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El primer arte global entre España y América

El Prado y el Palacio Real comparten la exposición 'Pintura de los reinos. Identidades compartidas en el mundo hispánico', con un centenar de obras prestadas por 50 colecciones

No hubo apenas diferencias entre la pintura realizada en los virreinatos americanos y en las metrópolis coloniales durante los siglos XVI y XVII. El lenguaje artístico y los temas fueron comunes. Puede decirse que fue la primera vez que el arte se entendió de forma global. Esa es la tesis que defiende el historiador Jonathan Brown en la exposición Pintura de los reinos. Identidades compartidas en el mundo hispánico que a partir de mañana se puede ver en el Palacio Real y en el Museo del Prado. Con un centenar de piezas prestadas procedentes de cincuenta colecciones de nueve paises, la muestra ha sido inaugurada oficialmente esta tarde por laReinaSofíay MargaritaZavala,esposadelpresidentedeMéxico.

Cándida Férnández, en nombre de Fomento CulturalBanamexdeMéxico, entidad patrocinadora,ha sido la persona encargada de la complicada negociación para conseguir el préstamo de las obras, gran parte de ellas de instituciones católicas que se resistían a privar a sus feligreses de las imágenes ante las cualescada día siguen implorando milagros. Eran pinturas realizadas en España para el mercado americano, pinturas de artistas europeos que trabajaron en Nueva España o Perú, cuadros de pintores nacidos en Iberoamérica y piezas realizadas en Europa y para un público europeo pero que sirven para definir el marco de referencia en el que hay que incluir la actividad de los artistas que trabajaron para los virreinatos."Hemos buscado lo que nos une", explica Cándida Fernández, con la misma intensidad que hemos señalado lo diferencial de cada región.

El comisario, Jonathan Brown, hace hincapié en esta idea asegurando que ha tratado de huir de los nacionalismos y ha preferido mostrar una forma global de entender el arte."Se creó una compleja red de conexiones para gobernar el nuevo mundo. Participaron todos los estamentos sociales y, por supuesto, los artistas, incluidos los procedentes de Filipinas, que aportaron su visión oriental", explica el comisario.

La sede principal de la exposición es el Palacio Real. Aquí se han reunido 68 cuadros. Se comienza explicando la génesis del lenguaje común que acaban sumiendo los artistas (composición, temas, iconografía). La semilla la siembran los artistas españoles, italianos y flamencos : Berruguete, Juan de Juanes, Zurbarán o Francisco Rizzi. Al igual que en la sede del Prado, el tema que predomina es el religioso.

Se muestra después el lenguaje pictórico de la Nueva España y el virreinato del Perú con importantes obras de Angelino Medoro y Andrés de la Concha. La tercera parte se centra en las identidades compartidas con sus peculiaridades locales. Artistas de las dos orillas del Atlántico dan sus personales visiones de temas como la conquista, las crucifixiones y, especialmente de la imagen de la Virgen, de la que se muestran nada menos que veinte interpretaciones. El barroquismo de los mantos y de los fondos constituyen la marca de identidad de cada pintor: junto a numerosas obras de autores anónimos, cuelgan obras de Rubens, Juan carreño, Cristóbal de Villalpando o Juan Correa, al que se le atribuye un espectacular biombo en el que por un lado se ve el mapa de la ciudad de México y por el otro el encuentro de Moctezuna y Hernán Cortés.

En el Prado, Javier Portús, ha seleccionado 36 cuadros que pueden ver en las nuevas salas de la segunda planta. Telas de gran formato refuerzan la tesis igualitaria de la exposición. Claudio Coello, Zurbarán o Villalpando completan la visión de este peculiar momento de la historia del Arte.