Memorias del arte latinoamericano

Nace el mayor archivo digital de las corrientes del siglo XX en el continente

La reunión de los 10.000 documentos redibuja la historia de las vanguardias

Composición de 1958 de Gyula Kosice para 'Grupo argentino Internacional Art Madi' y, a la derecha, portada de '7 pintores abstractos' (1957). / [AUTFOTO]collection gyula kosice / galería pizarro

Frida Kahlo, según su marido, Diego Rivera, es “la pintora más pintor y la prueba mejor de la realidad del renacimiento del arte de México”. Así lo escribió en un largo artículo de 1943. En el Manifiesto Madí de 1947, firmado por Gyula Kosice, Rhod Rothfuss y Arden Quin, quedan claras las directrices para los artistas que lo asuman: “El dibujo madí es una disposición de puntos y líneas sobre una superficie. La pintura madí, color y bidimensionalidad. Marco recortado e irregular, superficie plana o superficie curva o cóncava. Planos articulados con movimiento lineal, rotativo y de traslación”. Son dos ejemplos, elegidos al azar, entre los más de 10.000 documentos del Archivo Digital de Arte Latinoamericano y Latino (en Estados Unidos) del siglo XX puestos esta semana a disposición del público por el Museo de Bellas Artes de Houston (MFAH) y el Centro Internacional para las Artes del Continente (ICAA) en http://icaadocs.mfah.org.

Una labor que ha llevado más de 10 años y 50 millones de dólares (38,5 millones de euros), realizada por un equipo de un centenar de investigadores de 16 ciudades: de Buenos Aires a São Paulo; de Bogotá, Lima, Nueva York a Los Ángeles. La importancia de esta iniciativa estriba en que ha reunido y preservado documentos de una historia que todavía tiene muchos capítulos por fijar. “Se podría argumentar que la historia del arte latinoamericano del siglo XX está aún por escribirse”, afirma Mari Carmen Ramírez, directora del proyecto. “Al proveer acceso a fuentes esenciales provenientes de diversos países y contextos, el Proyecto de Documentos del ICAA pretende establecer las bases para una futura historia comparativa del arte moderno y contemporáneo de los países latinoamericanos”.

El arte latinoamericano vivió con pasión en el siglo XX todos los signos del modernismo. La abstracción o el surrealismo, el geometrismo y diferentes movimientos de acción política o estética, tuvieron su reflejo. ¿Reflejo? Así lo pensaban los propios protagonistas, de alguna manera disminuidos ante el poco aprecio internacional de sus manifestaciones. Se triunfaba en Europa y en Estados Unidos. El éxito local era un premio de consuelo. La proverbial incomunicación entre los propios países latinoamericanos hizo que la mayoría de los documentos surgidos de estas manifestaciones y artistas quedara dispersa. “Estamos ante un testimonio del alto nivel que alcanzó la producción intelectual”, explica la puertorriqueña Mari Carmen Ramírez. “Demuestra que en América Latina no solo se produjo arte, sino pensamiento teórico sobre el cual se fundamenta la producción artística. Se encontrarán muchos casos en que los latinoamericanos se anticiparon tanto en la teoría como en la práctica a desarrollos artísticos importantes en EE UU o Europa”.

El nuevo siglo ha vuelto con gran interés la mirada al arte latinoamericano del siglo XX. Por un lado, lo que se consideraba “reflejo” de las vanguardias europeas, se ve hoy bajo otra perspectiva. Se descubren señas de identidad propias y originales. También se reconoce el papel de determinados artistas en el impulso de los movimientos internacionales.

Y en la actualidad, las más importantes ferias de arte internacionales abundan cada vez más en los nuevos artistas y también en las obras revalorizadas de los modernos. Los principales museos están empezando o completando sus colecciones. Las casas de subastas más prestigiosas le dedican sesiones monográficas, donde los precios han empezado a subir. Es más, la situación económica y la estabilidad política del continente ha propiciado que aparezca una nueva y nutrida generación de coleccionistas latinoamericanos, muchos brasileños.

El mundo académico, sobre todo el estadounidense, ha aumentado su interés por reconstruir esa historia. De ahí, quizás el apoyo de diversas instituciones para el proyecto. “Como resultado de la globalización y la integración de los mercados, el arte de este enclave geográfico-político se ha convertido en una mercancía global”, afirma Ramírez.

El Archivo Digital de Arte Latinoamericano y Latino del ICAA es de acceso gratuito, está en español e inglés y permite descargarse documentos en pdf, junto a una documentada ficha. Se encuentran escritos y correspondencia de artistas, textos publicados en revistas y periódicos, carteles, catálogos, así como material inédito. El criterio de selección ha sido limitarse a los documentos más útiles para la enseñanza y la investigación. En la primera entrega, se encuentran 2.500 piezas de Argentina, México y la parte norcentral de Estados Unidos. Los de las otras regiones —Brasil, Puerto Rico, Chile, Colombia, Venezuela y el resto de EE UU— se irán añadiendo más adelante hasta completarlos en 2015. El proyecto incluye la publicación de 13 antologías. La primera, titulada Resistir a las categorías: ¿latinoamericano y/o latino?

 

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