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París se renueva

Dos proyectos arquitectónicas gigantescos llegan a la capital francesa

Desde 1977, y como consecuencia de la gigantesca Torre Montparnasse construida en pleno París, el plan de urbanismo de la capital francesa limita la altura de las construcciones a 37 metros. La legislación ha permitido a la ciudad mantener sus vistas de postal y su línea dominada casi exclusivamente por la emblemática Torre Eiffel. Sin embargo, el Ayuntamiento está dispuesto a hacer una excepción a las puertas mismas de la ciudad para paliar la necesidad de oficinas. Ayer dio luz verde al proyecto de Torre Triangle, una pirámide acristalada de 180 metros de altura de los suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron. Pero la ciudad no solo se renueva lejos del centro. En pleno corazón de París, a orillas del Sena, acogerá otro faraónico proyecto arquitectónico: el de una iglesia ortodoxa ultramoderna, liderado por el arquitecto hispano-ruso Manuel Núñez Yanowsky.

La pirámide multidimensional, ideada por los arquitectos Premio Pritzker 2001 de tal forma que le quite la menor cantidad de luz a los edificios vecinos, fue oficialmente anunciada hace tres años por el alcalde socialista, Bertrand Delanoë. El proyecto se ha retrasado -las obras debían iniciarse el año pasado-, pero finalmente dio ayer un paso importante. Pese a la oposición de los verdes, el consejo de la ciudad de París aprobó el protocolo, de acuerdo con la empresa Viparis, filial de Unibail y de la Cámara de Comercio de París. La gigantesca obra empezará finalmente el año que viene y debería estar lista en 2015-2016. La constructora evalúa su coste en torno a los 500 millones de euros sin tasas.

El edificio, que si situará en el extremo sur de la ciudad, en pleno parque de las exposiciones, estará compuesto por 88.000 metros cuadrados de oficinas y 1.500 de comercios en la planta baja. El Ayuntamiento considera el proyecto "emblemático para la proyección y el dinamismo de la ciudad de París" y partícipe en la creación unos 5.000 empleos. En total, prevé la construcción de una seis torres en los próximos años, todas ellas en el límite con la periferia.

Un centro espiritual ruso

El año que viene también se iniciarán las obras de otro proyecto que promete colarse en las fotografías panorámicas de la Torre Eiffel. Se trata de un centro espiritual ruso, que incluirá una iglesia ortodoxa y se alzará a poca distancia del monumento parisiense. El proyecto, financiado por el Estado ruso, se situará en el lugar de la antigua sede del instituto francés de meteorología, adquirido anteriormente por Moscú.

El español Manuel Núñez Yanowsky, antiguo colaborador de Ricardo Bofill que trabajará con el gabinete francés Sade y la rusa Arch Group, ha imaginado para integrar el centro una iglesia ortodoxa de tipo clásico, a la que se superpondrán cinco gigantescas cúpulas doradas. La más alta alcanzará los 27 metros de altura. El centro incluirá salas de enseñanza, espacios abiertos al público, alojamiento para los religiosos y un gran jardín de 3.400 metros cuadrados. Un inmenso techo de cristal ondeado cubrirá la mayor parte del centro y se transformará en su tramo final en una fachada fotovoltaica. El coste del proyecto estimado es de 34,5 millones de euros.