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Ouka Leele, de la pintura a los píxeles

Tecla Sala acoge la antológica dedicada a la artista ganadora del Premio Nacional de Fotografía 2005

"Tras la llegada de la tecnología digital, estaba en plena crisis, planteándome dejar la fotografía para dedicarme exclusivamente a la pintura y entonces llegó el Premio Nacional de Fotografía". Así explica Ouka Leele, nombre artístico de Bárbara Allende Gil de Biedma (Madrid, 1957), la génesis de la exposición, organizada por el Ministerio de Cultura para celebrar la concesión de este premio, que llega ahora al Centro de Arte Tecla Sala de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), donde permanecerá abierta hasta el 11 de abril. La muestra, que ya ha sido visitada por más de 60.000 personas, reúne 64 fotografías, que ilustran más de 30 años de trayectoria: desde el retrato en blanco y negro de su hermana Marta de 1975, hasta las obras digitales de los últimos años.

A pesar de su inicial desconfianza y reticencia, Ouka Leele se entregó a las nuevas tecnologías con entusiasmo, en cuanto se dio cuenta que podía colorear con píxeles sus imágenes como antes había hecho con la pintura. "Es más, el digital te ofrece mucho más juego a la hora de buscar colores y matices. De hecho he empezado a hacer fotos en color desde 2006, es decir desde que utilizo cámara digital, antes sólo trabajaba en blanco y negro y luego las pintaba", indica la artista, que en esta ocasión no exhibe ninguna de las imágenes pintadas que la han hecho célebre. "La tecnología ha convertido la fotografía en algo al alcance de todos. Los jóvenes no deben esperar a tener la cámara de sus sueños, cualquier aparato tiene su lenguaje e incluso un móvil puede ser poético", asegura.

Muchas de las fotografías, todas inéditas, fueron captadas en Barcelona, donde la artista empezó su carrera. "Vivía en Montjuïc justo detrás del Teatro Grec y los hippies de la ciudad saltaban mi valla para colarse sin pagar en los espectáculos", recuerda. El itinerario expositivo refleja las intensas vivencias de la artista, una de las musas e interpretes de la movida madrileña de la década de 1980. De aquella época, junto a sus autorretratos, están los rostros de Blanca Portillo, antes de ser famosa; Barceló "cuando se paseaba por Barcelona con su primer millón en el bolsillo, porque si no, no se lo creía"; Jacobo Martínez de Irujo, Urculo, Pérez-Villalta y Gerardo Vera. Sorprende un retrato reciente, a todo color, de Chus Lampreave, convertida en una mujer fatal y cruel, totalmente alejada de la viejecita almodovariana a la que estamos acostumbrados.

La selección ha sido realizada por el cineasta Rafael Gordon, profundo conocedor de la obra de la artista, que ha grabado desde 2002 para realizar el documental La Mirada de Ouka Leele, que es uno de los nominados al Premio Goya.

Respecto a la polémica levantada por El cónsul de Sodoma, la película de Vicente Aranda sobre Jaime Gil de Biedma, tío de Ouka Lele, la artista fue muy escueta: "Hay cosas que me han gustado y cosas que no". El comisario, en cambio, fue más duro: "La vimos juntos. Ella es muy diplomática, pero para mi es sólo una operación taquillera. No haya nada del terremoto en los calzoncillos que supuso la llegada del Sida para el poeta, ni de su naturaleza afable y divertida. Era un gran comunicador y lo han convertido en un abúlico. En la película no está el cerebro de Gil de Biedma", afirmó el comisario.