.

La escritora se adapta perfectamente al estilo y lenguaje de Austen, a su ironía, a su sabia descripción de cotidianeidad de una burguesía agraria y añade su pasión por el misterio y por el suspense y sus agudas observaciones

Un párrafo del capítulo final de Mansfield Park decidió a P. D. James a escribir La muerte llega a Pemberley: “Que se espacien otras plumas en la descripción de infamias y desventuras. La mía abandona en cuanto puede esos odiosos temas, impaciente por devolver a todos aquellos que no estén en gran falta un discreto bienestar, y por terminar con todo lo demás”. Y eso es lo que ha hecho James, “espaciar” con inteligencia e imaginación Orgullo y prejuicio. Todo un homenaje.

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