Madonna, 'MDNA'

Hace muchos años que el otrora famoso buen olfato de Madonna para identificar a tiempo tendencias musicales del underground y llevarlas al gran público por la puerta grande se deterioró. Después del decepcionante Hard Candy, en el que apostó como productores por Timbaland y The Neptunes, en plena cuesta debajo de su carrera, y del horror bailongo de Celebration, resultaba iluso esperar de su duodécimo álbum un hito a la altura de Like a prayer, Ray of light o, incluso, Confessions on a dancefloor. Pero sería un disparate subestimar a una de las artistas pop más importantes de todos los tiempos, que siempre ha superado con imponente soltura los bajones en su carrera.

Género: Pop

Título: MDNA

Sello: Live Nation/Interscope

Año: 2012

Puntuación: * * *

Las primeras señales de la campaña de promoción de MDNA no eran demasiado halagüeñas. El adelanto, Give me all your luvin’, junto a M.I.A. y Nicki Minaj, un pseudohimno teenpop, provocaba una sonrisa condescendiente más que excitación real, mientras que la canción escogida para el lanzamiento del álbum, la machacona, apitufada y caduca Girl gone wild, es directamente uno de los peores sencillos de su carrera. La escucha completa de MDNA confirma la desafortunada elección de los singles. Porque, aun resultando un disco inconexo, invertebrado, peterpanesco, ligeramente bajo de espíritu y repleto de proclamas de autoafirmación un poco sonrojantes, contiene varios momentos brillantes que demuestran que no conviene enterrar la corona antes de tiempo.

El mejor ejemplo es I’m addicted, un bombazo discotequero que es todo lo que pretende ser Girl Gone Wild sin conseguirlo. La única razón posible por la que no ha sido la canción estrella de la campaña es porque se recrea en el parecido entre el título del disco y el famoso estupefaciente. No es la única señal de provocación del álbum. En la estupenda Gang Bang, eliminada de la versión limpia del álbum, o en I’m a sinner, Madonna juega a su juego favorito, pero a estas alturas el umbral de impresión está ya demasiado alto y más que provocadoras resultan cándidas. Más buenos momentos: Turn up the radio sería un gran single de Kylie, y las baladas de William Orbit, Masterpiece y Falling free, dejan un dulce sabor de boca como cierre.

El disfrutable MDNA termina por demostrar que Madonna juega ya en la misma liga que las demás grandes popstars de la actualidad. Lo que, a sus 53 años, no es poco.

Valoración: 0 ABERRANTE, el mundo sería mejor sin él; 1 PRESCINDIBLE, nadie se acordará de él; 2 PASABLE, para incondicionales; 3 ACONSEJABLE, en su estilo merece la pena; 4 INDISPENSABLE, un éxito asegurado; 5 OBRA MAESTRA, uno entre un millón.

 

 

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