Cine: mucha producción, pocos recursos

La industria cinematográfica atraviesa serias dificultades para sobrevivir a las consecuencias de los recortes

Rodaje de '¡Atraco!', dirigida por Eduard Cortés, en el centro de Valencia. / CARLES FRANCESC

Parón de los festivales

Los Ayuntamientos y las Comunidades recortan gastos, y los primeros en sentirlos fueron los festivales de cine. Y cayeron. Vaya si cayeron: el festival Punto de Vista, especializado en documentales y que se desarrollaba en Pamplona desde hace ocho temporadas, se ha convertido en un certamen impar, ya que se solo celebrará de forma bienal, en los años impares. Hace unas semanas la organización montó en su lugar un seminario para cubrir esta ausencia. Además, un movimiento ciudadano organizó el festival OFFFPDV para reivindicar este certamen. Por su parte, el Animacor de Córdoba ha celebrado un encuentro casi testimonial con un presupuesto ínfimo. Mucha peor suerte han corrido la Mostra del Mediterráneo de Valencia, Animadrid, el festival de cine político de Ronda, el festival REC de Tarragona, la Mostra de Cine Africà (Barcelona)… Los recortes de presupuesto afectan de mayor o menor manera al FICXixón (donde las aguas aún no se han calmado tras el cese de su director, José Luis Cienfuegos), la Seminci pucelana, los inminentes certámenes de Las Palmas y el de cine español en Málaga, el de Cines de Sur de Granada, el Cinema Jove valenciano… y los dos grandes encuentros del mundo del cortometraje: Medina del Campo y Alcine de Alcalá de Henares. El festival de cine europeo de Sevilla sigue sin director, tras la dimisión de su responsable, Javier Martín-Dominguez, por los recortes en el presupuesto. Por ahora, solo Sitges y San Sebastián parecen salvarse de la quema. Hace tres años había 400 citas –entre grandes certámenes y pequeñas muestras- relacionadas con el celuloide en España. ¿Cuántos quedan hoy?

El Kursaal sede del 58º Festival de cine de San Sebastián. / JESÚS URIARTE

La onda expansiva: técnicos y agencias de prensa

Como una piedra que cae en una charca y provoca brutales ondas expansivas, el parón de los rodajes empieza a notarse entre los técnicos de cine y llegará a otras profesiones como las agencias de prensa. En los dos últimos años esas agencias ya habían ido despidiendo trabajadores, ampliando campos de representación (pasando al teatro, por ejemplo) y cruzando los dedos para que las productoras les pagaran. “Los precios de los servicios han caído en picado, nos aplazan pagos y en muchas ocasiones vas al banco con un pagaré y no puedes ejecutarlo”, cuentan desde una empresa catalana. Por miedo a perder los clientes, nadie quiere dar su nombre. “Te llaman los productores, te dicen que no tienen dinero para un servicio que ya has realizado, y no te queda otra más que esperar”, confiesan en Madrid. “O directamente te piden que lo que antes hacías por 3.000 euros ahora lo hagas por 1.000”. Algunos de esos profesionales han abandonado sus oficinas y trasladado su puesto de trabajo a su casa. Otros, directamente, han desaparecido del mercado. El ahorro ha llegado hasta la todopoderosa productora El Deseo, de los hermanos Almodóvar, que desde finales de febrero ya no cuenta con una persona encargada de las relaciones con la prensa por la crisis y el descenso de proyectos en esa empresa. Y eso que Pedro Almodóvar fue el primer cineasta español que entendió la importancia de esta labor y tuvo desde los inicios de su empresa un trabajador dedicado ex profeso a ello.

El director Ang Lee posa para los fotógrafos a su llegada el Festival de Cine de Cannes, en 2009. / AP

Caída de público

La crisis es tan tremebunda que una de las pocas noticias que han aliviado algo la industria cinematográfica es el freno a la caída de espectadores… Freno, que no recuperación. La deserción del público de las salas de cine en los últimos años era tan brutal, que las cifras de 2011 supusieron un alivio. El cine en España ha caído el año pasado un 2,41% en recaudación y un 1,97% en entradas vendidas. Echando la vista atrás, en 2010 había descendido un 11,7% el público respecto al 2009, y un 5,6% la taquilla. El cine español ha recuperado en porcentaje cuota de mercado (en taquilla, 14,24%), casi tres puntos más que en 2010; sin embargo, la situación no mejora como sí ocurre en otros países europeos –y el ejemplo más claro es Francia- donde los espectadores han vuelto a las salas, y además sigue entrando a ver mucho cine autóctono. La amenaza de la piratería sigue presente, a pesar del cierre de Megaupload. Probablemente porque el precio de las entradas ha subido un 36% en los últimos siete años, 17 puntos más que el IPC. Las noticias de los dos primeros meses en la taquilla española no son nada halagüeñas: caída de nuevo de la asistencia a las salas en comparación a 2011, aunque es pronto para rasgarse las vestiduras.

