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Empate en Gijón

La francesa 'Declaración de guerra' y la argentina 'El estudiante' ganan 'ex aequo' la 49ª edición del certamen de cine FICXixón

En el último segundo, empate. Así ha acabado, para el jurado, la 49ª edición del festival de cine de Gijón, que ha visto cómo el premio a la mejor película será ex aequo para la argentina El estudiante, de Santiago Mitre, y la francesa Declaración de guerra (La guerre est déclarée), de Valérie Donzelli. Un thriller político y un drama sobre el cáncer -que además es la representante de Francia a los Oscar- han sido escogidos por el jurado compuesto por Fernando Lara, Lola Mayo, Eduardo Chapero Jackson, Mira Staleva y Alberto Fuquet como los mejores largometrajes presentes en la ciudad asturiana. Las dos películas además se han llevado otros premios: los mejores actores han sido Jérémie Elkaïm y Válerie Donzelli, los protagonistas y coguionistas de Declaración de guerra, mientras que el trofeo al mejor guion recayó en el libreto de Mitre para El estudiante.

En el resto del palmarés no hay grandes ausencias ni premios reprochables: la mejor dirección ha sido para la labor del sueco Ruben Östlund en Play; la dirección artística es desde luego lo más llamativo de la rusa Fausto de Alesandr Sokúrov, León de Oro en Venecia con esta recreación del mito de Goethe, y para su responsable, Elena Zhukova, ha sido este galardón; y el jurado ha decidido otorgar su premio especial a la estadounidense Take shelter, de Jeff Nichols, un drama apocalíptico que ocurre -o no- dentro de la cabeza de su protagonista, y una mención a la única española a concurso, Iceberg, de Gabriel Velázquez, "por su honesta y nítida mirada hacia el frágil mundo de la adolescencia a través de las vivencias concretas de sus cuatro personajes principales".

Declaración de guerra es el gran ejemplo de cómo un drama personal puede convertirse en un filme universal. Sin alharacas ni adocenamientos, Donzelli -actriz y directora que trabaja sin parar en su país- cuenta un hecho real: el quebranto vital que sufrieron ella y su pareja, el actor Jérémie Elkaïm, cuando a su hijo de dos años le diagnosticaron un cáncer. En vez de un documental, Donzelli h trasladado, sin tonterías new age ni muros lacrimógenos, sus vivencias a la ficción: ahora son Romeo y Julieta, una pareja que se conoce en un bar, que tienen a un niño, Adán, quienes sufren el anuncio de un tumor cerebral en su hijo. La lucha contra la enfermedad, la desesperación, el final de la fiesta que era hasta ese momento su vida están en un metraje que jamás decae en su ritmo y en sus notas de humor. Ellos coescribieron el guion y han decidido alejar a los personajes de las personas, para que, aun arrancando de un hecho real, no se confundieran sus vidas con el filme. En Cannes la película logró el lanzamiento necesario para que meses después sea la candidata francesa a los Oscar.

En cuanto a El estudiante, Santiago Mitre, guionista habitual de Pablo Trapero, ha llegado a Gijón con una propuesta sorprendente y a la vez clásica. A su protagonista nunca lo vemos estudiar, pero sí escalar los escalones del poder dentro de la Universidad de Buenos Aires, porque Mitre ha decidido realizar una reflexión sobre la corrupción, la traición, el poder y las ideologías, temas habituales en el cine político, en un lugar poco frecuentado por esas historias: las facultades de un campo. Inteligente, intrigante, repleta de reuniones secretas, peones sacrificados y coaliciones antinatura para llegar a lo más alto, Mitre usa la Universidad como si fuera la presidencia de un país o de una empresa. Y funciona.

Curiosamente, el jurado también ha decidido un galardón 'ex aequo' en el apartado al mejor corto, entre el australiano At the formal y el alemán Meteor. En una desconcertante decisión, los tres miembros del jurado de la FIPRESCI, la crítica internacional, han elegido a la muy irregular estadounidense Terri, de Azazel Jacobs, como mejor filme en el certamen asturiano.

Esta noche el certamen celebrará su gala de clausura en la que Montxo Armendariz recogerá el Premio Nacional de Cine Nacho Martínez por su excepcional carrera, y seguramente allí seguirán los rumores sobre la próxima edición del certamen gijonés, la 50ª. El FICXIxón, el festival de cine de Gijón, el tercero en España en importancia y en número de entradas vendidas, y uno de los más prestigiosos en Europa por su carácter rompedor, no debería sentirse amenazado. Pero los cambios políticos ocurridos en los últimos tiempos en Asturias han dinamitado la Semana Negra de Gijón y tambaleado el Centro Niemeyer de Avilés.