Viggo Mortensen vuelve al teatro con Carme Elias en una obra sobre la capacidad de perdón

'Purgatorio', de Ariel Dorfman, se estrena el 4 de noviembre en el Matadero, de Madrid, con dirección de Josep Maria Mestres

ROSANA TORRES Madrid 31 OCT 2011 - 14:59 CET

La obra se llama Purgatorio y su autor, el internacionalmente conocido Ariel Dorfman, escritor nacido en Argentina, criado en Chile y exiliado en Estados Unidos, ha pasado por ese estado intermedio entre el cielo y el infierno para poner en pie este texto, que habla del perdón y la culpa, en condiciones óptimas, aunque sí se ha visto en algún que otro país. La obra ha pasado por numerosos avatares, versiones y proyectos que no terminaban de ver la luz. Pero por fin llega lo que incluso Dorfman califica de estreno mundial, ya que se trata de una versión que nunca se ha visto. Será el viernes 4 de noviembre (hasta el 18 de diciembre) en las Naves del Matadero del Teatro Español de Madrid, con un solvente director como es Josep Maria Mestres y dos actores de campanillas: el neoyorquino criado en Argentina Viggo Mortensen, que sube a un escenario tras 20 años sin hacerlo, y Carme Elias, convertida en los últimos años en una de las grandes de la escena y el cine españoles.

Ellos son en la obra tan solo un hombre y una mujer en una habitación, que no está claro si pertenece a un frenopático, a un asilo de trastornados, a una penitenciaría o a un reformatorio. En realidad viven en un espacio que podría ser el más allá, donde las almas deben hacer penitencia para poder descansar o retornar a otra encarnación humana. Poco a poco se descubrirá que esta pareja hicieron algo; se hicieron daño el uno al otro cuando estaban vivos, cuando vivieron entre ellos una gran historia de amor.

A la hora de definir la función Dorfman dice: "Imaginemos la persona que más daño nos ha hecho en la vida; que tenemos a esa persona a nuestra merced; que puedes hacer que se reencarne, se redima o se olvide de todo eso. Pero imaginemos que esa persona es a la que tú más daño has hecho. Enciérralo en una habitación y tienes Purgatorio".

Preguntas sin respuesta

Dorfman sostiene que es una obra que lanza preguntas, pero no da respuestas, mientras Josep Maria Mestres la califica de "adulta, que hace que el espectador tenga que su poner de su parte".

El origen de esta pieza tiene algo en común con la más famosa obra de Dorfman, La muerte y la doncella, premiada en todo el mundo y llevada al cine por Roman Polanski. En ambas el escritor se plantea algo que verbaliza en voz alta: "Siempre me he preguntado: una vez que tienes la confesión, una vez que tienes al culpable, una vez que alguien te ha hecho un daño terrible, ¿qué haces con esa persona?". Y añade, "¿y si Hitler estuviera frente a mí o la persona que detuvo a tu hijo, que te exilió, o que mató a tu mejor amigo, alguien que te arruinó la vida? Mi respuesta era siempre: yo no buscaría castigar, sino poner a esa persona frente a frente con su víctima".

"Cuando empecé a escribir Purgatorio, solo tenía un hombre y una mujer... sabía cómo hablaban, se movían, se miraban: sus ritmos íntimos, pero de repente me di cuenta de quiénes eran y desde ahí pude ir armando algunas preguntas fundamentales: ¿Es posible la redención? ¿El amor sobrevive a la tragedia? ¿Cómo son las reglas del más allá? ¿Cómo se dobla y desdobla el tiempo en un lugar purgatorial?", explica el autor de obras como Viudas.

Mario Gas

Mortensen afirma que el motivo de volver al teatro en Madrid se ha debido a que a Mario Gas, director del Español, le pareció una buena idea: "Desde luego el Matadero le va muy bien a la obra porque es muy austera". El actor, que no oculta su pánico ante el estreno, se siente especialmente apoyado por Elias y su experiencia en las tablas: "Hay momentos en los que todo parece que es imposible; supongo que el teatro es así, el cine también, pero hasta cierto punto. En el momento en que te parece que todo está bien, que lo has solucionado... pues hay otro ensayo, y no. Hay que estar atento, y esta obra tiene mucho que ver con eso, con el momento, con la capacidad de perdonar, que no tiene nada que ver con la capacidad de hacer justicia", señala.

De madre estadounidense y padre danés, Mortensen se crió en Argentina y comenzó su carrera a comienzos de los ochenta. Fue a partir de 2001, con el estreno de la primera parte de El señor de los anillos, cuando empezó a interpretar personajes cada vez más desafiantes, como su Alatriste (2006), de Agustín Díaz Yanes, y las tres películas que ha hecho con David Cronenberg, Una historia de violencia (2005), Promesas del este (2007) y Un método peligroso (2011).

Por su parte, Carme Elias, con más de una veintena de películas y otros tantos montajes teatrales, ha trabajado con grandes directores, desde Miguel Narros y Josep Maria Flotats, a José Luis Gómez y Gerardo Vera. Su papel en Camino, del cineasta Javier Fesser le valió el Premio Goya a la Mejor Actriz Protagonista.

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El escritor Ariel Dorfman. / ULY MARTÍN

Los actores Viggo Mortensen y Carme Elías. / ÁLVARO GARCÍA

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