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El corto español sigue vivo

El Festival de Medina del Campo, que celebra su 25 edición, atestigua la fuerza del género frente a la crisis

Españoles: el corto no ha muerto. La noticia, reseñable en una época de violencia presupuestaria contra la cultura, la ratifica la pervivencia casi heroica de uno de los festivales decanos del cortometraje en España: el de Medina del Campo (Valladolid), que este año cumple un cuarto de siglo. Ese pero que suele acechar tras las cosas buenas, no obstante, no hace excepción: que el formato siga vivo no significa que esté en la mejor de las formas.

"El corto ha crecido; es más fértil que el largo español, que está a la baja", señala Emiliano Allende, el director del festival, que se celebra entre el 23 y el 31 de marzo. "Hay un talento indudable, pero que los trabajos lleguen al público a veces depende más de los modos de distribución que de la calidad".

Una de esas vías para alcanzar al espectador son precisamente los festivales. Este de Medina se ha asentado como trampolín para muchos actores y directores, que se han valido de él no solo para dar el salto al largo, sino también al éxito. "Muchos de nuestros premiados han recibido posteriormente el Goya", se jacta Allende.

¿Significa eso que el corto no es más que un medio para llegar al largo? Juegos de palabras aparte, Allende se muestra realista. "El corto tiene su formato espacio-temporal, y hay quien lo reivindica como género. Pero no nos engañemos: es escuela, es una tarjeta de presentación para el largo". Con todo, el formato pequeño no deja de tener sus atributos: "El director experimenta, el actor se vende… Hay un planteamiento que es difícil que se dé en el largo, y que lo hace más fresco".

Aunque esta edición se ha visto envuelta por un torbellino de recortes, el barco del festival va a continuar la marcha. Aunque no a toda máquina: "Queríamos haber realizado un documental, pero lo hemos tenido que suplir con ciclos y mucha imaginación, porque no queríamos que se vieran dañadas las estructuras por las que se nos reconoce".

A saber, sendos certámenes de cortos castellanoleoneses, nacionales e internacionales, y los Premios Roel de Oro —el de Honor de este año será para Fernando Trueba—, junto a los de Director, Actor y Actriz del siglo XXI, en esta ocasión para Eduardo Chapero-Jackson, Raúl Arévalo y Blanca Suárez respectivamente. Además, el festival colabora por primera vez con la Comisión Europea a través del programa MEDIA para promocionar el cine continental. Entre los 28 cortos del certamen nacional, destaca una presencia por partida doble: la de Esteban Crespo, que presenta Aquel no era yo y Nadie tiene la culpa.