Internet acoge el documental italiano que nadie quiere exhibir

'Las damas e Il Cavaliere', una investigación sobre el 'velinismo' y la mezcla de público y privado en la Italia actual, solo se distribuye por la Red

MIGUEL MORA Roma 15 JUN 2010 - 18:27 CET

Se titula Las damas e Il Cavaliere aunque en origen se llamó Sexo y poder. Lo ha dirigido Franco Fracassi con la ayuda de otros cuatro jóvenes cineastas y periodistas, y es una incisiva investigación periodística sobre la confusión entre privado y público que caracteriza la acción política del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. Desde su modestia (solo ha costado 15.000 euros), el documental bebe en la noble tradición del cine político italiano (Pierpaolo Pasolini, Gillo Pontecorvo, Francesco Rosi...). Pero no encuentra distribuidor en la Italia del siglo XXI. La espada de Damocles de la ley mordaza, y el creciente clima de caza de brujas que vive el país, han convertido a la cinta en una obra semiclandestina. A la que solo Internet ha salvado del ostracismo total.

"Todos los distribuidores italianos se han negado a exhibir la cinta en las salas", explica el director, Franco Fracassi. "El miedo es tan patente que incluso algunas personas que colaboraron en el rodaje han preferido renunciar a salir en los créditos. Dos periódicos que iban a vender la película con el diario se han echado atrás por el miedo de los editores y los abogados. Todo esto demuestra el grado de libertad real de información que hay en el país antes de la ley mordaza".

Solo Internet ha ofrecido vías alternativas para llegar a las pantallas y a los ciudadanos. La productora Telemaco tiene una página en Facebook y cuenta con la ayuda del Pueblo Violeta, movimiento de oposición nacido en las redes sociales, que la promociona entre sus 285.000 seguidores de Facebook, y organiza proyecciones y debates.

La 'putocracia'

"Se está viendo ya por casi todo el país, excepto en dos feudos del Pueblo de la Libertad, Lombardía y Véneto", ha dicho hoy Fracassi en la presentación del filme en la Casa delle Donne de Roma, ante apenas cuatro o cinco periodistas. Quizá lo más curioso es que la película no revela nada que no se haya contado ya. Cuenta la historia de Noemi, la joven de Nápoles cuya fiesta de 18 cumpleaños desembocó en la petición de divorcio de Verónica Lario; y se detiene en el escándalo de Patrizia D'Addario, la prostituta de Bari que pasó una noche en la cama de palacio Grazioli; de forma más breve, se hace también referencia a la meteórica carrera de la ex soubrette Mara Carfagna, hoy ministra de Igualdad de Oportunidades.

Según Fracassi, "la única explicación al miedo que produce la cinta es que la prensa ha contado ya esas historias pero lo ha hecho solo de manera fragmentaria; la novedad es que nosotros las hemos relacionado y juntado. Y quizá verlas y escucharlas juntas produce más impresión". Fracassi y sus reporteros dejan contar los hechos a los protagonistas. Revelan las presiones y represalias que han sufrido. Dos ex miembros de Forza Italia, Marcello Vernola, ex eurodiputado, y Paolo Guzzanti, ex diputado, explican lo que Berlusconi piensa del Parlamento y la Constitución. El conjunto ofrece una inquietante interpretación política de la pasión de Il Cavaliere por las mujeres. Al final, Guzzanti define todo con un neologismo: la putocracia.

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