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Una ciudad en plena transformación

La celebración de su 200 aniversario coincide en Londres con exposiciones

Una renovación de su Casa Museo (que se cerrará a partir de abril)

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Dickens y Londres fueron dos caras de la misma moneda. Aunque viajaba mucho, y pasaba largas temporadas en su casa de Kent, en Francia o Italia, su literatura siempre estuvo anclada en una ciudad que en su época, la era victoriana, era la capital del mundo y que describió como nadie. La celebración de su 200 aniversario coincide en Londres con exposiciones, una renovación de su Casa Museo (que se cerrará a partir de abril) y con una dickensmanía general.

Como explica Alex Werner, historiador del Museo de Londres y comisario de la exposición que se puede ver hasta el 10 de junio sobre la relación entre el escritor y la ciudad, "Londres vivió en aquellos años un gigantesca transformación". Según Peter Ackroyd, biógrafo de Dickens y de Londres, "durante su vida, la ciudad cambió más que en ningún otro momento de su historia".

Fue entonces cuando Inglaterra dejó de ser un país de mayoría rural, cuando los transportes públicos permitieron la movilidad urbana y la gente empezó a ir a trabajar al centro y a vivir en otros lados, el ferrocarril fue reemplazando lenta pero inexorablemente a los barcos como medio de transporte de mercancías iniciando la decadencia de los muelles. En otras palabras, fue entonces cuando se creó la ciudad en la que vivimos ahora.

Dickens relató esa transformación como nadie. Werner ha publicado junto a Tony Williams un libro extraordinario, Dickens's Victorian London, que sirve de catálogo a la exposición, que muestra con fotos –una técnica y un arte que acababan de nacer– el Londres de la época. Puede ser un buen acompañamiento para tratar de imaginar la ciudad del pasado aunque su esencia –la pobreza extrema, los olores, la dureza de la vida– sea casi imposible de captar.

La oferta en Internet para recorrer estos días Londres de la mano de Dickens es muy amplia (en inglés). The Guardian ofrece una serie de paseos, novela a novela, incluso con podcast, al igual que la revista Time Out. La página web de David Perdue sobre el Londres de Dickens es extraordinaria y el mapa que ofrece es claro y está cargado de información hasta los topes. Incluso, los que tengan iPad pueden descargarse una aplicación gratuita creada con la exposición del Museo de Londres, Dark London, una especie de novela gráfica mezclada con un mapa.

Sin embargo, una parte de la ciudad se escapa, la esencia del cambio no está ahora en el Londres en el que vivió Dickens. En sus Historias de Londres, Enric González describe una mezquita de Brick Lane, un conocido barrio bangladeshí del este, que antes fue una sinagoga a la que acudían los emigrantes judíos que huían de los pogromos zaristas en el XIX y mucho antes fue un iglesia protestante, en la que rezaban los hugonotes franceses que escapaban a Inglaterra de las guerras de religión del siglo XVI. Quizás, allí, en ese lugar y en muchos otros que proliferan en el Londres multiétnico y vital, se encuentre la ciudad que Dickens vio cambiar como ninguna otra.