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OBITUARIO

Dimitri Nabokov, polémico custodio de la obra paterna

El hijo del autor de ‘Lolita’ tradujo al inglés gran parte de los escritos del padre, fue cantante de ópera y pilotó bólidos

Dimitri Nabokov en 1999, ante un retrato de su padre. AP

A  pesar de una personalidad desbordante que le llevó a convertirse en bajo de ópera, piloto de carreras profesional y escalador, Dimitri Nabokov siempre vivió bajo el signo de ser hijo de uno de los colosos de la literatura del siglo XX: Vladímir, cuya Lolita escandalizara a los estadounidenses de los cincuenta, sirviera a Stanley Kubrick su memorable obra homónima y añadiera una nueva entrada a los diccionarios de múltiples lenguas. Dimitri Nabokov (Berlín, 1934) moría el pasado 22 de febrero en Vevey, Suiza, a los 77 años.

La de los Nabokov es una historia de exilio en la que reverberan las grandes conmociones políticas del siglo pasado. El prominente estadista Vladímir Dimitrievich Nabokov, padre del novelista, abandonó Rusia con su familia ante el avance bolchevique. Se establecieron primero en Inglaterra y más tarde fijaron su residencia en Berlín, donde Vladímir Nabokov contraería matrimonio con Vera y donde nacería el único hijo del matrimonio, Dimitri. La estancia en Alemania se prolongaría hasta 1937, fecha en la que huyeron de las leyes antisemitas del régimen hitleriano: Vera era judía. Vladímir, Vera y Dimitri se refugiaron en París hasta que en 1940 tuvieron que volver a huir de las botas nazis. En ese mismo año se instalaron en Estados Unidos y en 1961, tras el arrollador éxito de Lolita, se asentaron finalmente en Montreux (Suiza).

Durante la estancia en EE UU, Dimitri cursó Historia y Literatura en la Universidad de Harvard. Concluyó brillantemente sus estudios en 1955, pese a que, como observara su padre (que se endeudó para enviar a su hijo a tan prestigiosa institución), los intereses de Dimitri fueran “el montañismo, las chicas, la música, las pistas de carreras, el tenis y sus estudios... por ese orden”.

Una vez graduado, y tras un fallido intento de trasladar al inglés el clásico de Mijaíl Lermontov Un héroe de nuestro tiempo —tarea que tuvo que concluir el padre—, emprendió —y esta vez remató— la traducción al inglés de las obras de Vladímir Invitación a una decapitación y La dádiva; empezaba así una colaboración paterno-filial que duraría hasta el fallecimiento del novelista, en 1977.

El peso de la fama del progenitor no aplastó su exuberante vitalidad. En 1960 debutó como cantante de ópera junto al por entonces novato Luciano Pavarotti, interpretando La Bohème; dos años después, dejó la ópera para convertirse en piloto profesional de coches de carreras, actividad a la que se dedicó hasta 1965, cuando regresó a los escenarios.

En 1982 Dimitri, que no había abandonado su afición a la velocidad, estrelló su Ferrari, sufriendo gravísimas lesiones.

Tras recuperarse, abandonó teatros de ópera y circuitos y dedicó el resto de sus días a conservar y difundir el legado del padre fallecido: siguió con la traducción de su obra, hizo versiones escénicas de algunos de sus escritos, dio conferencias en las que atacaba a los detractores del escritor y publicó unas memorias en las que desgranaba su relación con él, On revisiting father’s room.

Al morir su madre, en 1991, asumió toda la responsabilidad sobre el legado del progenitor y vendió lo que quedaba del archivo paterno a la biblioteca pública de Nueva York. En 2008 tomó la muy polémica decisión de publicar la novela fragmentaria El original de Laura (Anagrama, 2010), obra que el autor ruso había dispuesto que se destruyera tras su muerte.