La última escena
Los impagos de las Administraciones y la reducción de las ayudas ponen en riesgo la supervivencia de colectivos de artes escénicas
Recortes, deudas, aplazamientos en las subvenciones y cambios en la forma de concederlas están poniendo en jaque a numerosos grupos dedicados al teatro, la ópera o la danza. Los profesionales del sector comienzan a salir a la calle para protestar y defender su actividad.
Una de las primeras manifestaciones fue en Galicia: 400 trabajadores del sector se concentraron en octubre ante la sede de la Agencia Gallega de las Industrias Culturales, en Santiago de Compostela, para quejarse porque, según ellos, la Xunta les debe 400.000 euros en ayudas. Este medio se ha puesto en contacto con la Consejería de Cultura pero no ha obtenido respuesta. Escena Galega, asociación que engloba a empresas de artes escénicas de la región, fue una de las convocantes. Su presidente, Salvador del Río, asegura que la situación es "muy grave", ya que a esa deuda se añade que el Gobierno autonómico y los Ayuntamientos están tardando al menos seis meses en pagar las actuaciones que contratan. "Hay unos 2.000 trabajadores afectados", agrega este actor pontevedrés.
Las condiciones son similares en la Comunidad de Madrid. "La convocatoria para las subvenciones de 2011 se publicó en julio, cuando suele salir a principios de año. El Consejo de Cultura, que evalúa los proyectos, se convocó en noviembre y las compañías no tienen aún las notificaciones oficiales de haber recibido la ayuda", explica William Arroyo, presidente de la Asociación por la Danza. El problema es que las empresas tenían hasta el 31 de diciembre para justificar los gastos de las representaciones subvencionadas. A modo de prevención, el 15 de diciembre, representantes de 200 compañías se presentaron en la Consejería de Cultura para entregar las facturas. Finalmente, los responsables del área han prorrogado hasta el 28 de febrero el plazo para entregar los recibos, lo que implica que las compañías no cobrarán hasta pasada esa fecha. La consejería achaca las demoras a que ha sido un año de elecciones autonómicas y a que en 2011 tocaba renovar el Consejo de Cultura.
Arroyo cuenta que en la Comunidad de Madrid hay unas 80 compañías de danza, algunas de las cuales llevan "tres o cuatro años sin cobrar lo que les deben los Ayuntamientos" y han tenido que reducir personal o hacer contratos por temporada o por actuación. "No puedes arriesgarte a hacer más producciones sin cobrar las que ya has hecho. Hay mucha gente que está muy endeudada, que tiene hipotecada hasta su casa para pagar las deudas", concluye.
Cambio de modelo en Navarra
En Navarra, amantes del teatro y de la ópera también han salido a la calle. En este caso hay recortes, pero las protestas están motivadas principalmente por un cambio en la forma de conceder las subvenciones por parte del Gobierno foral: las cuotas fijas de muchas instituciones han sido sustituidas por una convocatoria de libre concurrencia.
"Temo que este sea nuestro último año", lamenta Emilia Ecay, directora académica de la Escuela Navarra de Teatro (ENT). La subvención de este centro para 2012 será un 90% menor que la de 2011. La ENT, creada en 1985, tiene 40 trabajadores y 3.600 alumnos, entre los estudios de Arte Dramático, cursos y programas de expresión dramática en los colegios de Navarra. Hasta ahora, este centro estaba apoyado por el Departamento de Educación y Cultura. A cuenta de la primera área recibía 50.000 euros y de la segunda, 375.000. Tras las elecciones, con un nuevo Gobierno, también de UPN, estos departamentos fueron separados. "Después de 26 años nos han dicho que la parte formativa no compete a Cultura y que la asume Educación, pero sin que hayamos tenido una conversación previa con este último", explica Ecay. De esta forma, la partida que Cultura destinaba a la escuela desaparecerá el año que viene, a lo que se suma que la de Educación baja un 14%. El equipo directivo de la ENT advirtió ante la Comisión de Cultura del Parlamento de Navarra de que, si se mantiene esta decisión, no será posible prolongar la actividad más allá de principios de enero. Profesores y alumnos están llevando a cabo acciones de protesta, entre ellas, una manifestación por las calles de Pamplona el 9 de diciembre.
El cambio de sistema en la concesión de ayudas también está haciendo peligrar la supervivencia de la Asociación Gayarre Amigos de la Ópera (AGAO), con sede en Pamplona. Este colectivo, con 22 años de historia y más de 1.200 socios, recibió 325.000 euros en 2011 de las cuentas autonómicas. "Esto es inviable para una asociación como la nuestra porque la ópera se programa con años de antelación. Si contratamos a los cantantes, alquilamos los espacios, pagamos fianzas... antes de que salga el concurso y no lo ganamos, tenemos un lío tremendo. Pero si no nos adelantamos y lo ganamos, ya no da tiempo a montar la obra", señala su gerente, Eduardo Solano. AGAO también ha salido a la calle a protestar. La solución que plantean es que la Fundación Baluarte, organismo público que también organiza funciones operísticas, los subcontrate para llevar a cabo sus actuaciones. Si no se consigue esa colaboración, Solano asegura que la asociación desparecerá y con ella sus espectáculos de ópera, recitales, conferencias y actividades de formación, además de su coro de 80 voces y su orquesta de ópera de 42 músicos.
Desde el Departamento de Cultura argumentan que de todas las asociaciones afectadas solo han recibido quejas de estos dos colectivos. Responden que el proceso adoptado ahora es más justo, transparente y eficaz y que, "sobre todo en momentos de crisis", hay que analizar con más cuidado en qué se gasta el dinero. En conjunto la convocatoria para proyectos de artes escénicas y musicales contará el próximo año con 1,45 millones, 50.000 euros menos que la suma de las antiguas partidas fijas. El recorte no es excesivo pero los colectivos han pasado de una asignación garantizada a tener competir por ella en un concurso abierto.
Los colectivos consultados coinciden en que no pretenden vivir exclusivamente de las subvenciones y que estas, en el mejor de los casos, solo financian un 50% de los proyectos. Defienden la necesidad de su sector, por ser un motor tanto económico como educativo. La postal de Navidad de Escena Galega plasma este sentimiento a través de una frase de Arthur Miller: "El teatro no puede desaparecer porque es el único arte en el que la humanidad se enfrenta a sí misma".