Identificado un fragmento de cine de los Ballets Russes de Diaghilev

La trascendencia y veracidad del descubrimiento emociona a los especialistas de todo el mundo

ROGER SALAS Madrid 3 FEB 2011 - 17:29 CET

El diario británico The Guardian no vacilaba anteayer en titular el hallazgo como "Los Ballets Rusos son devueltos a la vida en el cine" y en calificar de tesoro la certificación de qué se encuentra realmente en los 30 segundos de fotogramas de una acción de ballet al aire libre que probablemente, con un poco de suerte y diligencia, formará en el futuro parte de la exposición Diaghilev y la Edad de Oro de los Ballets Russes 1909-1929 que cerró le mes pasado en el Victoria & Albert Museum de Londres y cuyo próximo destino es Barcelona y Madrid.

La muestra, con ocasión del centenario de la fundación de la legendaria agrupación de ballet, valorada por todos los críticos y especialistas como la mejor, más completa y documentada de cuantas se han realizado hasta hoy en torno a la figura de Serguei de Diaghilev, visitará España a partir de octubre de este mismo año por iniciativa de Caixa Forum. La historia del fragmento de película tiene tintes novelescos y como todo lo que atañe al ballet histórico, un poco de perfume misterioso trufado de esa refinada mitomanía que atrae el ballet y sus iconos.

Nadie dudaba de su relativa importancia, pues hasta hoy, es el único documento fílmico descubierto y autentificado de los Ballets Russes de Serguei de Diaghilev, que como se sabe, siempre había sido reacio a dejar fotografiar y menos filmar a sus artistas, tal como se sabe también que destruyó los clichés de numerosas sesiones fotográficas a lo largo de sus 20 años de trayectoria con la itinerante compañía, al no estar de acuerdo con los resultados obtenidos por la fotografía de la época, uno de cuyos casos se dio en Granada durante una visita y sesión gráfica a los recintos del Alhambra. Siempre aducía Diaghilev que el cinematógrafo era muy imperfecto y no atrapaba con justicia la danza, que la desvirtuaba. Su celo impidió que se filmara a Vaslav Nijinski en sus ya clásicos y míticos saltos, a pesar de haber recibido multitud de solicitudes para ello.

Hace poco menos de un año, la estudiosa norteamericana Joan Acocella desveló en un documentado artículo en The New Yorker, que las supuestas recién aparecidas filmaciones de Nijinski en La siesta del fauno eran una falsificación obtenida a partir de sofisticados medios técnicos de imagen y manipulando la serie de fotografías del Baron Adolf de Meyer. La computadora, un aficionado y unos programas avanzados habían el hecho el milagro de una mentira, no por piadosa y bien intencionada, menos escandalosa. Pero esta vez es verdad: el filme de Londres existe y es auténtico y con toda probabilidad fue obtenido furtivamente, de forma pirata, por un espectador. Sea como sea, con los 30 segundos de filmación que ya son historia, es el documento dinámico excepcional de la más influyente empresa artística del siglo XX en el campo de la música escénica y el ballet y cuya estela es aún palpable y se percibe en la realidad activa de la danza a un siglo de su fundación.

Una lata oxidada contenía la cinta muda en blanco y negro, que una vez visionada había sido etiquetada erróneamente en el archivo British Pathé. Una nueva ojeada al breve filme por Jane Pritchard, estudiosa y comisario de la exposición londinense, encontró que se trataba de un grupo de bailarines al aire libre en un entorno de jardines con un exuberante arbolado, y prudentemente no lo dató todavía y se limitó a ratificar el apunte: "Localización de la acción: se desconoce". Más tarde, Susan Eastwood, un entusiasta miembro del Círculo de Ballet de Londres, que organizó una visita privada a la exposición del Victoria & Albert Museum a principios de enero, tuvo un presentimiento sobre este trozo de película y volvió a mostrar el clip a Pritchard, quien, tras su estudio y análisis, fue capaz de identificarlo finalmente sin ninguna duda como una filmación a los Ballets Rusos de Diaghilev en junio de 1928 en el Festival Anual de las Flores de Montreux (Suiza). Pritchard incluso esta vez ha identificado al bailarín principal que centra el filme: se trata del moscovita Serge Lifar, último favorito de Diaghilev y estrella masculina de la compañía en ese momento, en unos pasos del ballet Les Sylphides de Mijail Fokin, aunque primero, erróneamente se había pensado que era un fragmento del ballet romántico Giselle ante la similitud esquemática del atuendo del bailarín solista como de los tutús blancos largos de las bailarinas y sus tocados.

Jane Pritchard ha comentado en su blog el descubrimiento y su avatar subsiguiente, asegurando que se trataba a todas luces de una filmación clandestina, de alguien que se coló y grabó desde lejos, angularmente, y a hurtadillas de Diaghilev o cualquier autoridad de la compañía de ballet. Pritchard estalla de alegría y entre signos de admiración asegura: "¡Por fin estoy en condiciones de decir que los Ballets Russes de Diaghilev fueron filmados!". No es para menos.; ella también es la responsable del catálogo-libro de la exposición, que en un formato gigante, muestra abundante material inédito tanto de colecciones británicas como extranjeras, entre ellas, la del coreógrafo John Neumeier, director de Ballet de Hamburgo.

