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Calixto Bieito lanza su 'No a la guerra' escénico

El director teatral deja los escenarios europeos momentáneamente para estrenar en el Festival de Mérida su antibelicista y antimilitarista versión de 'Los Persas'

Calixto Bieito, el último revulsivo escénico del teatro y la ópera europeos, estrena en España, algo insólito en los últimos tiempos de su abrumadora carrera. Y lo hace en el 53 Festival de Teatro Clásico de Mérida donde mañana se podrá conocer su puesta en escena de la impactante versión que él y el joven dramaturgo Pau Miró han hecho de Los Persas de Esquilo.

La obra, a la que también han llamado Réquiem por un soldado muerto, es el último "no a la guerra" que lanza alguien de la profesión teatral, la misma que abanderó el movimiento antibelicista que surgió en España hace tres años cuando nuestro país, con el entonces presidente de gobierno José María Aznar a la cabeza, se alineó con Estados Unidos e Inglaterra en la guerra contra Irak.

El grito de Bieito es, como él dice, un concierto rock con canciones y monólogos y, aunque no lo parezca, se acerca en este aspecto a la tragedia original que también contaba en un porcentaje bastante alto con canciones cantadas por el coro. "Aquí la estética y ese coro son totalmente contemporáneos, sin olvidarnos que en estas piedras", dice Bieito subyugado por el escenario romano, "hay algo fantástico, porque las piedras tienen fantasmas y lanzan mucha energía, a fin de cuentas estas piedras han visto muchas guerras y nosotros no hemos hecho más que añadir algo de esta guerra de ahora tratar de mostrar nuestro lamento..., un lamento que intenta ser entretenido, divertido, emocional y sobre todo, cuando los espectadores se marchen a sus casas, reflexivo"

El director castellano, aunque afincado en Barcelona, recordó que cuando le hablaron de hacer en Mérida le regurgitó a su memoria algo que tenía desde hace tiempo en su cabeza, como es el mundo de las intervenciones bélicas: "Aquel dolor que supone cualquier intervención bélica; vine con Pau a Mérida y pensamos que íbamos a utilizar los tópicos de la pieza original, pero íbamos a escribirla de nuevo porque teníamos claro que ese lenguaje griego no podía llegar hoy como le llegó en su momento a los primeros espectadores de Los Persas, pero queríamos llegar que fuera como entonces y les habláramos directamente de lo que les pasaba".

Los Persas tiene el honor de ser la tragedia más antigua conservada y paradójicamente la de tema más reciente en su momento, puesto que pone en escena un hecho histórico ocurrido ocho años antes de su estreno: la derrota del poderoso Jerjes y su inmenso ejército persa frente al humilde y relativamente escaso ejército de ciudadanos griegos en la batalla de Salamina, en el año 480 a.C. Este suceso histórico es presentado desde el lado persa, el de los vencidos. Humanizando a los persas, llenándolos de sentimientos, Esquilo no hace sino valorar aún más la victoria de los griegos.

La obra de Esquilo no es una tragedia sobre dioses y sus cábalas sino sobre simples y mortales humanos. "Sobre sus angustias, tristezas y lamentos por una guerra perdida y por sus soldados muertos. Todos ellos con nombre y apellidos que es cuando los muertos duelen más", señala Bieito quien señala que Los Persas es también una pieza sobre el exceso de soberbia de un país civilizado que intenta imponer su tiranía sobre otro.

Pero el proyecto que mañana se verá en Mérida es para la sociedad española del 2007. "No en vano también nuestros soldados están en los campos de batalla de la actualidad. Irak hace tres años y Afganistán, la antigua Yugoslavia, Líbano? Allí donde nuestros aliados consideran la necesidad de una 'guerra justa'. Este también sería un tema de profunda reflexión: ¿Hay guerras justas y guerras injustas? La religión católica tiene una doctrina muy específica al respecto aunque la mayoría de las veces haya navegado al son de los poderosos y tenga en su haber alguna de las páginas más criminales y terribles de la historia de la humanidad. Pero, ¿realmente alguien cree que puede considerarse alguna guerra justa?".

