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Reportaje:

Luz entre bambalinas

La cantante gallega recorre España en una gira que recauda dinero para luchar contra el cáncer de mama.- Nos colamos en los bastidores de su reciente recital en Santander

Son las cuatro de la tarde. Faltan cinco horas para que Luz Casal salte a las tablas de la campa de la Península de la Magdalena en el Festival Amstel Música en Grande (Santander). A tiro de piedra de la playa, cerca de 600 personas trabajan sin parar para que todo esté perfecto. También sin parar, Luz Casal recorre España, Francia y Bélgica en una gira que, en fechas como esta, busca dinero para la lucha contra el cáncer de mama. Esta enfermedad ha golpeado por dos veces a la rockera gallega. Tranquila, Luz habla sin rodeos de una dolencia aún considerada tabú para muchos: "Es una experiencia que he tomado sin temores exagerados ni miedos que me incapaciten para salir de esa prueba".

El objetivo es que el espectáculo salga perfecto. Aunque la autoexigencia es máxima, en estas horas previas Luz irradia serenidad ante la prensa: "Este concierto es absolutamente especial: cuenta con el plus de tener un fin más allá del estrictamente profesional". Un servicio de atención psicológica para mujeres afectadas por esta enfermedad y un proyecto de investigación científica recibirán fondos gracias al compromiso de la cantante. Antonia Gimón, presidenta de la Asociación de Mujeres Contra el Cáncer de Mama (AMUCAM), está emocionada: "Luz no se considera una abanderada de la lucha contra el cáncer, sino que hace una labor pública y punto".

Son las cinco y media. Los técnicos, el personal de producción y el equipo de seguridad se afanan para responder al reto lanzado por Luz. Vallas de seguridad, zona Vip, accesos para discapacitados... todo debe culminar en el momento en que se alce el metafórico telón.

Siete de la tarde. Los teloneros (la banda Mabü) y Luz acuden a las pruebas de sonido. La cantante se muestra directa y firme. En un momento pide a un trabajador que detenga su labor: "Le importa por favor, es que no oigo correctamente". Pasada una hora de ajustes técnicos la artista se retira a su camerino. Allí le aguarda un ramo de flores enviado por el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna.

Las nueve. La luz declina; Luz gana fuerza. Apertura de puertas. 10.000 personas invaden la Magdalena. Los acordes de Mabü llegan hasta el mar. El sonido perfecto. No hay contratiempos. Luz Casal invade el escenario a las 23.40, con un ceñido traje escarlata. La cantante consigue cautivar al público a la primera: "Lo más importante sois vosotros".

Para abrir boca suena Mar y cielo y llegan los primeros aplausos de un público rendido. Cunde la emoción cuando arranca Mil desengaños. "Luz parece contenta", opina un asistente. "Todo está saliendo como debe salir", afirman desde la organización. A continuación suena No me importa nada, todo un himno dedicado a las mujeres que como ella "han pasado por una experiencia vital importante".

Una tras otra, sobre la bóveda del cielo van cayendo canciones que han marcado una época. Y llega la sorpresa final: Luz interpreta por primera vez en directo Un ramo de rosas, un tema "poderosísimo" grabado hace tan sólo unos días en París. Es una de las tres canciones inéditas que se incluirán en un próximo álbum recopilatorio homónimo, que repasa los 18 años de carrera de la cantante.

El concierto toca a su fin. Culminan dos horas de derroche de energía positiva. Será difícil que el público olvide esta velada. Pero más difícil aún será que Luz se olvide de brillar.