El toreo da su último adiós a Antoñete

El féretro del torero salió por la puerta grande de Las Ventas camino del cementario de la Almudena

ROSA JIMÉNEZ CANO Madrid 24 OCT 2011 - 14:39 CET

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Familiares, amigos, toreros, gente de la política y de la cultura y vecinos del barrio dieron durante toda la jornada de ayer su último adiós a Antonio Chenel, Antoñete, un clásico del toreo fallecido el pasado sábado en Madrid a los 79 años como consecuencia de una bronconeumonía. Poco después de las cuatro de la tarde, el féretro del matador -que luce como mortaja el traje corto- abandonaba la sala Alcalá de la plaza de toros de Las Ventas, llevado a hombros por los toreros Enrique Ponce y Antonio Ferrera, el hijo del banderillero fallecido Antonio Montoliú, sus hijos y otros familiares, camino del cementerio de la Almudena, donde fue enterrado en la sepultura familiar, sin misa previa.

Entre los allegados de Antoñete, Rafael Pérez, 'El Boni', su peón de confianza y para el que el torero tuvo sus últimas palabras en vida

A su salida de Las Ventas, los aficionados lanzaron gritos de "Viva Antoñete", "viva el toreo eterno", "viva el torero de Madrid" y "se va el maestro de su casa". Los preparativos del concierto que dará Coldplay el miércoles en el coso madrileño impidieron que pudiera dar su última vuelta al ruedo. Poco antes, a las 15.30, la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, le entregó a título póstumo a su hijo pequeño, Marco Antonio, de 12 años, la Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo, la máxima condecoración de la región, que reconoce a las personas o instituciones que destacan por sus servicios a los madrileños.

El número de personas que se acercaron a Las Ventas fue enorme. Entre ellos, uno de sus más allegados, Rafael Perea, El Boni, su peón de confianza y para el que el torero tuvo sus últimas palabras en vida: "¿Tú sabes por qué al Boni nunca le cogen los toros?", le preguntó a su sorprendida mujer, Carine Bocos. "Porque yo le enseñé a colocarse", sentenció.

El matador Miguel Abellán destacó la "bondad" que tuvo Chenel con su familia. El torero fallecido organizó "dos festivales benéficos" para el padre de Abellán, un novillero al que le tuvieron que cortar una pierna por una cornada. Uno de los más madrugadores en Las Ventas fue el torero Curro Vázquez, que calificó a Antoñete como un padre. También Pati y Domingo Dominguín, sobrinos de Luis Miguel Dominguín. El matador José Ignacio Uceda Leal -conocido por llamar al toro igual que lo hacía Antoñete, con un "¡yu!", en lugar de con un "¡toro!"- contaron que su padre "ya fue un gran antoñetista" y le dijo que se fijara en cómo toreaba Chenel. Uno de los momentos más emotivos sucedió cuando el conocido aficionado Antoñito interpretó con su armónica el pasodoble Amparito Roca ante el féretro. Julián López, padre del torero El Juli (ausente este), señaló que "se ha ido un histórico", del que destacó "su sentido de las distancias". Además, le expresó su agradecimiento porque fue "uno de los descubridores" de su hijo en una becerrada en Chinchón, "y apostó desde entonces por él".

Del mundo de los toros también hicieron acto de presencia Enrique Ponce, Javier Conde, Cayetano Rivera, Vicente Ruiz El Soro, un descompuesto Julio Aparicio, Víctor Puerto, el veterano matador Carlos Escolar Frascuelo y el hijo de Manuel Montoliú, el banderillero muerto en la plaza de La Maestranza en 1992. Al mediodía también acudió la actriz Charo López, con la que mantuvo una relación durante años, y el exalcalde de Madrid José María Álvarez del Manzano. Además de su mujer, Carine Bocos, se acercó su primera esposa, Pilar López-Quesada.

Fueron multitud los presentes, pero también importantes ausencias: las figuras El Juli, José María Manzanares, Morante de la Puebla y Sebastián Castella; los empresarios Pablo y Óscar Chopera, José Antonio Choperita y Simón Casas; y el alcalde Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. La máxima representación del Ayuntamiento de la capital fue su vicealcalde Manuel Cobo, que anunció que una calle de la ciudad llevará su nombre. "Es lo mínimo que podríamos hacer para recordar al maestro", indicó Cobo.

De las coronas de flores que acompañaron al féretro en la capilla ardiente, destacó la de los veteranos del Real Madrid, la primera en llegar, la del club por el que sentía una gran afición. Al lado, el traje con el que se despidió en 1985, lila y oro. En la sala se colgaron, además, fotos de su vida profesional, especialmente de sus tardes triunfales en Las Ventas. Una de ellas recoge el momento en el que su cuñado Paco Parejo, que fue mayoral de la plaza madrileña, le cortó la coleta. También hubo a disposición de los aficionados un libro de firmas para que pudieran escribir lo que han sentido por la pérdida del maestro.

Hombre inteligente

El director de cine Agustín Díaz Yanes, hijo del banderillero Agustín Díaz, Michelín, y gran amigo del fallecido -estuvo hasta el final visitándole en el hospital-, declaró que Antoñete era "el hombre más inteligente" que ha conocido. Jaime Urrutia, el que fuera líder del grupo Gabinete Caligari, le calificó de "torero de la movida, por el que muchos punkis de la época se hicieron aficionados a la tauromaquia".

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, muy amiga de la familia del fallecido, dijo que "es una enorme pérdida, un torero de Madrid que sabía aunar el arte con el valor". "Sin duda se va una parte de la historia del toreo, ¿quién no recuerda su última faena en Madrid, cuando tenía más de 60 años?", añadía. Carlos Abella, escritor y gerente del Centro de asuntos taurinos, así como el presidente de esta entidad, Pedro Antonio Martín Marín, y el vicepresidente autonómico, Ignacio González, también se acercaron hasta la capilla ardiente. Además, los periodistas que trabajaban con Antoñete en las retransmisiones de Canal+, como Manuel Molés, con quien compartió micrófono hasta el pasado domingo en el programa de los toros de la Cadena SER. También, periodistas taurinos como Miguel Ángel Moncholi, de Telemadrid.

Nacido para el toreo

El empresario taurino José Luis Lozano, también apoderado de toreros, se refirió a él como un hombre que "había nacido para el toreo, al que tenía gran afición desde niño, y que conocía el toro como nadie". De su forma de torear agregó que "era muy completo", aunque subrayó "su mano izquierda". El fotógrafo taurino Paco Cano, de 97 años, fue lapidario al referirse al legado de Antoñete: "Se cierra una época".

Sebastián Palomo Linares, el único torero que ha cortado un rabo en Las Ventas, afirmó que fue "un símbolo, un torero de toreros" del que destacó "la sencillez con la que vivía". Adolfo Suárez Illana, aficionado e hijo del expresidente del Gobierno Adolfo Suárez, señaló que Antoñete "ha marcado una época" y que "le tenía mucho cariño". Mariano Aguirre, presidente de la Real Federación Taurina de España, y Federico Navalón, El Jaro, que fue de su cuadrilla en los ochenta, también hicieron acto de presencia en Las Ventas.

La emoción fue incontenible a lo largo de toda la jornada en toda la gente del toro que se acercó a Las Ventas y al cementario de la Almudena.

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