Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

'Imperio'

Imperio Argentina
Imperio Argentina

Después de ver en La 2 un repaso a la trayectoria de Imperio Argentina incluido en el programa Los imprescindibles, a uno le quedan ganas de recuperar sus mejores películas y de escucharla cantar, así, por capricho. Magdalena Nile del Río fue un personaje irrepetible en nuestro star system.Figura modelada por la mano rigurosa del director Florián Rey, que la descubrió veinteañera y le proporcionó sus mejores papeles, ella terminó por bailar sola convencida de su genialidad. Cantante camaleónica, disfrutó de las posibilidades y la carrera longeva al alcance de quien no es una guapa nacional. Rechazada en sus dos primeras pruebas de cámara por ese mentón gibraltareño, finalmente aquel perfil particular le permitió transitar por el cine y la canción con igual éxito.

La Guerra Civil es también los cines llenos para verla en Morena Clara, junto a Miguel Ligero en el papel de su hermano Regalito y Manuel Luna en el del fiscal. Luego la aventura alemana propiciada por el parón de los estudios españoles y por la pasión que Hitler sentía por Nobleza baturra y la jota. El cine siempre fue un placer de los dictadores solitarios. Kim Jong-il falleció hace poco dejando atrás sus críticas sobre el cine francés que tanto admiraba y que en Cuba fueron promocionadas como ejemplo de rigor en el análisis fílmico, según recordaba recién Iván de la Nuez. Tiene que haber algo en la propuesta estética y en el orden narrativo que sacia las ansias de mando de los dictadores más crueles.

La carencia de un programa que quite el polvo al patrimonio cinematográfico condena el legado de gente con talento a la TDT a deshoras. Como Imperio Argentina y Florián Rey, parece poco decente que apenas pueda revisarse nada de Benito Perojo o Edgar Neville, ni de Nieves Conde o Sáenz de Heredia. Cine de barrio exprime el cine más popular de los sesenta, muchas veces en reemisiones exitosas que hablan por sí solas de la permanencia de mitos como Martínez Soria o Manolo Escobar. Pero carecemos de programas como La noche del cine español donde Fernando Méndez Leite acompañaba la revisión de títulos imprescindibles con documentales aproximativos, anécdotas y retratos de un tiempo donde los sueños imperiales ya andaban maltrechos.