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'Arrugas', un cómic excepcional, una película sobresaliente

Se proyecta en Zabaltegui la versión al cine del tebeo de Paco Roca

Arrugas no es un cómic cualquiera. Es el tebeo que ha demostrado que Paco Roca es un maestro, es el tebeo que viñetizó el alzhéimer. Repleto de aciertos visuales, de recovecos artísticos que trasladaban al lector al pavoroso mundo de la pérdida de la memoria, Arrugas describía el proceso de degradación de Emilio, director jubilado de una sucursal bancaria, en su día a día en una residencia. Arrugas ahora es película. Y qué película. Producida por Manuel Cristóbal, que rechazó ofertas para hacerla con actores reales, "porque hubiera perdido la magia", dirigida por Ignacio Ferreras, responsable de los dibujos que captan perfectamente la línea de Roca, el filme se ha proyectado a primera hora de la mañana. Y con gran responsabilidad: era la primera vez que Paco Roca la veía.

El autor, Premio Nacional del Cómic en 2008 por este trabajo, no parecía muy nervioso antes de la proyección. Charlaba intrascendente con Ferreras, sentado a un lado, y con este periodista, al otro, sobre casas y lugares de trabajo. Durante la proyección, un par de preguntas del artista al director sobre algún cambio y decisión. El resto, silencio respetuoso en toda la sala, acompañado de algún murmullo de lágrimas al fondo. A los 87 minutos acaba la sesión. Aplausos. Los primeros espectadores salen corriendo y se pierden un regalo. Rosa Lema, de 101 años, demencia senil, canta una canción, un tesoro que encontró el sonidista en una de las residencias que visitó.

Al encenderse las luces, Roca respira aliviado: "Claro que cambian las cosas, incluso los personajes [hay hasta una nacionalidad diferente entre los protagonistas], pero está el espíritu. Tiene lo que yo quería contar". Cristóbal explica: "El truco de ir a blanco en las viñetas cuando el alzhéimer empieza a devorar sus neuronas no pudimos trasladarlo a la pantalla. No funcionaba". "No importa", contesta Roca, "porque sí veo mi tebeo ahí. Me preocupaba el final, cómo iban a cerrarse las tramas y si el remate aguantaba. Está claro que sí". Gira a su derecha y abraza a Ferreras, que le estaba mirando de reojo, con cierta precaución. "Felicidades".

Otra cosa es cuándo se podrá ver en los cines el filme. Estos días, con la película ya acabada, Cristóbal está cerrando la distribución comercial. "Quería hacerlo con Arrugas en la mano, que la vieran y supieran su potencial". Visto esta mañana su primer pase, lo tiene todo.