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La gran aventura de la fotografía latinoamericana

Un volumen recorre 150 de los mejores fotolibros creados de los años veinte a nuestros días en países como Chile, Brasil, México y Argentina

Como si fuera una cadena de piedras preciosas de papel, el volumen El fotolibro latinoamericano (editorial RM) reúne 150 joyas de la bibliografía fotográfica creadas en los países de América Latina. Libros únicos, muchos de ellos desconocidos, encontrados en viejas librerías y bibliotecas, que conforman un recorrido que empieza en los años veinte y acaba en nuestros días y entre los que están algunos de los más hermosos y singulares trabajos de edición y fotografía realizados en las últimas décadas. Obras de arte en las que la literatura, la historia, la antropología o la simple belleza se cruzan en páginas y páginas que no sólo han sobrevivido el paso del tiempo sino que han pasado a ser auténticas piezas únicas.

"Ha sido una búsqueda detectivesca. Como no había investigaciones previas nos hemos dejado llevar mucho por la pura intuición", explica Horacio Fernández

La aventura de El fotolibro latinoamericano (presentando en Madrid en Ivory Press y en el Instituto Europeo de Diseño) empezó en 2007, después del primer Fórum Latinoamericano de Fotografía, celebrado en Sao Paolo. Ahí nació el proyecto de crear un libro de investigación, encabezado por Horacio Fernández, y en el que ha participado un comité asesor formado por, entre otros, Martin Parr, Marcelo Brodsky o Ramón Reverté. "No se trata de un mero compendio bibliográfico. Es un estudio crítico que muestra la enorme aportación de América Latina al fotolibro", escriben sus autores. "Ha sido una búsqueda detectivesca. Como no había investigaciones previas nos hemos dejado llevar mucho por la pura intuición", explica Horacio Fernández.

Su equipo viajó a cada país, buceó en librerías y bibliotecas, y se puso en contacto con personas que podrían darles pistas de libros únicos. "El criterio de selección fue sencillo, debían ser autores nacidos o que hubieran vivido en Latinoamérica y que hubieran participado decisivamente en la edición y realización de sus libros". De la puesta en página al propio discurso fotográfico, cada detalle fue importante a la hora de seleccionar los libros de este libro. "El fotolibro es un trabajo colectivo en el que la fotografía es tan importante como el diseño o la edición gráfica. Es una manera de ver la fotografía muy distinta a una exposición. A mí me gusta compararlo con el cine, es una película de papel, un relato visual con cierto orden".

De los fotolibros latinoamericanos llaman poderosamente la atención los creados alrededor de la literatura. "En los años treinta Neruda ya empezó a incluir fotografías en sus poemarios", apunta Fernández. De esta manera aparecen ediciones de Último round, de Julio Cortázar, diseñado en México por Julio Silva; Versos de salón, del chileno Nicanor Parra, con fotografías de Daniel Vittet y diseño de Fernán Meza junto a España en el corazón, de Neruda, con composiciones fotográficas de Pedro Olmos. Son trabajos tan sorprendentes como Bares cariocas, de Luiz Alphonsus; Fallo fotográfico, de Eugenio Dittborn; Fotografías, de Fernell Franco o Letreros que se..., de El Grupo, realizado en Caracas, la "ciudad más fotográfica (y más fotografiada) de Latinoamérica".