José Tomás reaparece en Valencia 15 meses después de su grave cornada

El diestro estuvo a punto de perder la vida en Aguascalientes.- La expectación es máxima entre los aficionados

ROSA JIMÉNEZ CANO Madrid 22 JUL 2011 - 17:56 CET

Hace más de año y medio desde que Navegante, de la ganadería de Santiago, estuvo a punto de segar la vida del último mito vivo del toreo. Desde entonces muchos han sido los silencios y pocas las certezas. De José Tomás se sabía que luchaba cada día en la rehabilitación y que, Isabel, su novia, espera un bebé. Ninguna palabra ha salido de su boca desde entonces, pero los más allegados contaban como después de las sesiones de fisioterapia, en los últimos meses, se daba palizas con la bicicleta de montaña. Todo esfuerzo era poco para un diestro que estaba en la cumbre, en el momento más álgido de su carrera. El pasado fin de semana fue la prueba de fuego, a puerta cerrada, con un terno tabaco y oro, el torero se midió con dos astados en la plaza de Moralzarzal.

En pleno San Isidro, el 12 de mayo, Salvador Boix, su apoderado, músico y escritor, y Simón Casas, empresario que se define como productor de arte, anunciaron la reaparición. El 23 de julio en Valencia, plaza de primera categoría, y (como es costumbre) sin televisión.

El cartel inicial está compuesto por Juan Mora (herido en Pamplona y que será sustituido por Víctor Puerto) y el mexicano Arturo Saldívar con toros de la ganadería salmantina de El Pilar, de origen Aldeanueva, propiedad de Moisés Fraile, una de sus predilectas y con la que ya logró uno de sus triunfos más brillantes. Desorejó al toro Bellito. Si en su lote cae un toro de capa colorada se multiplican las posibilidades de triunfo. Pocas vacadas atraviesan mejor momento, con un porcentaje tan alto de nobleza en la embestida.

Venta récord

El número de abonos vendidos para esta feria supera todos los récords. 5.000 personas han adquirido siete entradas para garantizarse la asistencia al acontecimiento taurino de los últimos años. En el portal de subastas online eBay se multiplican las ventas de bolígrafos a más de 1000 euros con regalo de un boleto. Un eufemismo para tapar la reventa digital.

De hecho, uno de los aspectos más polémicos de este retorno es precisamente el de la escasez de boletos para el público. El matador ha reservado para sus amigos, familiares y seguidores 1.850 localidades.

Ignacio Lloret, socio de la empresa de Valencia, tomó la decisión de no ofrecer ninguna entrada por Internet: "Me parecía vergonzoso sacar solo 50, era un paripé. El compromiso que por contrato tengo es con los abonados de la plaza. Si la plaza fuera como el Bernabéu también lo llenaría".

La elección del escenario no es baladí. Además de contar con el calor del público levantino, José Tomás llega mediada la temporada taurina y con ocho contratos más. La intención del diestro es no superar la docena de tardes. Faltará en Málaga (una plaza talismán) por desavenencias con la gestión de la empresa y su relación con la reventa. Ciudad Real, Gijón, Linares, Valladolid y Huelva serán las privilegiadas. El broche sentimental a la temporada será en Barcelona, todavía sin confirmar, el 25 de septiembre, en la Feria de la Merced. Ese día, si no sucede nada, se dará la última corrida de toros de la historia de la capital catalana.

Desde su retorno en 2008 hasta la cornada de Aguascalientes el 24 de abril de 2010, José Tomás Román Martín, no había defraudado. Atrás quedaban las temporadas 2001 y 2002 con luces y sombras. Su última época ha sido la más inspirada y personal, con una mayor hondura y conocimiento de las suertes más clásicas del toreo. El matador ha hecho de su corto repertorio un estilo con forma y sello propio, interpretado con la mayor perfección y lentitud posibles.

Triunfos y percances

La carrera del madrileño ha estado jalonada por las cornadas graves, hasta ocho. Además de la de Aguascalientes, en Autlán de la Grana (México), en 1996, se temió por su vida. Fue su bautismo de sangre. No le afectó. No solo volvió a pisar los mismos terrenos, sino que lo repitió cada tarde que se enfundó el traje de luces. El 2 de junio de 1997 dejó un reguero de sangre en Las Ventas.

En 2008 toreó dos tardes en Las Ventas. Las dos son un hito en la plaza. Una por lírica, otra por épica. El 5 de junio se hizo con los máximos trofeos: cuatro orejas. Volvió el 16 de junio y cortó tres orejas, en su cuerpo quedó marcado por otras tantas cornadas.

Tras la retirada de 2002 reapareció en Barcelona, el 17 de junio de 2007. Una afición que se siente perseguida le dio el abrazo del triunfo. Veinte centímetros en el muslo derecho fueron las primeras líneas de su leyenda en España. Otro de los hechos diferenciales de este torero es que, salvo casos extremos, siempre intenta estoquear él mismo al toro antes de pasar a la enfermería.

El doctor Valcarreres, cirujano de Zaragoza, obró un milagro el 9 de abril de 2000, dos cornadas de 15 y 17 centímetros marcaron el cuerpo de Tomás. Dentro de esta peculiar geografía con marcas en su anatomía se encuentran Badajoz en 2002, Linares en agosto de 2007 y Jerez de la Frontera en 2008.

¿Qué terno llevará para reaparecer? ¿Perdonará un quite? ¿Volverá a la cara del toro con gaoneras o chicuelinas? ¿Qué acogida le dará la plaza? ¿Volverá a pisar los terrenos que le han convertido en un torero de época?

Todas las dudas se despejarán mañana sábado cuando se rompa el paseíllo, a las siete de la tarde, en el coso de la Calle de Xátiva.

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