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Muere Tony Wilson, artífice del sonido 'Madchester'

El empresario que lanzó a Joy Division y fundó el club The Haçienda fallece de un infarto a los 57 años

Anthony Wilson, el empresario que convirtió Manchester en uno de los centros musicales más bulliciosos de los ochenta, falleció ayer viernes, a los 57 años , tras sufrir un infarto el jueves, según informa The Guardian. Wilson impulsó a referentes como Joy Division, New Order y Happy Mondays, a través de su sello, Factory Records, y fundó el mítico club The Haçienda. Su visión empresarial catapultó la escena musical de Manchester, que pasó a ser conocido como Madchester, durante los ochenta y principios de los noventa. Wilson había estado luchando contra un cáncer de hígado que le fue detectado a principios de 2006.

Licenciado en Cambridge y periodista, Wilson fue inmortalizado en el largometraje 24 Hour Party People (2002), de Michael Winterbottom. En este falso documental, el cómico Steve Coogan encarnó a un Wilson esnob y cínico.

Desde su programa So It Goes, en la cadena Grenada TV, Wilson entrevistó y dio repercusión a los grupos mancunianos que comenzaban a despuntar en la estela del punk de los Sex Pistols, entre otros, y que fueron englobados en la etiqueta post punk.

En 1978 fundó el sello Factory Records y reclutó a Joy Division (que se refundaría como New Order tras la muerte de su líder, Ian Curtis). Junto al técnico Martin Hannett, que perfiló el sonido oscuro del grupo, y Peter Saville, que diseño la innovadora portada del primer disco, Unknown Pleasures, Wilson construyó la imagen de una de las formaciones más influyentes de los ochenta. Wilson también puso en marcha el club The Haçienda, desde donde se proyectó el movimiento cultural del acid house y la música dance. Luego vino la creación de bandas como Happy Mondays y James.

Saville, diseñador gráfico y co propietario de Factory Records, considera que "Tony creó una nueva idea de Manchester. La resonancia de Factory se proyecta más allá de la música. Los jóvenes sueñan a menudo con ir a otro lugar para lograr sus metas. Tony proporcionó el catalizador y el contexto para que los mancunianos pudieran conseguir eso sin tener que ir a ningún sitio".

New Order y Happy Mondays consiguieron un éxito indiscutible, pero la mala gestión llevó al sello a la ruina en 1992. Paul Ryder, guitarrista de los Happy Mondays, afirmó en una ocasión: "Aún estaría trabajando en la oficina de correos de no haber sido por Tony. Fue él quien dio una oportunidad a chavales como yo y Shaun [su hermano, líder de la banda]".