Una sala de cine vacía de Filmax en la Fira 2 de Barcelona. / GIANLUCA BATTISTA

Parón de Telecinco

Telecinco, una de las cadenas de televisión que desde el año 1.999 contribuye con un 5% de sus ingresos anual a la financiación del cine español, ya ha anunciado que, de momento, paraliza toda la producción de ficción. La razón aducida por la cadena que dirige Paolo Vasile ha sido la del desplome de la facturación publicitaria en el mes de enero (en torno a un 17% con respecto al mismo mes del año anterior). En fuentes de Telecinco se advierte que no se trata tanto de cancelar proyectos, como de aquilatar costes. “Hay que empezar a producir más barato”, indicó un alto ejecutivo de Mediaset España, operador que explota Telecinco y Cuatro para explicar la decisión. Esta medida afecta de manera radical a series de televisión y títulos cinematográficos ya comprometidos como El niño, de Daniel Monzón, que ha sufrido un retraso en su rodaje, sin conocerse de momento la nueva fecha, así como un guion en el que se trabajaba sobre una obra del escritor italiano Federico Moccia y un largometraje cuyo rodaje estaba previsto en Argentina bajo la dirección de Patxi Amezcua. Entre las series afectadas figuran una sobre el caso de los niños robados y otra a cargo de los autores de Felipe y Letizia . También hay otras series a la espera de la remontada en el sector: una comedia familiar, escrita por un guionista de Cuéntame, y otra protagonizada por Antonio Resines.

El director Daniel Monzón con el Goya al mejor director por su película 'Celda 211' / CLAUDIO ÁLVAREZ

'El niño'

Es quizás El niño el proyecto más ambicioso que se ha visto retardado tras la decisión de Telecinco de paralizar la producción audiovisual por la crisis publicitaria. El niño, dirigida por Daniel Monzón y escrita por el propio realizador y Jorge Guerricoechevarría, tenía previsto su rodaje entre abril y mayo en Cádiz, ya que la historia narra una trata de narcotráfico en torno al estrecho de Gibraltar. El filme es una producción de Ikiru Films y Telecinco Cinema y cuenta con un presupuesto de unos 6,5 millones de euros, de los que aproximadamente la mitad corresponden a la cadena privada. El grupo que dirige Paolo Vasile estaba desde el principio detrás de ese proyecto de Monzón y ya había financiado parte de su desarrollo. El retraso, no se ha dicho hasta cuando, afecta claro a actores y técnicos y demás trabajadores que ya se habían comprometido para las fechas previstas. Todo esto supone un trabajo extra para poder volver a cuadrar las fechas de todos los implicados. Es el caso de Luis Tosar que rechazó algunas propuestas para trabajar en El niño y que ahora tiene que recolocar su calendario. Lo que está claro es que El niño era una de las películas más esperadas, tras el éxito de Celda 211, el anterior título de Daniel Monzón, y que se convirtió en el mayor éxito cinematográfico del año 2010 en España- -ocho premios Goya, entre ellos mejor película, director, guión adaptado y actor protagonista; 13 millones de euros recaudados y más de dos millones de espectadores.

Luis Tosar y pocos más

Los teléfonos suenan claramente menos. La llegada de guiones es celebrada casi como una fiesta. El trabajo en las oficinas de representación de intérpretes se ha complicado o se va haciendo diferente. Se trata de buscar nuevas fórmulas de contratación, también de producción, de incrementar quizás los beneficios de los actores a cuenta de la comercialidad en la taquilla, de pensar en cooperativas para planificar la viabilidad de las películas. En todo eso está, por ejemplo, Paloma Juanes, una agente y representante que lleva en esta profesión 24 años y que tiene una agenda de casi 40 intérpretes. "La situación es muy grave. Es este año cuando hemos empezado a notar los drásticos cambios. Hay cada vez más dificultades", confiesa Juanes. Y qué mejor, a veces, los datos para corroborar. La facturación ha caído un 40% con respecto al año pasado, continúa Juanes. Por estas fechas del año pasado ella ya había leído unos 40 o 50 guiones. En este primer trimestre no sabe siquiera si ha leído diez. Y aquí viene lo más grave, "de esos diez se harán solo dos". Los grandes actores son, claro, los menos expuestos directamente a la crisis.

