¿Qué fue de los músicos de Obama?

Uno de los colectivos más activos en la campaña presidencial de hace cuatro años no parece dispuesto a reeditar aquel apoyo

Perfectamente pensada, la lista de Spotify se abre con Different people, una canción de No Doubt cuya primera estrofa dice: "Las cosas se pueden romper en este mundo nuestro. Pero no hace falta ser famoso para dejar tu huella. Una madre puede ser la inspiración de su hijo. Cambiar su mente, sus pensamientos, su vida. Solo con su dulce tarareo". Las otras 30 canciones van de Wilco, (viejos amigos del presidente, desde antes de llegar al cargo), a Ricky Martin, pasando por U2, Aretha Franklin, Al Green, Arcade Fire...

La relación entre el presidente de EE UU y la escena musical de su país viene de lejos. “Debéis tener paciencia/ Esta nueva Administración lo está haciendo lo mejor que puede”, cantaban Jenny Lewis y Jonathan Rice a mediados de 2010. La pareja de músicos había apoyado al candidato Obama dos años antes y, ante las primeras voces de disenso a raíz de la falta de concreción del cambio propuesto por el político, optaban por algo pocas veces visto en la historia del rock: una llamada a la moderación. Cosas de los tiempos del talante y de esa extraña enfermedad que lleva años afectando al discurso de la izquierda y que Thomas Frank en Pity the billionaire califica como ‘amabilidad terminal’.

Jonathan Rice y Jenny Lewis

Un año y medio después de aquella llamada hipster a la contención, las voces de queja entre las celebridades que en 2008 apoyaran al entonces candidato demócrata han ido en aumento. Tal vez por eso, a principios de este año, se filtraba accidentalmente una lista de famosos a los que se iba a pedir su adhesión a la causa redactada por el equipo del presidente. El documento contaba con 192 nombres, entre los cuales se encontraban músicos como Will.i.am, Adam Levine, Janelle Monae, The Roots, Regina Spektor, Arcade Fire, Jay Z o Counting Crows. Hollywood estaba representado por Tom Hanks, Anne Hathaway o Bradley Cooper, mientras que del mundo de la política destacaba la ausencia de Bill y Hilary Clitnon, aunque sí estaba incluida su hija, Chelsea. El grupo de tonticountry Lady Antebellum era la primera en responder con un comunicado su prematura inclusión entre los posibles aliados de Obama el próximo mes de noviembre. Mediante su portavoz, la banda afirmaba que no habían confirmado su apoyo a Obama y que, muy probablemente, no iban a hacer campaña por ningún candidato

Obama con Wilco en 2008

En cierto modo, esta lista podría significar la respuesta mediática a la escalada de personajes que a finales del pasado año expresaron en público su malestar con el Gobierno estadounidense. Occupy Wall Street le rebasó por la izquierda  con un tipo de protesta con unos valores y una escenografía mucho más acorde el viejo idealismo, aquel cuyas canciones abogaban por la revolución, no por la moderación o la comprensión geoestratégica.

En diciembre de 2011, Roger Waters admitía estar muy decepcionado con la política exterior de Barack Obama. Reclamaba al Presidente de los EEUU ‘más cojones’. "Es obvio que va en contra de todo lo que yo creo. Sin embargo, parece que la alternativa a la reelección de Obama sería un desastre para este país, si ves a los candidatos que están del otro lado", admitía en una entrevista concedida a la revista Rolling Stone. Matt Damon también expresaba en público su desencanto con la actual Administración. Uno de los principales valedores de Obama en Hollywood revelaba cómo algunos de los que se habían involucrado a nivel de base con la campaña del Presidente le habían comentado que jamás se iban a dejar engañar de nuevo por un político, se quejaba de su actitud en asuntos como la educación y al reforma sanitaria y, como Waters, apelaba a lo genital. “Un presidente con pelotas nos hubiera ido mejor. Creo que malinterpretó lo que le pedimos”, sentenciaba el actor. Un año antes, Shepard Fairey, el responsable del ubicuo póster Hope, ya empezaba desmarcarse de las políticas del Presidente, e incluso Trent Reznor amenazaba con querellarse si se seguía utilizando su música para torturar a presos en Guantánamo.

Obama con Stevie Wonder

La última celebridad en bajarse del carro era la célebre Lee Ettinger, más conocida como Obama girl. Viralmente famosa en 2008 gracias a un vídeo en el que declaraba su amor sin ambages por el candidato de Chicago, Ettinger afirmaba esta semana que esto de haberse convertido en la chica del presidente estaba dañando su carrera. “A la gente a quien no gusta Obama tal vez tampoco le gusto yo”, ensaya el silogismo la artista antes de, toda suelta, entrar en política y recordarle al lector que “muchos de los puestos de trabajo que ha creado Obama han sido funcionariado”. Comentaba también que muchos de sus antiguos fans le pedían ahora que no hiciera más vídeos para el Presidente y se pasara a Ron Paul.

Pero no todo está perdido para el demócrata. Parece que sus planes por incluir a Shakira en algunos de sus proyectos educativos podría salir adelante. Supera eso, Ron Paul. Además, dos de los grandes valedores del presidente, Oprah Winfrey y George Clooney, no han perdido un ápice de ilusión. “Lo que me decepciona es la gente que dice estar desilusionada con el Presidente”, declaraba el actor. Mientras, Oprah afirmaba estar aún ahí para todo lo que Obama necesitara. Otras celebridades que ya se han personado en algunas cenas para recaudar fondos para la campaña presidencial del Nobel de la Paz son Eva Longhoria, Lady Gaga o Melanie Griffith.

Obama y Shakira

“Mucha gente en Hollywood duda, pero seguro que cuando se nombre al candidato republicano, todo el mundo saldrá de nuevo a apoyar a Obama”, declaraba recientemente Chad Grififn, experto en comunicaciones y uno de los más activos organizadores de fiestas para recaudar fondos para el partido demócrata en Los Angeles.

En el episodio 19 de la segunda temporada de El Ala Oeste de la Casa Blanca, el Presidente Jed Barlett está jodido. Hay grietas en su equipo y muchos de sus colaboradores piensan en que las cosas no están saliendo como debían por el exceso de timidez de la Administración. Barlett acusa a McGarry, su jefe de gabinete, de frenarle. Éste cita en el Despacho Oval al más cercano equipo del Presidente con el fin de informarles de que mañana saldrán a morder. En una libreta garabatea el plan de acción: “Dejar que Barlett sea Barlett”. Como el mundo real, desafortunadamente, no cuenta con guión de Aaron Sorkin, tras las dudas sobre su acción, Obama filtró la lista de 192 celebridades deseadas y se citó en la Casa Blanca con Angelina y Brad.

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