La exposición "Diaghilev y la Edad de Oro de los Ballets Russes 1909-1929" estará en la sede barcelonesa de Montjuic entre octubre de 2011 y enero de 2012, para después pasar a Caixa Forum del Paseo del Prado de Madrid de febrero a junio de 2012. Según la propia Jane Pritchard, la muestra en España será ampliada sensiblemente en cuanto a la presencia de los artistas españoles en la actividad de los Ballets Russes, como Juan Gris, Pablo Picasso, Pere Pruna y José María Sert, entre otros, con un destacado aparte a la obra cumbre de Picasso, Massine y Manuel de Falla: Le Tricorne (El sombrero de tres picos). La exposición relatará también en detalles el periodo entre 1914 y 1918, así como la visita a Barcelona y al Gran Teatro del Liceo en 1920 y una gira por varias ciudades españolas entre marzo y mayo de 1918 de la que, hasta hoy, se ha escrito y documentado poco. En el período de la Primera Guerra Mundial, Diaghilev y su tropa encontraron refugio en España, bajo la protección de Alfonso XIII y su campo principal de operaciones fue San Sebastián y el Teatro Victoria Eugenia donde estrenaron varias piezas, entre ellas, Las Meninas, coreografiada por Massine y diseñada por Sert, ideada por Diaghilev como un homenaje al mecenazgo del rey Borbón.

Otra teoría que se da como la más probable, es que el total de la filmación descubierta, que llega casi a los dos minutos de duración (118 segundos), una vez se ha analizado que fue editada con varios fragmentos del mismo origen, provenga de un reportaje sobre el festival veraniego de la ciudad suiza, y que fuera registrado por un camarógrafo de la propia British Pathé en calidad de reportero en el continente. Hay cinco planos diferentes que muestran desde el paisaje panorámico introductor a un plano general de la orquesta funcionando con el escenario aún vacío (posiblemente en la obertura del ballet) y unas tomas del desfile de las carrozas florales. El bailarín Serge Lifar aparece con una peluca rubia estilo paje, parte del vestuario de Les Sylphides y un esfuerzo por dulcificar sus rasgos fuertemente orientales, a la vez que hace su solo y un pas de trois.

Jane Pritchard ha puntualizado que la identificación le fue posible gracias a una adquisición del Victoria & Albert Museum, cuando ya se estaba gestando la exposición que vendrá a Barcelona y Madrid a partir de octubre y que recientemente se clausuró en Londres, de parte del legado fotográfico y documental del bailarín polaco Stanislas Idzikowski (Varsovia, 1894 - Londres, 1977), también primera figura de los Ballets Russes de Diaghjilev durante casi 20 años, desde 1914 hasta la muerte de Diaghilev en el 1929 (estaba también en el cast original de El sombrero de tres picos) y donde hay fotos de las actuaciones estivales de Montreaux, concretando que el programa ofrecido allí se compuso de tres ballets: Les Sylphides, Cimarrosiana (con coreografía de Massine, diseños de Sert y protagonizado por Idzikowski) y Las Bodas de Aurora (una versión reducida en forma de suite de "La Bella Durmiente" de Maruis Petipa).

También es mucha casualidad que la película se date en el mes de junio de 1928, cuando el día 6 de ese mismo mes y ese año, Diaghilev y el coreógrafo Leonidas Massine protagonizaron en el Teatro Sarah Bernhardt de París una sonada discusión que casi les lleva a la ruptura el día del estreno de su ballet Ode (una obra poco estudiada y que quien primero la analizó a la luz de una verdadera investigación científica y moderna fue el estudioso cubano prematuramente desaparecido Vicente García-Márquez). Massine relató la bronca años después, y su origen fue la negativa de Diaghilev a que en Ode aparecieran los fragmentos de proyecciones cinematográficas previstas por el escenógrafo y pintor Pavel Tchelitchev. Massine dijo: "Diaghilev quería suprimir a toda costa las proyecciones cinematográficas, que le horrorizaban especialmente".

Ode se basaba en un texto lírico de Mijail Vasilievich Lomonosov, que además de científico era poeta, sobre una música de Nicolas Nabokov. Diaghilev estaba horrorizado, pero dejaba hacer a sus artistas. Tchelitchev usó en Ode luces de neón, trozos de filmes mudos, materias textiles fosforescentes y monos blancos integrales para los bailarines en un canto al equilibrio de la naturaleza y de los elementos. Fue un éxito y el Diaghilev empresario, tragó con el experimento. En 1976, Nabokov escribió recordando aquella epopeya de la modernidad: "El ballet exigía una coordinación perfecta entre la luz, los movimientos de los bailarines, la cámara cinematográfica y la proyección del filme".

La exposición Diaghilev y la Edad de Oro de los Ballets Russes 1909-1929 será con toda seguridad el acontecimiento más importante de la próxima temporada de exposiciones en España y un colofón de lujo para las celebraciones del centenario de la agrupación rusa, festejos que hasta este anuncio, habían tenido aquí solamente tímidos y modestas acciones puntuales.

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