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El príncipe (en minúscula) presenta la Ortografía

Don Felipe preside en la RAE la aparición de la nueva obra

La mejor demostración de lo difícil que es implantar una novedad ortográfica por pequeña que sea se ha vivido esta mañana en la sede de la Real Academia Española durante la presentación de la nueva edición de la Ortografía: el príncipe Felipe ha cerrado el acto con un discurso cuya versión escrita todavía era ajena a las recomendaciones de la obra que estaba presentando. Según el nuevo tratado, princesa y director se escriben con minúscula "por tratarse de nombres comunes", tanto en su uso genérico como cuando se refieren a una persona concreta, en este caso, su esposa, doña Letizia, y Víctor García de la Concha, director en funciones de la RAE, que compartían la presidencia con él y con Mario Bedera, secretario de Estado de Educación.

Ha sido la anécdota de un discurso en el que don Felipe ha recordado la relación entre corrección ortográfica y pensamiento estructurado y entre este y pensamiento libre. Delante de un auditorio formado por escritores, políticos, empresarios, profesores y estudiantes -entre ellos, varios alumnos de los colegios en los que los príncipes estudiaron ortografía: "Y la aprendimos", ha apostillado-, el heredero de la Corona ha elogiado la labor de García de la Concha tras 12 años al frente de la Academia -su "entusiasmo" y su "fina diplomacia"- y ha felicitado al hombre que ayer fue elegido para sustituirle en el cargo, José Manuel Blecua. Asimismo, ha celebrado el reciente premio Nobel para Mario Vargas Llosa, cuyo elogio a la Ortografía ha podido escucharse a través de un breve vídeo en el que el escritor peruano (y académico de la española) ha ponderado las virtudes de una obra que "no se contenta con enumerar las normas sino que explica su origen y razón de ser".

Esa doble naturaleza de prontuario y tratado ha sido ampliamente subrayada por el resto de los participantes en el acto: el propio García de la Concha, Alfredo Matus, director de la Academia Chilena, José G. Moreno de Alba, director de la Mexicana y Salvador Gutiérrez Ordóñez, coordinador de la obra. En un discurso muy marcado por la poesía -la de Octavio Paz y Borges pero también la de su propio estilo, Matus ha recordado que la ortografía es mucho más que cosa de un acento más o menos, es, ha dicho "cosa mayor", un asunto que atañe a la semántica, al sentido de aquello que decimos. Moreno de Alba, por su parte, ha subrayado el enorme avance que la presente edición supone respecto a la anterior, de 1999, sobre todo, la amplitud de la información sobre aspectos que tantas vacilaciones producen en los hablantes como la diferencia entre b y v, el acento diacrítico y las mayúsculas de los nombres geográficos. A lo que cabría añadir la adaptación al español de las palabras extranjeras.

El discurso más largo ha sido el de Gutiérrez Ordóñez, que ha explicado el mecanismo de una obra en la que él y su equipo han invertido ocho años de trabajo, un tiempo que ha dado un fruto riguroso y razonado, normativo pero flexible. Y ameno: además de todo lo que se espera de un texto académico, también es un compendio de historia de la escritura, del alfabeto y de la evolución de una disciplina que sigue despertando polémica y pasiones. Gutiérrez Ordóñez tenía razones para hablar de "fiesta de la ortografía".