Reportaje:

La tijera llega a las obras sociales de las cajas de ahorros

La inversión en cultura se redujo en un 40% en los últimos tres años. El porvenir de algunas entidades no está claro más allá de 2012

ESCUELA DE PERIODISMO UAM / EL PAÍS 2011 Madrid 10 ENE 2012 - 08:50 CET
Este reportaje forma parte del proyecto final de la asignatura de Digital de los alumnos de la 25ª promoción de la Escuela de Periodismo UAM / EL PAÍS 2011

El futuro de las actividades culturales que dependen de las obras sociales es incierto. Con algunas excepciones, este 2011 ha sido un año convulso para las entidades bancarias en que se fundamentan: las cajas de ahorros. Despilfarros, escandalosas indemnizaciones de sus ejecutivos, fusiones, reestructuraciones, absorciones, nacionalizaciones... Las obras sociales lo han sufrido. Y con ellas, una de las áreas que más apoyo recibe: la cultura.

En los últimos cuatro años las aportaciones a las obras sociales se han reducido en un 35%. En 2011, la cifra disminuyó drásticamente y aunque no se conocen los datos exactos, con el panorama actual se prevé que 2012 no será un buen año para las obras sociales en su conjunto.

"Las obras culturales son menos vistosas, menos tangibles que la asistencia social"

"La crisis y los recortes impulsan la creatividad"

"La proporción del presupuesto destinada a la cultura se redujo en un 40% de 2008 a 2010"

Las obras sociales destinan sus recursos a las áreas de Asistencia social, Cultura, Educación,Tiempo libre, Medio Ambiente, Investigación, Sanidad y Patrimonio artístico respectivamente. Y mientras el presupuesto se encoge, la proporción destinada a la cultura es la más afectada. Hace cinco años era el sector al que se aportaba mayores recursos. Ahora es el de asistencia social mientras que en las demás, la variación ha sido menor. En 2010, se destinaron 24 de cada 100 euros a la cultura mientras que asistencia social recibió 41. Aunque hay más personas que se benefician de los programas culturales que de los proyectos sociales. Pero los clientes prefieren que se invierta más en temas de asistencia y salud.

Las obras culturales son menos vistosas, menos tangibles aunque sean las responsables de llevar el fotoperiodismo de Robert Capa a Canarias; la adaptación teatral de La voz dormida, de Dulce Chacón, a Badajoz: las exposiciones itinerantes de las esculturas de Rodin a Cáceres o de Sorolla, a Bilbao; y el festival de música Let's Dance, a Madrid.

La excepción

La excepción a la crisis es La Caixa, que aporta el 40% del presupuesto de todas las obras sociales y mantiene el mismo presupuesto para 2012 gracias a las reservas de años anteriores. Cinco cajas de ahorros -CatalunyaCaixa, NovaCaixaGalicia, Caja de Ahorros del Mediterráneo, Banca Cívica y Unnim- no destinarán dinero para la obra social en 2013, según un informe del banco UBS. Banca Cívica ha sido la única en desmentirlo. Las cuatro restantes han sido asumidas por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que no admite inversión en obra social benéfica para nuevos proyectos cuando posee más del 2% del capital de la entidad. De las cuatro cajas que más invirtieron en cultura en 2010, NovaCaixaGalicia y la Caja del Mediterráneo están en manos del FROB, y terminan el año entre escándalos, nacionalizaciones y subastas.

A principios de diciembre, el Banco Sabadell se adjudicó por un euro el Banco CAM -creado por la Caja de Ahorros Mediterráneo- dejando en la incógnita el futuro de su obra social, que redujo su presupuesto de 51,303 millones de euros en 2009 a 21 para este 2011.

Lo que suceda con la obra social Caja del Mediterráneo afectará a los destinos de la Casa Museo Modernista, en Novelda, Alicante; la Casa Museo de Azorín, en Monòver; el Centro de Arte inaugurado en diciembre de 2010 en Alcoi y el MARQ, el museo de arqueología provincial alicantino. Todos dependen en buena parte de las ayudas del organismo. El presidente del Sabadell, Josep Oliú, explicó a Efe que lo normal es que de la caja surja una fundación que se haga cargo de la obra social. "Trataremos de mantener la relación, pero ya veremos los posibles marcos que hay", aseveró Oliú.

Como medida preventiva, la Caja del Mediterráneo cedió sus 215 obras de arte al Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, días antes de ser absorbida por el Sabadell para que la colección permanezca en manos de los alicantinos. Y cerró indefinidamente "por reformas" el Centre d'Art d'Alcoi, inaugurado el año pasado y gestionado a medias con la Consejería de Cultura.

El caso de NovaCaixaGalicia

Se teme que se repita lo de NovaCaixaGalicia (NCG), cuyo gerente de la obra social, Guillermo Brea, informó en octubre a los sindicatos de que la labor benéfica es inviable con la participación actual de la entidad en el Banco NovaGalicia -15%- rescatado por el FROB.

Un cierre de la obra social NCG afectaría a cuatro escuelas infantiles, tres centros de formación profesional, una residencia de estudiantes y cuatro bibliotecas. Además repercutiría en becas a estudiantes y pequeñas ONG y fundaciones que trabajan con la inserción sociolaboral de colectivos en riesgo de exclusión.

Sin embargo, no todo es pesimismo. Hay voces como la de Jaume Lanaspa, director de la fundación La Caixa, que creen que las entidades se mantendrán. "Nosotros seguiremos con nuestra obra social y no estaremos solos", manifestó. El reto de 2012 será cómo hacer cultura de calidad con bajo presupuesto. Fernando Rueda, director del Observatorio de Cultura de la Fundación Alternativas, cree que la crisis y los recortes impulsan la creatividad. El futuro a corto plazo de las obras sociales se prevé complicado, así que en 2012 se necesitarán mucho más ideas y más acción.

Medidas 'creativas' anticrisis

Los organismos intentan sortear la situación actual con retoques a su formato para no eliminar proyectos. La Casa Encendida, por ejemplo, de la Obra Social Caja Madrid, ha disminuido casi un tercio de su presupuesto en los tres últimos años reduciendo la duración de los festivales o alargado las exposiciones relevantes. "Nosotros funcionamos con los beneficios de una entidad bancaria. Si genera menos, hay menos dinero para obras sociales", explica su portavoz, David Calzado. "Buscamos fórmulas para que no nos afecte, como reducir casi a cero la publicidad y promocionarnos en las redes sociales", cuenta Calzado.

Caja Madrid, segunda en aportaciones culturales, ha reducido a la mitad su inversión desde 2009 a este año. Un ejemplo: seis de sus 39 bibliotecas cerraron hace un año por remodelaciones. De ellas, solo dos han reabierto, la de Aluche y la de Vicálvaro, debido a las movilizaciones de los vecinos. Y como no hay presupuesto para cubrir bajas o jubilaciones, 19 de las 35 bibliotecas disponibles sólo abren media jornada.

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