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El Pórtico como lo vio el Maestro Mateo

El conjunto escultórico de la Catedral de Santiago fue un atrio colorido y brillante de cuya policromía se conserva un 10%

Azul, rojo, amarillo, verde y dorado. El Pórtico de Mateo fue un atrio colorido y brillante de cuya policromía se conserva, bajo el polvo y la humedad, un 10%. Hay capas de varias épocas, algunas fieles a la original y otras, como una del siglo XVI, que actualizaron los ropajes con estampados cargados de flores de lis. Desde el día 2, la Fundación Barrié de la Maza, que lleva a cabo el programa de restauración de este conjunto escultórico, abrirá al público la muestra interactiva Pórtico de la Gloria virtual, en la que se podrá "volar" sobre las figuras, entrar en los recovecos, verlo todo en tres dimensiones y sin la suciedad que lo cubre. La Universidade de Santiago creó aplicaciones informáticas a partir del escaneado del Pórtico y las investigaciones del último año. Se puede, incluso, escuchar el sonido de los instrumentos de los ancianos. En los próximos meses, la Barrié planea recrear por ordenador, basándose en los restos de pigmento, aquellos que "podrían haber sido" los colores del Pórtico. De momento, lo ha hecho con el pantocrátor.

Entre 1919 y 1992, según las fotos de diferentes archivos que ha conseguido recabar la Fundación Barrié, y que se incluyen en la exposición, el Pórtico de la Gloria sufrió un deterioro mucho menor que el que padeció a partir de entonces, sobre todo entrado el siglo XXI, y más que nada desde el año pasado. Basta con comparar dos imágenes tomadas en 2009 y en 2010 al rostro de San Pedro para alarmarse. La intervención es "urgente" y lo primero que hay que hacer, explica Francisco Prado, comisario junto con Gaël de Guichen de la muestra Pórtico de la Gloria Virtual, es atajar antes de que vuelvan las lluvias el mayor de los problemas. El comité científico elegido por la fundación que paga la restauración del Pórtico ya tiene preparada, para presentar de forma inminente a la Xunta, una propuesta de reparación de las cubiertas y de la torre de la catedral por la que se filtra el agua hasta el Pórtico.

En la mitad derecha del conjunto creado por el maestro Mateo en el siglo XII, el daño es mucho mayor que en la parte izquierda. El pantocrátor, en el centro, marca claramente el límite del flanco afectado por la humedad que baja desde hace siglos, y cada vez a mayor velocidad, desde el campanario. La torre, seguramente por problemas de asentamiento del terreno, se fue torciendo y, para reforzarla, antaño se decidió cegarla y rellenarla con tierra hasta un nivel que aproximadamente alcanza la altura del tímpano del Pórtico. Esto hace que el agua se acumule en ese lugar y acabe abriéndose paso hasta las esculturas. "Hay tanta humedad", asegura Prado, "que detrás de las figuras se forman gotas".

A simple vista, se aprecia que la derecha del Pórtico está ennegrecida, invadida por los líquenes y cubierta de una gruesa capa de polvo compacto que acelera más el daño en la policromía.