Tanto Miró como Bieito dejan claro ante todo que esta versión no es un alegato pacifista, ni tan siquiera un canto a la concordia de los países o a la alianza de las civilizaciones. "Nuestra versión es simplemente un canto, un réquiem o un lamento por una guerra perdida, por un soldado español muerto en Irak o en Afganistán, o en Kosovo o?" En este caso el gran guerrero Jerjes de Esquilo se ha convertido en una soldado de igual nombre que pertenece al ejército español y se encuentra en Afaganistan en misión de paz.

Bietio confiesa que en la propuesta lo que sobresale es un padre antimilitarista y una soldado que se convierte en una heroína contemporánea "porque es hija de la bandera de España e hija de un mortal". La soldado está protagonizada por Natalia Dicenta y el padre por Roberto Quintana. Juanto a ellos en el reparto Rafa Castejón, David Fernández, Javier Gamazo, Chus Herrera e Ignacio Ysasi.

Sin metáforas

El director del certamen emeritense, Francisco Carrillo, anticipándose a posibles reacciones sobre el montaje, en el que no hay metáforas para hablar del ejército español ya que es obvio y patente no sólo por la continua presencia de banderas españolas, ayer dejó claro que estaba totalmente de acuerdo con este espectáculo "sobre todo porque me parece muy bien que se opine de algo que está pasando en el mundo, de cosas que todos estamos viviendo como es el ejército y los conflictos bélicos; es fundamental en nuestra sociedad reflexionar sobre el hecho de que existan guerras y lo que ello significa".

Por su parte Bieto señaló hace unas horas que su sensación es que no es una obra rompedora: "Si alguien la ve así, estaría recibiendo un mensaje equivocado, lo que hemos hecho es un poema con diversos tonos y el principal es el de un lamento, un réquiem de difuntos. Claro que si uno se queda en la superficie pues puede pensar cualquier disparate, es como decir que El último tango en París va sobre la mantequilla y que El Bosco se dedicaba a pintar a señores a los que les meten flautas por el culo".

Para él lo que han hecho es una reflexión lírica sobre la violencia que reside en los instintos más primarios del ser humano y que provoca más muertos de los que podemos contar con los dedos, todos ellos con nombres y apellidos que es cuando parece que duelen más.

La estructura del montaje es de oratoria-teatro-réquiem, cuya mezcla es, según el dramaturgo Pau Miró, "el motor de la puesta en escena". Canciones como Cry baby de Janis Joplin, War de Edwin Starr o In the flash de Pink Floyd contribuyen a crear una atmósfera apocalíptica, que se acentúa por la escenografía, que muestra las huellas de un ataque aéreo a una escuela en el desierto de Afganistán.

Durante dos meses, el equipo de Focus, que coproduce esta obra con el Festival de Teatro Clásico de Mérida, ha contado con un asesor militar (un joven de 28 años, que ha pasado los últimos diez en el ejército y que integró una misión de paz en Afganistán), que les ha ayudado, no sólo a concebir vestuario, sino también a la hora de los diálogos, situaciones o reacciones de los soldados.

Calixto Bieito, el director

Hace tres años que Calixto Bieito, el director escénico con mayor proyección internacional, no estrenaba una de sus obras de teatro en España. La última fue El rey Lear (Festival Grec, 2004). Ahora, Mérida y su Teatro Romano se convierten en el escenario del estreno mundial de su último montaje, Los Persas. Réquiem por un soldado que, además de dirigir, ha escrito junto al dramaturgo Pau Miró.

Desde que Bieito (Miranda de Ebro, 2 de noviembre de 1963) iniciase su recorrido profesional hace más de veinte años en el Teatro Principal de Vilanova i la Geltrú, ha realizado más de 30 espectáculos estrenados en español, catalán, alemán o inglés por teatros y festivales de toda Europa (Francia, Inglaterra, Holanda, Irlanda, Bélgica, Dinamarca, Alemania) y Estados Unidos, con una producción tanto operística, como teatral y de zarzuela.

Actualmente, combina la dirección artística del Teatre Romea de Barcelona (desde 1999) con la dirección de escena por todo el mundo. Acaba de regresar de Stuttgart, donde ha estrenado la ópera La Fanciulla del West y se prepara para volver a Berlín y Frankfurt con la versión de Tirant lo Blanc.

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