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El día que todos vieron cosas raras

En 1951 los habitantes de una pequeña localidad francesa sufrieron alucinaciones simultáneas.- El extraño fenómeno, que se atribuyó a una intoxicación por un hongo, parece ser fruto de un experimento de la CIA con LSD

16 de agosto de 1951. El verano achicharra la pequeña ciudad de Pont-Saint-Esprit, al sur de Francia. El cartero del pueblo está haciendo la ronda cuando empieza a sufrir convulsiones y un fuerte dolor de estómago. No es el único que acude con estos síntomas a la consulta de los tres médicos del pueblo. La cosa empeora. En poco tiempo, centenares de sus vecinos se ven afectados por episodios de histerismo violento, convulsiones demoníacas, alucinaciones, delirios... En un par de semanas la mayoría recuperó la cordura. Entre cinco o siete personas perdieron la vida -cuatro de ellos suicidándose a causa de las alucinaciones y el resto por paradas respiratorias- y docenas fueron internadas en psiquiátricos de por vida. La revista Time publicó: "Entre los afectados el delirio aumentó. Los pacientes se hacían daño en sus camas gritando que flores rojas florecían de sus cuerpos, que sus cabezas eran plomo fundido".

Durante décadas se supuso que el pan del obrador Briand fue el causante, al haberse elaborado a partir de centeno contaminado por un hongo alucinógeno, de ahí el nombre con el que se bautizó a este extraño suceso: el misterio del "pan maldito" . Otra teoría que se barajó fue que el pan había sido envenenado con mercurio orgánico. Sin embargo, ahora parece que fue la CIA la que roció el pueblo con LSD, como parte de un experimento de control mental.

Hay evidencias que demuestran que el moho no fue el causante de que un chaval de 11 años intentara estrangular a su abuela; una niña se viera amenazada por un tigre; un hombre viera serpientes de fuego reptando por sus brazos u otro saltara por la ventana gritando: "soy un avión". Tampoco lo provocó el diablo, Stalin, la Compañía Nacional de Ferrocarriles Francesa o el Papa, como también se especuló. La rave dantesca fue patrocinada por la CIA.

A estas conclusiones ha llegado el periodista estadounidense Hank Albarelli, en su libro A terrible mistake. Durante la investigación del suicidio de Frank Olson, -un bioquímico que trabajaba para la División de Operaciones Especiales de Alto Secreto del Ejército de EE UU, que en 1951 estaba estudiando los efectos del LSD, y que se arrojó por una ventana 13 años después- Albarelli encontró una nota que transcribía la conversación de un agente de la CIA con un funcionario de los laboratorios suizos Sandoz, que mencionaba el "secreto de Pont-Saint-Espirit" y en la que se explica que éste no fue causado por ningún hongo, sino por la dietilamina, el D en el LSD.

En 1951, Sandoz era el único lugar en el que se fabricaba LSD. En plena guerra fría, la CIA se interesó por la sustancia para utilizarla como arma ofensiva en los combates y como suero de la verdad en los interrogatorios. En principio se pensó realizar el experimento en el metro de Nueva York, pero finalmente se optó por el pequeño pueblo de la Provenza francesa a orillas del Ródano. Además es importante reseñar que en agosto de 1951, el inventor del LSD, Albert Hofmann, acudió a Pont-Saint-Esprit, supuestamente a prestar ayuda a la población y, de paso, realizar el informe sobre los efectos del experimento. Después de la guerra de Corea, los norteamericanos lanzaron un vasto programa de investigación sobre los efectos de las drogas psicoactivas, especialmente LSD, psilocibina, mescalina, cocaína, alfa-metiltriptamina...Entre 1953 y 1961, según Albarelli, el Ejército de EE UU realizó experimentos con drogas con más de 5.700 militares, que no se presentaron voluntarios.

Han pasado 60 años. En Pont-Saint-Esprit no saben qué creer pero sí exigen una investigación de un suceso que bien podría haber sido el argumento de un capítulo de los Vengadores. Sin embargo las escenas apocalípticas, el brote colectivo de locura, fue real.