LA GRAN CITA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO

‘Acción’ de arte callejero en Arco

El artista Neko pinta la palabra ‘CRISIS’ en una pared del 'estand' de EL PAÍS en la feria

Intervención del artista Neko en el 'stand' de EL PAÍS en Arco / Paula Casado

Todo el mundo ha hecho su trabajo, hoy al mediodía, en Arco: los grafiteros, los guardas de seguridad, el público, los periodistas y hasta el director de la feria, Carlos Urroz, visiblemente sorprendido –y molesto, dígase todo- ante el momentazo action painting que se le ha venido encima. Nadie ha tenido tiempo de reaccionar. A eso de la una, Neko, madrileño, 27 años, artista urbano y agitador vocacional por la vía de lo creativo, ha aparecido de nadie sabe dónde, se ha plantado delante de una enorme pared blanca (la que va a dar a la parte trasera del estand de EL PAÍS en Arco) ha agarrado la manguera de su viejo extintor de agua y ha escrito, en letras rosas, gigantes e irregulares, la palabra CRISIS.

El público que pasaba por allí se ha puesto a aplaudir, la pared ha quedado embadurnada de rosa, el suelo ha quedado embadurnado de rosa y la cara de los vigilantes ha quedado roja de ira. Cuatro miembros del servicio de seguridad de Arco han rodeado en cosa de dos minutos al grafitero, uno de los artistas invitados del estand. Le han quitado la acreditación, le han gritado y le han amenazado con llamar a la policía si no sacaba el DNI y se lo enseñaba, requerimiento ante el que el grafitero enmascarado –perdón-, encapuchado, se ha opuesto educada y tajantemente. Lo cierto es que al final todo ha quedado en lo que pretendía ser: una acción artística en vivo, ejecutada en el seno de la feria y desde un principio conocida y apoyada por EL PAÍS, responsable del estand. Los artistas de la calle trabajan así. Aparecen, ejecutan, desaparecen, a poder ser corriendo, como Neko hoy. No avisan a la autoridad competente de que van a coger una pared y la van a llenar de pintura. Si lo hicieran, serían otra cosa que artistas: decoradores, o así.

Momento de la intervención de Neko. / SAMUEL SÁNCHEZ

“Bah, al final todo ha quedado en nada, los de seguridad han venido luego y me han pedido disculpas, y me han dicho que cojonudo, y se estaban pasando unos a otros con los móviles la foto de la pintada… me parece que mañana les haré un regalito”, comentaba Neko por teléfono una vez subsanado el error. ¿Error? La acción, queríamos decir. Acción/reacción. Todo muy normal.

Neko trabaja desde hace tiempo con extintores de agua, ya retirados del mercado en España. Se los agencia en sus viajes por el mundo, pero básicamente en Nueva York y en Buenos Aires. Los colecciona y los usa en la calle. “Permiten meter la presión y el tipo de pintura que quieras, y cambiarles la boquilla… son muy espectaculares en la ejecución, si los utilizas bien puedes hacer una poesía visual muy directa”. Palabra de Neko.

Hasta ahí los detalles técnicos. En adelante, las conclusiones del episodio.

El stand de EL PAÍS en Arco es un conjunto de obras realizadas por artistas de la calle, no ‘de la calle’ en el sentido de anónimos o desconocidos. Algunos de ellos, como Nuria Mora, Spok o Sixeart, han sido invitados a exponer sus trabajos en prestigiosos museos como la Tate Modern de Londres. Su razón de ser no es la quietud, ni el aburguesamiento, ni el tomarse un té con pastas mientras su galerista les hace ricos vendiendo sus obras a precio de oro. Lo que les va es ejecutar acciones, y últimamente están consiguiendo incluso convertirlas en objeto de arte, y hasta en objeto de deseo. Sin ser Banksy, tienen un nombre. Por eso están en Arco. Pero sucede que, sobre todo, su razón de ser es lo que podríamos denominar ‘seguir haciendo’: cuando han acabado sus trabajos, hacen más. Y si hay que borrar para repintar encima, pues se borra. Lo que ha ocurrido este mediodía en Arco con Neko y su CRISIS rosa es bueno para él, bueno para el estand en el que expone… y bueno para el público de la feria (a no ser que decidamos que el arte, y la cultura, no puedan ser espectáculo). En las grandes ferias de arte no pasan demasiadas cosas. Para una vez que pasa, ¿nos rasgaremos las vestiduras?

Y además, ¿es que quizá miente Neko? ¿Es que quizá no hay crisis?

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