'Food in Translation' o la publi gastronómica 'kitsch' de Japón

Un repaso a las situaciones surrealistas que protagonizan los anuncios nipones de comida en las últimas décadas

ROSA RIVAS Madrid 31 AGO 2011 - 11:22 CET

Muchos anuncios actuales de alimentación y bebidas lucen deliberadamente un estilo kitsch, de estética descolorida y casera, con referencias a la publicidad viejuna de los años setenta u ochenta. Buceando en esas décadas aparecen joyas y curiosidades, sobre todo en la órbita culinaria asiática. Y hay unos cuantos ejemplos que demuestran cómo la aventura de Bill Murray con el whisky en Lost in Translation no era sólo ficción.

- Los beneficios del té verde. Los asiáticos despliegan humor destroyer, aunque el mensaje sea muy serio: dieta saludable, como en este anuncio tailandés.

- Frescos y energéticos. Masticar chicle puede despertar los sentidos, como dice en plan seductor la cantante Ringo Shiina, una ecléctica rockera japonesa. Pero hay más cosas para chupar en familia y combatir calores veraniegos. Incluso el surrealismo infantiloide sirve para fomentar el consumo de fruta. Y si la vuelta al cole o al curro baja la energía, nada como las gelatinas vitamínicas

- De Hollywood a Tokio. Ahora las estrellas japonesas anuncian whisky, café o lo que se tercie, pero hubo un tiempo en el que populares artistas estadounidenses aparecían en anuncios nipones sin temor al ridículo. James Brown bailaba entusiasmado con los fideos (noodles, soba). Qué energía da"mi sopa!". Arnold Swarzenegger también se tomó en serio su papel de "Noodle man", y Silverster Stallone aportaba su incombustible aire Rocky a las promociones. La lista de estrellas americanas poniendo cara a las marcas niponas es bastante larga: de John Travolta a Peter Falk, pasando por Keanu Reeves.

- Un "alien" cafetero.Hay propuestas más recientes y potables del transplante de famosos EE UU-Japón, como la serie de Tommy Lee Jones en la piel de "un alien que va a investigar a Japón", una veintena de anuncios (hasta construyendo la Gran Muralla China) para el café Boss de Suntory.

- Obama hamburguesado. Aunque el presidente de EEUU y su esposa Michelle abogan por la comida sana, en Hong Kong se han atrevido a utilizar su imagen para anunciar fast food.

- Animaladas. Perros y gatos se convierten también en personajes publicitarios y son humanizados a gusto del anunciante. Pueden ir a una casa de gheisas como en plan after work o van a probar un restaurante, para sensibilizar sobre el abandono perruno. Y una comida gatuna puede conducir a la felicidad o al divorcio.

- Cortos y algo más. Algunos anuncios desafían los segundos de atención y nacen con más pretensiones estéticas o de mensaje, como una cerveza japonesa que cuenta su historia en plan filme de Kurosawa o un agua mineral de una multinacional que, con toques de película de suspense, ironiza en España sobre la obsesión por la ausencia de calorías.

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