Antonio Mingote, maestro del humor español

El humorista fallece en Madrid a los 93 años

Fue uno de los grandes intelectuales españoles del siglo XX

La capilla ardiente se ha instalado en el madrileño parque del Retiro

El humorista Antonio Mingote. / SANTI BURGOS

Logró poner una sonrisa en las caras de la gente de orden (y también en las de personas más desordenadas). El humorista Antonio Mingote, uno de los grandes intelectuales españoles del siglo XX, ha muerto en un hospital de Madrid a los 93 años de edad. Su estado de salud era muy delicado desde hace meses. La capilla ardiente ha sido instalada en los Jardines de Cecilio Rodríguez, del madrileño Parque del Retiro. Cerrará a las 22.30 y volverá a abrir mañana de 10.00 a 19.00 horas. En ese parque descansarán sus restos mortales, informa el diario Abc. Dibujante, humorista, escritor y académico de la lengua, su trazo y su imaginario (sus pobres, sus galanes quijotescos o sus damas de la alta burguesía fácilmente escandalizables) son esenciales para entender el devenir reciente de España.

Maestro de la línea y del color, ilustró carteles, decorados, vestuario, azulejos, vallas callejeras y todo tipo de superficies. Sus personajes también supieron recoger parte de la esencia de un embellecido Madrid burgués, ciudad que lo acogió como uno de sus vecinos más queridos. “Muchas de las cosas que he hecho se las he dedicado a Madrid”, declaraba en una entrevista de 1996.

Con el arma de la ternura Mingote supo poner ante los ojos de los pudientes realidades a las que estos no querían mirar. Así describía su trabajo: "Razonar hasta más allá de lo razonable. Despojar de la hojarasca que envuelve las cosas hasta hacerlas cómicas".

Portada realizada por Mingote para la novela 'Los ilusos', de su amigo Rafael Azcona

Entre sus libros de viñetas cabe citar, Soltera y madre en la vida; Pierna creciente, falda menguante; Hasta que el matrimonio nos separe (1955-1976); Pequeño planeta (1957); Historia de Madrid (1961); Historia del traje (1963); Hombre solo (1970 y 1988); Este señor de negro (1975); Hombre atómico (1976); Al cielo iremos los de siempre (1985); Solo pobres (1995); El Mus (1995) y Mingote, punto y aparte.

Una de sus obras más importantes fue la serie de ilustraciones para El Quijote, realizadas en 2005 con motivo del cuarto centenario de la publicación de la obra de Miguel de Cervantes. Tardó dos años en completarla.

De familia aragonesa, Ángel Antonio Mingote Barrachina nació en Sitges en 1919. Hijo de un conocido músico, hizo carrera militar en la Academia de Guadalajara (donde distribuyó la revista satírica La cabra), pero pronto abandonó esa senda para estudiar Filosofía y Letras en Zaragoza. No llegó a terminar los estudios. De sus primeras nupcias nació su hijo Carlos, en 1955. En 1966 contrajo matrimonio con Isabel Vigliola, con quien tuvo otro hijo. En 1999 sufrió un accidente cerebrovascular por el que tuvo que ser intervenido de urgencia.

Con solo 13 años, en 1932, publicó su primer dibujo en el suplemento Gente Menuda, de la revista Blanco y Negro. Esta publicación sería el germen del diario Abc, al que Mingote se incorporó en 1953. Llegó convertirse en el icono de esa cabecera, para la que realizó numerosas primeras páginas, un fenómeno periodístico poco frecuente y que solo ha cultivado Abc.

En la capital (donde llegó en 1944) trabó amistad con el guionista y escritor Rafael Azcona (fallecido en 2008), a quien introdujo en la gran publicación humorística del momento: La Codorniz.

Fleming y un torero, por Antonio Mingote

Su carrera literaria arrancó en 1948 con la novela Las palmeras de cartón. La segunda llegaría más de 40 años después, en 1991: Adelita en su desván. Además participó en montajes teatrales y en 1978 estrenó su película Vota a Gundisalvo.

Recibió numerosos títulos y distinciones, la más reciente es de noviembre de 2011, cuando el Rey le nombra Marqués de Daroca, localidad de la que procedía su familia. En 1961 le fue concedida la orden de Isabel la Católica. En 1966 se instituye el premio que lleva su nombre. En 1980 logra el Premio Nacional de Periodismo y en 1987 se convierte en el primer humorista (confeso) que ingresa en la Academia de la Lengua. Ocupaba el sillón ‘r’ minúscula. En 1996 recibe la medalla de oro al Mérito en el Trabajo. En 1998 logra el Premio Quevedos, el equivalente humorístico al Cervantes de Literatura. En 2001 obtiene el premi Gat Perich. En 2002 se le concede la medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes. En 2005 es nombrado doctor ‘honoris causa’ por la Universidad de Alcalá de Henares y en 2007 recibe esa misma distinción por la Universidad Rey Juan Carlos.

Uno de sus últimos trabajos fue el cartel para la película de José Luis García Sánchez Los muertos no se tocan, nene, estrenada en 2011. Era una adaptación de una novela su amigo Azcona vetada por la censura franquista. Cada viñeta de Mingote era un espejo en el que mirarse cada día. Un espejo irrompible, por fortuna.

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