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La verdad de Vila-Matas, en el bolsillo

Inéditos y textos de corte autobiográfico pueblan la nueva biblioteca del escritor, con voluntad de edición definitiva

Por 12,95 euros existe ya la posibilidad de estar lo más cerca posible de la verdad de los inicios literarios de Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948), el escritor más Bartleby de las letras españolas, el que más ha jugado a mezclar biografía y obra con realidad y ficción, un totum revolutum de una singularidad y brillantez inusuales. El milagro lo ha obrado, para más inri, el propio escritor en el prólogo que ha realizado para En un lugar solitario (Debolsillo), primero de los tres volúmenes (junto a la reedición de Dublinesca y una selección de sus relatos: Chet Baker piensa en su arte) con los que ha arrancado la Biblioteca Vila-Matas, especie de obra completa en 16 libros en formato económico y con voluntad de edición definitiva.

Como el personaje es el que es, la biblioteca, dice, no quiere que sea "un pozo académico" sino "una fuente de creación de inéditos, aunque en la editorial no creo que lo sepan". Por ello, ha dejado caer sorpresas por doquier. En un lugar solitario, que reúne su narrativa entre 1973 y 1984, la de sus cinco primeros libros, hay varias. La primera, el extenso prólogo, desde ya de obligada lectura para seguidores y, sobre todo, estudiosos de su obra. Ahí el lector descubrirá que por hacer de detective-militar en el colmado del cuartel de Melilla donde hacía la mili intentando averiguar quién robaba las cajas de whisky Vila-Matas empezó a escribir para matar el rato, sin voluntad alguna de publicar, llegando a la conclusión de que "indagar y escribir son actividades paralelas".

Desde esa trastienda (el licor lo sustraía el mismo comandante que le destinó a la investigación) salió Mujer en el espejo contemplando el paisaje, monólogo poético casi sin puntación, estrategia con la que pretendía "matar al lector" para que así, en el fondo, no supiera de él. Con una sinceridad inusual que parcialmente solo se da en París no se acaba nunca, admite que hasta entonces solo había leído "una treintena de poetas y un centenar de versos". Sí, casi ni una sola novela; él quería ser cineasta. "Sí, no es tan necesario leer para escribir, contrariamente a lo que he mantenido siempre", dice ahora que no tiene problemas en "contar lo que he sido, lo que recuerdo; siempre he hablado con mucha ligereza de mis inicios literarios y este prólogo me ha sido útil para ligar circunstancias y nombres".

Entre los patronímicos del texto, las influencias de Juan Benet y el argentino Néstor Sánchez, así como el de Beatriz de Moura y su tozudez para publicarle en Tusquets la famosa Mujer... que hoy lleva el título de En un lugar solitario, "el que siempre pensé". Entre las circunstancias, la de la tercera novela, Al sur de los párpados, que Vila-Matas desterró de sus bibliografía oficial: "No me gustaba y la prohibí, pero fue peor porque provocó la reacción contraria; luego vestí la leyenda de que con ella aprendí a escribir, pero no es cierto; eso sí, con ella fue la primera vez que me encerré a escribir, a sacrificarme un poco por la literatura y a tener que organizar una estructura para una novela". Le duele, cundo la ha releído, "la influencia enorme de Nabokov; es un martirio". Completan el volumen La asesina ilustrada (la primera obra que de él leyó Roberto Bolaño), Nunca voy al cine e Impostura. "Me guste o no, en esta cinco obras está ya todo mi mundo literario", admite hoy.

La sorpresa de Chat Baker piensa en su arte -los relatos seleccionados de diversos de sus libros en riguroso orden cronológico- está en el que le da nombre, un inédito. "Es un ejercicio de literatura radical", dice de un cuento de casi 70 páginas donde un crítico encerrado en un cuarto ultima una especie de bomba literaria intentando conjugar el Joyce más radical de Finnegans wake con la literatura más asequible pero potente de George Simenon. "Es un texto de ficción que sigue a Dublinesca", engarza el relato con su última novela publicada, que ha recibido en apenas un año el premio Bottari Lattes Grinzane en Italia y el Jean Carriere, en Francia. Dublinesca es el tercer volumen aparecido, al que le seguirán en septiembre Una vida absolutamente maravillosa (selección de ensayos literarios) y Lejos de Veracruz.

En Chet Baker... está también el relato Sucesores de Vok, basado en un episodio real que le ocurrió al autor, cuando un joven argentino le paró un día por la calle y se le ofreció para escribir los libros por él. "Imaginé que dije que sí y entonces veía como éste, a su vez, le pasaba el encargo a otro. En unas horas, toda la obra de una vida repartida entre tres personas", ironiza Vila-Matas.

¿Acaso él no es maestro de incipientes escritores? "Maestro, no creo, pero tengo lectores jóvenes y eso significa que voy a seguir siendo leído; me imagino que de aquí a un tiempo ya querrán matarme como influencia, pero bueno". ¿Cuál cree, pues, que es su legado? "Espero haber contagiado la libertad narrativa". Sin duda. Y hasta límites insospechados.