La censura cabalga de nuevo

La película 'A serbian film' no se podrá proyectar en San Sebastián por orden de un juez.- Recibe el 'Premio del público' en el certamen por "convertirse en símbolo de la libertad de expresión"

TONI GARCÍA Barcelona 5 NOV 2010 - 11:13 CET

A estas horas el realizador Srdjan Spasojevic, realizador de A serbian film, debe estar dando saltos de alegría: el monstruo de la censura se ha cruzado en su camino y lo que hubieran sido un par de pases para unos cuantos centenares de fans en la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián se ha convertido de golpe y porrazo en el acontecimiento cinéfilo del año. Y todo porque un juez ha prohibido las proyecciones a instancias de una demanda interpuesta por la Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA) que alegaba actuar en defensa de los menores.

El juez en cuestión ha decidido tomar cartas en el asunto y censurar (porque ese sería el verbo) la película. Así un título que ha levantado polvareda pero que resulta inocua una vez superado el susto inicial adquiere el estatus de película de culto, un título al que sólo se llega con tiempo y pasión... o a través del escándalo. Parece que en España empezamos a acostumbrarnos a este tipo de delirantes decisiones judiciales que se interponen entre el público y la película.

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Algo semejante se vivió con Saw VI cuando alguien decidió desde el Ministerio de Cultura que el filme tenía que ser calificado X y por tanto limitaba su distribución a salas donde se exhibieran películas del género. El único problema es que los pocos cines X que siguen en activo en nuestro país proyectan única y exclusivamente cine porno, así que era bastante dudoso (por no decir imposible) que se pudiera rentabilizar la película en base a ese precepto.

Aunque la película ha sido censurada ha recibido un Premio Especial del Público en el Festival por "convertirse sin ser proyectada en símbolo de la libertad de expresión", según han informado sus organizadores.

La cuestión es que ahora A serbian film, sin importar la calidad o valía del filme, acaba de arrancar un motor imparable: la publicidad gratuita. Así que los muchachos de CONCAPA pueden estar seguros de que una película que hubiera pasado agachada y de puntillas por nuestro país se convertirá seguramente en todo un éxito, sobrepasando incluso las fronteras del circuito donde su vida estaba asegurada (los festivales) metiéndose de lleno en otra guerra que con toda seguridad engendrará pingües beneficios para sus promotores.

La película de Spasojevic ya se proyectó -sin ningún tipo de problema legal y sin que nadie tuviera que rasgarse las vestiduras- en el Festival de Sitges, un certamen que como la Semana de Terror de San Sebastián está enteramente dedicada a un público que ambiciona propuestas de este tipo. No debería por tanto sorprender a ningún juez que un certamen tan específico como éste proyecte películas radicales. Ya que el filme no iba a proyectarse en horario infantil y que los menores no tienen acceso a la sala parece absurdo ampararse en una supuesta preocupación por los más pequeños para optar por la prohibición, simple y llana, como si con eso fueran a salvar al mundo de la maldad del realizador serbio, en lugar de dejarle airear sus chifladuras sin más, que parecería la opción más razonable.

Mientras tanto, la polémica ha llegado al otro lado del Atlántico y una compañía californiana llamada Invincible Films planea estrenar (con multitud de cortes, para conseguir una R, lo que en España acostumbraba a llamarse S) la película en febrero de 2011. Los números (en volumen de salas) serán muy modestos, pero el anuncio del lanzamiento ha motivado a los chicos de Showtime (cadena por cable estadounidense) a comprar los derechos televisivos para -en principio-emitir la versión íntegra.

El director del festival, José Luis Rebordinos, decía hace unos días en un programa de Euskal Telebista en referencia al hecho de incluir A serbian film en la sección oficial del certamen que "el único límite para programar lo marca la ley". Lamentablemente tan premonitoria declaración ha acabado cayendo a plomo sobre un evento que es un clásico del panorama cinematográfico español. Al final, quién lo diría, va a acabar siendo cierto eso de: "Spain is different".

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