59ª edición del festival de cine de San Sebastián

Un México no tan lindo en San Sebastián

El festival presenta un rico panorama sobre el cine mexicano

ROCÍO GARCÍA San Sebastián 22 SEP 2011 - 10:58 CET

La muerte no es ningún chiste. Ni los narcos pueden ser considerados como héroes. No es verdad que los criminales mexicanos lleven todos gruesas cadenas de oro y viajen en automóviles de lujo. Es un mundo lleno de ignorancia, donde hay mucha paranoia y mucha tristeza. Ese es el México, no tan lindo, que retrata la película Miss Bala, elegida para la inauguración de la sección Horizontes Latinos y cuyo estreno en España está previsto para principios de año. Un país, México, que en esta edición de Zinemaldia está teniendo una presencia abrumadora. En Horizontes Latinos se presentan un total de tres filmes: además de Miss Bala, dirigido por Gerardo Naranjo, Asalto al cine, de Iria Gómez Concheiro, y Entre la noche y el día, de Bernardo Arellano. El panorama no termina aquí porque por primera vez en el certamen se ha programado una sección, auspiciada por la Fundación Mapfre, y que muestra nueve títulos del mejor cine mexicano contemporáneo. Esta última sección ha nacido de la colaboración entre el Zinemaldía y el festival 4+1, que organiza desde el año pasado la Fundación Mapfre en cuatro sedes simultáneas (Argentina, Brasil, Colombia, España y México) y cuyo objetivo es rescatar y sacar a la luz aquellas películas que no han conseguido distribución.

El director Gerardo Naranjo y la actriz de Miss Bala, Stephanie Sigman, se defienden en San Sebastián de algunas críticas que su película, producida por Canana Films y estrenada recientemente en México, ha recibido por el hecho de retratar una situación que tanto perjudica a la imagen de su país en el exterior. "Nos han dicho que los trapos se lavan en casa", se lamenta Sigman, mientras Naranjo advierte que no es justo culpar a una película de una situación trágica que sale en las noticias del mundo entero día tras día.

Miss Bala es un filme contra el miedo y para realizarla todo el equipo de la película tuvo que luchar contra los suyos propios. "Hacer la película fue una manera de exorcizar nuestro propio miedo. La decisión de hacerla fue lo más doloroso por la realidad que refleja, sabíamos a dónde nos metíamos". Para sobrevivir durante el rodaje y conseguir algunos permisos necesarios, hicieron ver que la película era una comedia romántica que se titulaba María Bonita. De bonita nada. Miss Bala es todo un viaje al infierno de una chica, cuya aspiración es convertirse en reina de la belleza. Su obsesión es tan grande que acaba cayendo en manos de una banda que aterroriza el norte de México. Su participación involuntaria en la violenta guerra mexicana cambiará la vida de esta belleza de ojos profundos.

Naranjo se revuelve en el asiento cuando narra la demagogia instalada en México en torno a la cultura del narco. "El debate sobre el crimen está muy mal enfocado. La película nace también de la indignación hacia esos productos culturales del crimen organizado que están invadiendo nuestro país, como las telenovelas sobre los narcos que son todo una apología sobre supuestos héroes o las películas cómicas sobre el crimen organizado y en las que la muerte y la violencia son meros chistes. Teníamos la oportunidad de hablar del miedo, la angustia y el silencio como conductores de la historia y hablar de la experiencia del crimen en un ciudadano normal, de la pasividad de los mexicanos ante una situación tan dramática".

Para el director de Miss Bala, el cine es un mecanismo de identidad cultural y los países con una cinematografía rica tienen más facilidad para fomentar el diálogo de esa identidad. "Creo que los problemas de México vienen de su falta de identidad. Por una parte, estamos invadidos por todo el cine americano que nos llega y nos lava la cabeza [sic] y por el otro tenemos los melodramas de las telenovelas que ridiculizan la condición humana. Estos son los dos pilares de la educación mexicana y de nuestra aproximación a la cultura. La crisis mexicana viene de ahí, de no saber quiénes somos, de no vernos reflejados en nada. La película busca ser un reflejo menos distorsionado de nuestra vida", añade el realizador.

También otro de los filmes en Horizontes Latinos, Asalto al cine, de Iria Gómez Concheiro habla de la violencia y de la falta de futuro de adolescentes en Colonia Guerrero. Cuatro amigos deciden atracar una sala de cine para intentar solucionar sus problemas. Cada uno de ellos busca motivaciones para lanzarse a esta difícil aventura que pondrá el peligro lo único que tienen: su amistad. Entre la noche y el día, de Bernardo Arellano, se aleja de la violenta realidad para centrarse en una tierna historia de un hombre con autismo.

Más riesgo

La sección 4+1: Cine Mexicano Contemporáneo, realizada con la colaboración del Instituto Mexicano de Cinematografia, está ofreciendo una muestra de la producción más arriesgada y menos comercial, en palabras de director del Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre, Pablo Jiménez Burillo. En total nueve títulos de directores como Diego Luna (Abel), Riboberto Perezcano (Norteado) o Carlos Reygadas (Luz silenciosa). En la selección también figura Revolución, una película compuesta de diez largometrajes dirigidos por prestigiosos realizadores (Rodrigo García, GGel García Bernal, Carlos Reygadas, Gerardo Naranjo, Diego Luna o Rodrigo Plá, entre otros) que ofrece una visión crítica de la revolución mexicana (1910-1917).

A pesar de tanta oscuridad, el cine mexicano es optimista sobre el futuro del país. Al menos es lo que proclama Gerardo Naranjo. "Tenemos que serlo. Esto tiene que cambiar. No tocará en esta generación, ni siquiera en la siguiente, quizás en un par de generaciones. Debemos luchar por conseguir un espíritu del respeto al otro, aproximarnos a las reglas del bien vivir. Si algo denuncia Miss Bala es la falta de fraternidad, de organización como comunidad. Tenemos que cuestionar la idea de los buenos y los malos mexicanos. Porque ¿dónde nacen los malos? Los malos mexicanos nacen en país que no ofrece oportunidades iguales y donde hay muy pocas maneras de ganarse la vida bien. El crimen organizado se convierte así en una manera rápida y eficiente de dar respuesta a los desesperados".

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El director de 'Miss Bala', Gerardo Naranjo, (izquierda) y la actriz Stephanie Sigman (derecha)derecha / JESÚS URIARTE

Un fotograma de 'Miss Bala'

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