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Monika Zgustova: una escritora docta en checo, ruso, inglés, español y catalán

Se ha convertido en una de las figuras clave de la introducción de la literatura checa en España.- Sobre el Manifiesto para la unidad de la lengua castellana: "Los que lo promueven demuestran no conocer la realidad catalana"

Monika Zgustova reside desde hace años en Sitges, población costera cercana a Barcelona desde donde se ha convertido en una de las figuras clave de la introducción de la literatura checa en España, especialmente, de autores como Bohumil Hrabal, Milan Kundera, Vaclav Havel, Jaroslav Hasek y Jaroslav Seifert. Coautora, también, de un diccionario ruso-catalán, Zgustova tiene en su haber varias novelas como La mujer silenciosa, donde narra la influencia en los ciudadanos de los cambios políticos que azotaron Centroeuropa durante el siglo XX.

Ella misma, paradigma de los vaivenes de la Historia, abandonó su país, junto a sus padres y hermano, cuando tenía 16 años, a principios de la década de los setenta, y se instaló con ellos en Estados Unidos, donde residió unos cuatro años. Pero un día decidió volar a otros lugares, como Argentina y París, hasta quedar deslumbrada por Barcelona, donde aprendió a hablar en perfecto catalán y castellano y donde adquirió nacionalidad española al tiempo que recuperaba la checa.

"El catalán necesita más apoyos que patadas"

Zgustova maneja tan bien los idiomas que, cuando escribe artículos o cualquier texto de ensayo, lo hace perfectamente en catalán, castellano o inglés. El checo lo reserva para la ficción y para los primeros borradores de sus novelas. En cambio, cuando empieza a trabajar sobre ese borrador, ya puede pasarse al castellano o al catalán, y desarrollar, luego, diferentes versiones.

Con toda esa riqueza cultural de fondo, esta mujer ha opinado sobre el polémico Manifiesto para la unidad de la lengua castellana: "Los que lo promueven demuestran no conocer la realidad catalana. Es el catalán la lengua que está realmente en peligro y la que tiene una posición más débil. Yo no soy nacionalista, pero quiero que el catalán se conserve y bien vivo. El catalán necesita más apoyos que patadas".