Penélope Cruz: "Me lo dieron y tardé cinco minutos en mirarle la cara"

La actriz confiesa que ha estado un cuarto de hora sin parar de llorar después de recoger el premio

GREGORIO BELINCHÓN | Los Ángeles 23 FEB 2009 - 09:24 CET

Y llegó con el Oscar. Arrebatadora, con la estatuilla en la mano, Penélope Cruz se encontró con Isabel Coixet, su directora en Elegy, en los pasillos del hotel Mondrian, y de sus ojos saltaron chispas de felicidad. A punto de entrar a la rueda de prensa para los medios españoles, aún recibió más parabienes que unir a la colección de todos los que se habían puesto en contacto con ella entre el final de la ceremonia y su saludo a Coixet, 90 minutos en los que la madrileña había pasado rápidamente por el baile del Gobernador -la cena oficial posgala y reponefuerzas que se celebra justo al lado de la ceremonia-.

"Todas las llamadas y los emails han sido maravillosos. Hay cosas que guardaré para siempre, y ver que tanta gente que te importa sea tan feliz por ti y que comparta contigo un día tan especial...". Penélope sonaba emocionada, y por cómo miraba de reojo a la estatuilla a la mejor actriz secundaria, lo estaba. "Es que todavía no me lo creo. Me lo dieron y tardé cinco minutos en mirarle la cara. Es muy fuerte para mí". Con la voz algo cascada -ya venía tocada de la alfombra roja- y con momentos de cierto parón emotivo en su discurso -no por esperado, el Oscar no le había dejado algo KO-, la María Elena de Vicky Cristina Barcelona recordó cosas más banales, como la tienda donde vio hace ocho años el vestido que lucía, una creación de Pierre Balmain, de seis décadas de antigüedad. "La semana pasada volví, aún estaba allí, y todavía me quedaba bien".

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La actriz confesó que había estado en un pasillo, justo después de recoger el premio, "quince minutos sin parar de llorar". Los necesitaba, aseguró, para pasar la noche. "Es que todavía no me lo creo. El momento de presentación de las cinco actrices ha sido precioso, pero largo, y me iba el corazón a mil por hora. Cuando Tilda Swinton me ha mirado, es cuando he pensado que me iba a caer redonda". Y recuperó su memoria infantil, de sus años en Alcobendas, la ciudad madrileña donde nació y que mencionó en su discurso de agradecimiento.

"Pasé allí mucho tiempo: la primera casa, mi primer colegio, mi primera escuela de ballet... Allí también trabajaban mis padres. Cuando me mudé a San Sebastián de los Reyes, seguí yendo allí. No tenía muy claro si lo iba a decir. Pero es que estaba contando lo que significaba para mí la gala de los Oscar, que veía quedándome despierta hasta las cinco de la mañana desde una ciudad en la que soñar con algo así parecía imposible".

De la ceremonia, marcada por el triunfo de Slumdog millionaire, recuerda poco. "Me ha parecido preciosa. Creo que muchos de los cambios que han hecho funcionan muy bien y ha habido cosas muy emocionantes. Hugh Jackman ha estado genial... Tampoco la he visto entera, porque como mi categoría era la primera, cuando gané y me metieron en un cuarto a hacer entrevistas durante una hora... Me ha encantado el número musical de Beyoncé y Jackman, y el cambio de modelos en la entrega a los trofeos a los actores". Por supuesto, no olvidó a su familia, "inmensamente feliz", a su madre muy nerviosa, que vio la gala sentada a su derecha, y respondió con cortesía, pero avisando que a ese trapo no entraba, sobre Javier Bardem.

"Que hayamos ganado seguidos aún lo hace más especial. Que en la pasada edición la estatuilla al primer actor español fuera para Javier, y este año he sido yo, y que los dos empezáramos nuestras carreras juntos en Jamón, Jamón, cuando yo tenía 16 años y el 21, es una casualidad increíble. Por supuesto que me ha llamado ya, pero no vamos a entrar en detalles [risas]...". ¿Y Woody Allen? "Aún no he hablado con él por la diferencia horaria. Mañana por la mañana lo haré. Hemos hablado de repetir, aunque no hay nada cerrado". Al final, protagonizar el videoclip La fuerza del destino ha marcado toda su vida. "Creo en el destino y en el trabajo. A mí me han pasado muchas casualidades increíbles, y a la vez he trabajado duro". La noche se anunciaba larga -"¡quiero ir a un sitio donde pueda bailar!"-, y recordó a Pedro Almodóvar, que le ha escrito todos los días, antes de irse al grito de "y ahora emborrachaos todos". A su salud.

Almodóvar: "Es el reconocimiento a una actriz que se lanza sin paracaídas"

"He llorado de alegría cuando he escuchado su nombre", ha afirmado hoy Pedro Almodóvar, para quien que el Oscar conseguido por Penélope Cruz constituye "el triunfo del talento, la ambición, la tenacidad, y unas dotes extraordinarias para la comedia".

Este Oscar es, según el director manchego, "el reconocimiento al valor de una actriz que se lanza de cabeza y sin paracaídas, con papeles muy arriesgados, a veces sin contar con apoyaturas dramáticas suficientes, como es el caso de la película de Allen, que ella suple con gracia, corazón y carisma".

Penélope Cruz ya optó de la mano de Almodóvar a una estatuilla a la mejor actriz principal por su papel en la película Volver. En aquella ocasión, la afortunada fue Helen Mirren por su interpretación de Isabel II en The Queen, de Stephen Frears.

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