"Hace tiempo que mi vida dejó de ser un tango"

La cantante actúa este sábado en el Teatro del Liceo de Barcelona

LOURDES MORGADES Barcelona 21 FEB 2009 - 06:19 CET

Canta los tangos que casi nadie canta, los que le inquietan, los que reflejan su postura ante la vida. Tangos que no forman parte del repertorio para turistas, pero que a ella la enamoraron por misteriosos, porque estaban escritos en un lenguaje codificado, el lunfardo. Y por ellos, Adriana Varela dejó su profesión de fonoaudiobióloga y se dedicó a cantar tangos como nadie los cantaba, a interpretarlos a la manera de Adriana Varela. "Eso es lo que me hace trascender, sino sería una más cantando tangos", dice vehementemente esta tanguera de culto que esta noche se presenta en el Teatro del Liceo de Barcelona en un concierto que forma parte de la programación de sesiones golfas del coliseo lírico barcelonés, pero que no tendrá como marco el foyer como es habitual, sino la sala de ópera.

"No es el primer teatro de ópera en el que canto. Lo he hecho antes en el Colón de Buenos Aires, pero acá es diferente, no es el teatro de mi ciudad y me da miedo", asegura. Y seguido cuenta lo que Joan Manuel Serrat le espetó cuando fue a verlo para expresarle sus temores. "Me soltó, así, directo, como es él: 'Te quieren, qué temes ¡Canta y deja de joder!'.

"Fanática, psicoanalizada, porteña, insoportable, tanguera, irrecomendable". Estos son los adjetivos que Adriana Varela elige para definirse. Arremolinada en el sofá a rayas del hotel barcelonés en el que se aloja, fuma un cigarrillo tras otro y se excusa ante el fotógrafo por no quitarse las gafas de sol. "Es que tengo una creatitis". Es tan vehemente y expansiva como en el escenario. "Es que soy vehemente y a veces me tengo que neutralizar sobre el escenario porque el tango también es vehemente y si le pones más vehemencia de la cuenta el tango se convierte en dulce de leche, en almíbar".

Advierte que la del tango y la suya son vehemencias diferentes, porque su vida, asegura, "dejó de ser un tango hace mucho tiempo". "Fue un tango, un rock, un bolero, fue de todo. Ahora estoy muy tranquila, soy más madura, tengo más miedo" ¿Miedos de qué? "Tengo más cosas que perder. Cosas que ya son mías. Se ha terminado vincularme desde la carencia, lo he hecho mil veces, por eso tanto rock, tanto tango. Ahora si me tengo que vincular sólo lo hago para poder evolucionar y toda la otra vehemencia forma parte de mi carácter, de mi personalidad, pero no tiene nada que ver con las letras del tango".

Letras del tango, que, dice coincidiendo con el pianista Marcelo Macri, director musical del trío de instrumentistas que la acompaña en el concierto de esta noche, "hablan de los grandes problemas del ser humano, de emociones de sentimientos. De las mismas cosas de las que se han hablado desde hace años, desde hace siglos. Como en las obras de Shakespeare. Es por eso que el tango pega tanto, es por eso que es universal".

No le gusta a Adriana Varela definir el tango como un género musical, para ella es una actitud, una forma de ser propia de los porteños que los modernos escribidores de letras de tangueras no comprenden, dice. "Escriben tangos pretenciosos que se quedan en la anécdota, con el qué se dice y no cómo se dice, olvidando lo esencial, que es donde reside el peso de lo poético".

Esta noche interpretará dos tangos escritos por mujeres. Y afirma que no cree que el tango sea machista. "Me parece muy tierno que se le denomine así habiendo conocido como he conocido a esos machistas, a los grandes creadores de letras de tango, que nada tenían de machistas. Se reían de lo que escribían, se reían de ellos mismos. Tenían un humor extraordinario, pero se recurre a una lectura simplista para opinar. Vivimos en un mundo demasiado obsesionado por la corrección política".

Y asegura que la mujer también le pega mucho al varón en el tango. "En el tango marginal, el que yo canto", precisa. "Cuando la mujer se cansa de diversos clichés machista del varón se va, lo deja y allí es donde el hombre la empieza a acusar. Es muy interesante, porque es lo que sucede actualmente y no es nuevo, ha sucedido antes. Y ella lo deja, con la madre o sin la madre, porque ni la madre lo quiere actualmente así, como el capitalismo lo ha dejado, vencido y malo. Las mujeres de hoy ya no aguantan a los señores malitos y frustraditos".

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Adriana Varela, ayer en Barcelona. / GIANLUCA BATTISTA

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