El actor Luis Tosar.

Luis Tosar es uno de ellos. No le faltan proyectos, aunque, ahora mismo, está junto a su representante Pizca Gutiérrez cuadrando calendarios y buscando huecos para sus próximas películas, tras afectarle directamente el parón de El niño, en el que iba a participar y que tenía previsto su rodaje en este mes de abril. Tosar renunció a otros trabajos por El niño y ahora está en pleno ajuste de calendarios. Pero no hay muchos Tosar en el panorama español. Jose Coronado, flamante premio Goya por No habrá paz para los malvados, o Carmen Maura están entre los elegidos para trabajar esta temporada. También está el hecho de que las series de televisión, tanto públicas como privadas, y que hasta ahora han sido una buenísima cantera de trabajo para los actores menos conocidos o en proceso de formación, están en situación de duros recortes. Ya apenas hay trabajo para estos intérpretes que en años anteriores tenían más o menos solucionada su vida profesional con la participación en series televisivas.

Paloma Juanes es ante todo optimista y está convencida de que saldremos de esta. "Vamos a salir airosos", proclama la representante. "A lo mejor es bueno para todos buscar o inventar nuevas formas de producción".

Digitalización de las salas

En la primera presentación pública de la política cinematográfica del Gobierno del PP, la nueva directora de ICAA (Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales), Susana de la Sierra, en un encuentro de principios de mes organizado por los productores, habló de la escasa digitalización de las salas de cine en España en comparación con Europa. "No llegamos ni a la tercera parte de los países europeos", lanzó, además de reclamar para el Ministerio de Cultura parte de las ayudas que han recibido los cines para esta adaptación tecnológica. En esa misma reunión, Juan Ramón Gómez Fabra, el presidente de la Federación de Exhibidores de España, que engloba al 95% de las salas en nuestro país, le contradijo claramente cuando aseguró que el proceso de digitalización no ha contado con ayudas públicas del Ministerio de Cultura. Fue el Ministerio de Industria quien únicamente aportó, hace años, unas cantidades para el estudio del proyecto entonces en ciernes. Según la FECE, el proceso de cambio de los proyectores analógicos a los digitales se ha hecho exclusivamente con inversión privada. La digitalización de las salas, un proceso fundamental y necesario para abordar el futuro, y ya el presente, en un mercado tan competitivo, apenas ha llegado a las 1.300 pantallas de un total de unas 3.500. El cambio a proyector digital tiene un coste de aproximadamente 75.000 euros, aunque a veces hay que proceder también al cambio de pantalla, con lo que el proceso se encarece bastante. La cinta digital viene a costar ahora prácticamente lo mismo que una analógica: unos 600 euros, aunque los expertos auguran una rebaja sustancial en esos costes según vayan asentándose estos avances en el mercado de las salas.

Dos miembros del equipo técnico de Zinemaldia revisan una película. / JESÚS URIARTE

¿Qué pasó con…?

Como asegura Pedro Pérez, presidente de la FAPAE (Asociación de los productores) es más fácil hacer una primera película que las siguientes. En un país con industria, Enrique Urbizu no hubiera tardado ocho años en rodar desde ‘La vida mancha’, Víctor García León ya habría rodado su tercer filme tras ‘Más pena que Gloria’ (2001) y ‘Vete de mí’ (2006)… aunque está a punto de empezar una serie, ‘Familia’, para Telecinco. Y desde luego, José Corbacho y Juan Cruz habrían sacado adelante cualquiera de los cuatro guiones que han movido desde que acabaron ‘Cobardes’ en 2008. La pareja ha continuado su labor también en televisión, pero gente de la industria hablaba maravillas de algunos de esos libretos, en concreto de uno que miraba con ironía a los turistas guiris en España y que hubiera contado con Hugh Grant como utópico protagonista. La crisis, la reducción de producciones, la falta de financiación podría cortar las alas a cineastas como David Pinillos, Max Lemcke, Juana Macías, Félix Viscarret, Santiago Tabernero, Vicente Peñarrocha, Pablo Malo… Todos ellos llegaron a los Goya, y muchos se han refugiado en la televisión.

 

José Corbacho y Juan Cruz, mejor directores noveles con su goya por 'Tapas' en XX Premios Goya. / CLAUDIO ÁLVAREZ

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