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La compañía Atalaya, Premio Nacional de Teatro

El grupo Gran Fele obtiene el Nacional de Circo. Los galardones están dotados con 30.000 euros

Atalaya Teatro lleva 25 años investigando. El Premio Nacional de Teatro, fallado hoy, termina con su año más mágico y a la vez más triste. El grupo, que ha perdido este año al adaptador de todas sus tragedias griegas, Carlos Iniesta, y a otros maestros, ve reconocida así su trayectoria y su forma de entender el teatro. "No entiendo cómo se lo han podido dar a un grupo como nosotros, que no nos apoyamos en caras conocidas de televisión", ha comentado entre risas Ricardo Iniesta, director de la compañía.

El jurado les ha concedido esta distinción, "por la creación de un espacio original de exhibición, producción, formación y reflexión teatral, resultado de una larga trayectoria profesional". Además del premio, dotado con 30.000 euros, el grupo ha conseguido poner en pie un centro de investigación teatral internacional, TNT, donde continuar con sus proyectos y generar un punto de intercambio cultural en el sur de España. Porque aunque el centro de Atalaya Teatro esté en Sevilla, en este cuarto de siglo la compañía ha recorrido los cinco continentes.

Medea, Ariadna, Electra. Los clásicos siempre han formado parte de su repertorio. Pero también trabajos más contemporáneos como Brecht y el teatro bajo la arena de Federico García Lorca, con una reciente versión de El público. Aún siguen de gira con una personal versión de La ópera de tres centavos. En 1988 estrenaron La rebelión de los objetos, de Maiakovski, con la particularidad de disponer al público en gradas alrededor del espacio escénico. Hamletmaschine, de Heiner Müller, supondría en 1990 el trampolín hacia Europa. En 1992 esta primera etapa de trabajo con un mismo equipo de actores llega a su fin.

Buscando a Ricardo III

Para cuando terminen las giras, ya han comenzado a preparar su próximo proyecto. Será una versión del Ricardo III de Shakespeare que acercará al público los sonidos y las imágenes del teatro del Bardo. Una de las características del teatro que hace Atalaya, y que les da su estilo propio, es que bucean más allá del texto, buscando imágenes, sonidos, sensaciones, que permitan al espectador disfrutar de algo más que una colección de palabras recitadas con mejor o peor fortuna.

Desde su fundación, la compañía ha contado ese estilo personal que es posible gracias a que se trata de un "equipo grande y estable", compuesto por "20 personas entre actores y técnicos y que es muy raro en España, posiblemente sólo compañías como Els Joglars o Teatro Corsario de Valladolid tengan grupos estables tan amplios" y que tiene "120 ensayos en el año para profundizar sobre un texto", comenta el director de la compañía. "El teatro hoy tiene dos meses para ensayar y tiene que conformarse con el primer resultado, porque no tiene tiempo para estudiar más. Y eso no ayuda al espectáculo. Si te fijas en cómo pintó Picasso el Gernika y ves los bocetos que hizo es fácil de comprender. Eso es lo que necesita el arte".

El circo de Gran Fele, premiado

Y es que la compañía intenta escapar del tsunami del teatro comercial. "No estamos en contra de que se haga, por supuesto lo respetamos. Pero no queremos que ahogue todas las otras formas de expresión. Nosotros intentamos ir por debajo de la ola y todavía flotamos", ha afirmado Iniesta. Del jurado del Premio Nacional de Teatro han formado parte el dramaturgo Juan Mayorga, ganador de la edición anterior, Alex Rigola, María Ruiz, José Bablé, Anxeles Cuña y Jesús Cimarro.

También se ha fallado hoy el Premio Nacional de Circo que ha sido otorgado, por unanimidad, al Circo Gran Fele, "por su trayectoria creativa, su labor de recuperación y restauración del circo, por la formación de jóvenes artistas, la colaboración con universidades y la divulgación del circo español en ámbitos internacionales".