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Los documentos robados de la Biblioteca Nacional son 19 y no dos

Los dos más importantes son los mapamundis de los que se tenía constancia de su sustracción y que han sido localizados en Australia

Los grabados e ilustraciones robados en agosto pasado en la Biblioteca Nacional fueron diecinueve y no dos, como se creyó en un principio, han informado hoy fuentes de la investigación, que han precisado que algunos de los documentos sustraídos, ya localizados, se han vendido en subastas públicas en distintos países.

Esos diecinueve grabados e ilustraciones habrían sido "arrancados", según las fuentes, de diez libros de la Sala Cervantes de la Biblioteca Nacional, y los que tendrían mayor valor serían los dos mapamundis de los que se tenía constancia de su robo -que ya han sido localizados en Australia- y que formaban parte de Cosmografía, la edición incunable de 1482 de la obra de Ptolomeo. En un primer momento, se tuvo conocimiento del robo de estos dos grabados el pasado mes de agosto, pero días después se descubrió que también habían sido sustraídas otras 17 páginas de otros libros de la misma sala.

Los agentes del Grupo de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, encargados de la investigación, sospechan que la persona que sustrajo los dos mapamundis también robó los otros documentos. Fuentes de la investigación han identificado al presunto autor del robo como César Gómez Rivero, de 60 años, un ciudadano español de origen uruguayo y residente en Argentina.

Los investigadores están intentado averiguar la "ruta" seguida por los documentos y si podría estar implicada una segunda persona en los hechos, ya que posiblemente el autor de la sustracción no fue quien "colocó" en el mercado los documentos para su venta en subastas.

Los agentes de la Guardia Civil han solicitado a las fuerzas de seguridad de los países en los que se han subastado los grabados que los intervenga para que sean devueltos a España. Los investigadores sospechan que las personas que adquirieron los grabados e ilustraciones no conocían su procedencia ilícita.

Los responsables de la Biblioteca Nacional, que informaron del suceso el pasado 24 de agosto, afirmaron entonces que la sustracción se produjo "burlando las estrictas medidas de seguridad" que se aplican en esta institución desde los años noventa. Tres días después de hacerse público el robo de los dos mapamundis, dimitió la entonces directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Regàs, y declaró que lo hacía por carecer de la confianza del ministro de Cultura, César Antonio Molina. La actual directora de la institución, Milagros del Corral, ha destacado la necesidad de "minimizar los riesgos del robo".