EL PAÍS ESPÍA BARCELONA NEGRA

"Por primera vez, no hay futuro para los griegos”

El escritor griego Petros Márkaris recibe en premio Carvalho.

“Yo tengo relaciones de amor odio con Atenas, como Montalbán las tenía con Barcelona”.

Sobre la crisis de su país dice: “Por primera vez, no hay futuro para los griegos”.

Es el acto más solemne, quizá el único, de la semana negra barcelonesa. La entrega del Premio Pepe Carvalho en el histórico y abarrotado Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona. Lo ha recibido, muy emocionado, el escritor Petros Márkaris (Estambul, 1937), que ha rendido un cálido homenaje a su “maestro” Manuel Vázquez y ha reivindicado con pasión la novela negra mediterránea. “Si Vázquez Montalbán viviera tendría dos años menos que yo, pero tenía mucha más experiencia. Empecé muy tarde a escribir novela negra, más de 50 años, y él tenía un renombre internacional. He leído, estudiado, todas sus novelas de Carvalho y he aprendido mucho. Primero, cómo introducir la política en una novela negra. Segundo, como convertir la ciudad en protagonista de la historia. “Yo tengo relaciones de amor odio con Atenas, como Montalbán las tenía con Barcelona”.

“Tercero, y muy importante", prosiguió Márkaris, “la mediterraneidad de la novela negra. Si nos comparamos con los escritores nórdicos, por ejemplo, somos más humanos y más compasivos, quizá porque hemos pasado tiempos muy duros, guerras, guerras civiles, dictaduras. También por la cocina. La gastronomía nos distingue como mediterráneos. Nos encanta comer. No todos nuestros detectives saben cocinar como Carvalho, pero a todos les encanta comer”.

Antes de celebrarse la entrega del galardón, Márkaris explicó que está escribiendo una trilogía sobre la crisis griega. “Cuando le expliqué a una joven periodista que tenía la intención de escribir una trilogía sobre la crisis griega, me dijo, sorprendida, que si estaba seguro de que la crisis iba a dar para tres novelas. Yo le respondí que tendríamos suerte si solo dura tres novelas. La idea optimista es la trilogía, pero si las cosas siguen mal puede ser una tetralogía y si aún van peor puede ser una tetralogía con epílogo”.

El escritor ha conquistado Europa con su novela Con el agua al cuello (publicada en castellano y en catalán por Tusquets). La segunda de la trilogía, de nombre “intraducible a cualquier idioma”, apareció en Grecia el pasado octubre. Si en la primera, el escritor mata a un banquero, a un especialista en hedge funds, a un directivo de una agencia de calificación y a un acosador de morosos, en la segunda, ha puesto sus ojos en los evasores de impuestos. “En castellano sería algo así como Trámite fiscal. Alguien que se identifica como El Recaudador Nacional de Impuestos persigue y asesina a los defraudadores. Los investiga: si declar ingresos anuales que no se corresponden con su ritmo de vida, una casa en la ciudad y otra, fuera, hijos en escuelas privadas, negocios, un yate… Le exige que pague lo que le corresponde y si no lo mata”.

Los defraudadores a Hacienda son para Márkaris “lo peor de lo peor, normalmente son los que más tienen”. En la primera novela, el arma del crimen es una espada antigua. En esta, cicuta, “como la que se le obligó a tomar a Sócrates, pero inyectada”. Cuenta Márkaris que mantiene la ironía y el humor, pero hay más solidaridad. Es más amarga y oscura y ha desaparecido el optimismo, porque así es la realidad”.

El comisario Kostas Jaritos, protagonista de sus novelas negras, se enfrenta en la segunda entrega a un problema familiar, su hija, que ha estudiado Derecho, hecho el doctorado y masters varios, piensa en emigrar porque no encuentra trabajo. “Este es uno de los grandes dramas”.

Márkaris no se resistió a hablar de la crisis griega. “Lo peor es que no hay perspectiva de futuro, lo que no se perdió durante la guerra civil ni en la dictadura. “Por primera vez, no hay futuro para los griegos”. Repartió las culpas entre los griegos y la UE. “Hace 30 años que los políticos griegos toman decisiones equivocadas. Se inventaron una riqueza ficticia basada en los préstamos y que creó una sociedad clientelista. La UE que impone medidas estrictas de recortes no conseguirá nada. La responsabilidad es nuestra, pero si la terapia que nos aplica la UE y el FMI fracasa tendrán que dar explicaciones”.

Reivindicó la Europa de los valores frente a la del dinero e hizo un llamamiento a intelectuales, escritores y artistas. “Llevamos demasiado tiempo callados y es responsabilidad nuestra defender estos valores. Si los políticos luchan por conseguir dinero, nosotros debemos hacerlo por la cultura”.

Márkaris recordó a su amigo Theo Angelopoulos, muerto en accidente hace unos días. “Éramos amigos desde hace 40 años y trabajamos juntos en ocho películas. Este premio es el primer momento de felicidad que tengo desde que murió”.

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