Isidre Nonell, el artista denostado

Hoy se cumplen cien años de la muerte del pintor de gitanas y marginados

JOSÉ ÁNGEL MONTAÑÉS Barcelona 21 FEB 2011 - 09:31 CET

"La historia de los pintores Marià Fortuny e Isidre Nonell es muy parecida: los dos murieron jóvenes, con 36 y 38 años respectivamente, en un momento en el que estaban inmersos en un proceso de cambio, por lo que es una especulación querer saber hacia dónde iban a llevar su obra y qué iban a pintar a continuación", explica Cristina Mendoza, subdirectora del Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC), y una de las mayores especialistas en Nonell, el pintor que falleció el 21 de febrero de 2011, hoy justo hace un siglo.

Considerado uno de los pintores catalanes más destacados de principios del siglo XX y una figura básica del último modernismo, Nonell, nacido en Barcelona en 1872, se caracteriza por tratar temas que no estaban de moda en su tiempo y centrar sus trabajos en seres marginados, como los afectados de cretinismo, una enfermedad congénita que provoca retardo en el crecimiento físico y mental y, sobre todo, a mujeres gitanas, su producción más personal y singular, que aparecen lejos del folklorismo y siempre en actitud reflexiva, aislada, cabizbaja y melancólica. "Nonell es el artista denostado de la pintura catalana del siglo XX, porque su pintura fue una patada en el estómago a la burguesía conservadora acostumbrada a trabajos más amables y coloristas", explica Mendoza.

Tras volver de París, donde vivió entre 1897 y 1900 y contactó con las vanguardias del momento, expuso en cuatro ocasiones en la Sala Parés, la única galería de Barcelona, a partir del año 1902. "De forma monotemática presentaba las figuras aisladas de mujeres de etnia gitana, sin ningún tipo de anécdota, con un lenguaje nuevo y provocador, por lo que la crítica fue tan feroz y el rechazo tal, que el propietario de la galería le aseguró que jamás volvería a exponer y se recomendó que incluso ingresara en un manicomio", explica la experta en arte del siglo XIX. Pese a la adversidad continuó pintando en su estudio, aislado de las corrientes del momento y mantenido por su familia que era propietaria de un pequeño comercio de pasta para sopa cerca del Palau de la Música.

Así hasta que en 1910, Miquel Utrillo, "un personaje vital y el cerebro de operaciones artísticas de principios de siglo que no ha sido del todo reconocido" recomendó al dueño de la galería del Faianç Català de Barcelona que organizara una antológica sobre Nonell. Según explica Mendoza, "nunca una muestra de este tipo fue tan fácil ya que se trató de coger las obras que Nonell tenía en casa ya que no había vendido nada de su producción".

La exposición fue todo un éxito, "porque había evolucionado, había aclarado su paleta y sus mujeres eran más amables, menos derrotadas, aunque sin grandes concesiones a la anécdota". Lo curioso, explica Mendoza, es que Nonell, no quiso acomodarse al público, y lejos de ahondar en su éxito cambió de tema y se dedicó a los bodegones, que nunca había cultivado y pintó 11 antes de fallecer en febrero de 1911.

Pese al poco reconocimiento que tuvo en vida, Nonell es hoy un autor muy valorado por carismático y uno de los más cotizados de su época. El MNAC cuenta con 46 pinturas y 150 dibujos (algunos de los cuales ilustran la fotogalería que acompaña el texto) que permiten seguir su trayectoria pictórica entre 1901 y 1911, aunque no dispone de ninguno de los paisajes que realizó solo en su juventud. La colección es, según Mendoza, "la mejor de este autor, tanto en pintura como en dibujo", aunque aclara que sus cuadros y dibujos están muy repartidos en colecciones particulares catalanas y del resto de España, de donde procedían "Gitana" y "Dos Gitanas", que se pudieron ver el año pasado en la exposición Convidats d'Honor que organizó el MNAC para celebrar sus 75 años.

En el año 2000 la propia Cristina Mendoza, junto a Merce Doñate, comisarió la exposición "Isidre Nonell, 1872-1911" que se pudo ver en el MNAC y luego viajó a Madrid. "Fue una antológica muy buena donde reunimos una buena cantidad de obras e hicimos un catálogo razonado donde publicamos toda la bibliografía y la correspondencia, además de rehacer el catálogo de la exposición de 1910 que significó el reconocimiento del pintor", asegura Mendoza para justificar que este año no esté preparada ninguna actividad coincidiendo con este aniversario.

Si está previsto que Mendoza imparta un curso de verano de la Universidad de Barcelona (El Juliol a la UB) sobre este autor. "Será sobre el año 1911 analizado como bisagra entre dos épocas, fue el año de la muerte de Nonell y del fin del modernismo y la fecha del nacimiento simbólico, con la primera exposición de Joaquim Sunyer, del noucentismo".

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FOTOGALERIA: Isidre Nonell

Isidre Nonell en 1904, en su estudio con dos de sus modelos gitanas. Retrato de Francesc Serra. / FRANCESC SERRA

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