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Reportaje:

Enfrentados por 'Tizona'

El Ministerio de Cultura advierte a Castilla y León de que la espada que ha adquirido no es la del Cid, y la Junta insiste en su autenticidad

La supuesta espada Tizona que recientemente ha adquirido la Junta de Castilla y Léon por 1,6 millones de euros enfrenta estos días al Ejecutivo regional y a Cultura, ya que mientras la Junta insiste en su autenticidad, el Ministerio argumenta que no es la que blandió el Cid Campeador. De hecho, fuentes del Ministerio de Cultura señalaron anoche que desde 1.999 se sabía que la espada expuesta en el Museo del Ejército no era la auténtica Tizona, si bien se confirmaba que era una espada representativa de la época, de alto valor histórico, y de cuyo tipo sólo existen cuatro en el territorio nacional, una en Granada, que perteneció a Fernando El Católico, y tres en Madrid.

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La espada estaba expuesta en depósito en el Museo del Ejército desde 1.944 y su propietario, José Ramón Suárez de Otero, marqués de Falces, la ofreció recientemente al Estado coincidiendo con el final del contrato de depósito tasando su valor en 6 millones de euros, aunque posteriormente rebajaría esta cifra a 1,5 millones.

El Ministerio de Cultura, a instancias del de Defensa propietario del museo, hizo uso de cuatro informes técnicos de los que dispone para no formalizar la compra por considerar su precio elevado, aunque reconoció su valor histórico como representativa de la época. Los informes han sido elaborados por el Patrimonio Nacional, el Museo Arqueológico, la Real Academia de la Historia y el experto historiador medievalista José Godoy. Patrimonio Nacional considera en su informe que "no existen datos fiables para identificar esta espada como la auténtica del Cid", el Museo Arqueológico la califica de "falsa reliquia" y José Godoy considera que la espada es del siglo XV - XVI, y con añadiduras del XIX que no coinciden con la primera inscripción de la auténtica Tizona.

Por todo ello la Junta de Calificación del Ministerio de Cultura calificó la espada como "falso histórico" y consideró su precio real en atención a los informes técnicos de entre 200.000 y 300.000 euros. Las fuentes del Ministerio de Cultura señalaron que la Junta de Castilla y León conocía todos los informes técnicos que acreditan que la espada no es la auténtica si bien "respetamos el precio que hayan querido pagar por ella", aunque destacaron su sorpresa al haberse anunciado que será expuesta en la catedral de Burgos como la auténtica espada del Cid Campeador.

"El Ministerio sufre un ataque de cuernos"

Sin embargo, la consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, Silvia Clemente, ha insistido hoy en la autenticidad de la espada y ha esgrimido el Real Decreto 1414/2002 por el que se declara a esta espada como Bien de Interés Cultural, reconociendo su autenticidad, basándose en que "existe una tradición historiográfica muy amplia que identifica la misma como la famosa espada de don Rodrigo Díaz de Vivar".

En opinión de Silvia Clemente, lo que ha pasado es que, cuando el Ministerio de Cultura se entera de que la espada ha salido del Museo del Ejército, el pasado martes, "le entra un importante ataque de cuernos y se pone muy nervioso, porque están muy preocupados por las elecciones". Además, para la consejera, el Ministerio "ha levantado una falsa polémica" sobre la autenticidad de la pieza, movido por "su ánimo destructivo hacia Castilla y León y un importante ataque de cuernos".

Por último, Clemente se ha preguntado que "si se sabía que no era la auténtica 'Tizona' en 1999 por qué lleva hasta 2002 la declaración de la espada como Bien de Interés Cultural". Según la consejera, su departamento conocía los informes contradictorios de 1999, pero sobre ellos "tiene una primacía la amplia historia de esta espada como la 'Tizona', desde que Fernando el Católico se la entrega al marqués de Falces".