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Un Klimt robado por los nazis se convierte en el cuadro más caro de la historia

El retrato de Adèle Bloch-Bauer ha sido adquirido por el magnate de la cosmética Ronald S. Lauder por 135 millones de dólares

Desde ayer, el retrato de Adèle Bloch-Bauer, de Gustave Klimt, acumula otra anécdota en la trepidante historia de su siglo de vida. Tras superar los 104,1 millones de dólares que se pagó en una subasta por Muchacho con pipa, de Picasso, se ha convertido en el cuadro más caro de la historia. 135 millones de dólares. Pintado en 1907 y convertido en uno de los iconos más reconocibles de la pintura del siglo XX, fue robado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y devuelto a la sobrina del rostro que le da nombre, María Altmann, tras siete años de batalla judicial entre ella y el Gobierno austriaco.

Ahora ha cambiado de manos. El comprador de esta obra maestra del arte austriaco no es otro que el magnate de la cosmética Ronald S. Lauder. "Es nuestra Mona Lisa", ha declarado el también co fundador de la Neue Galerie de Manhatan, el museo neoyorquino dedicado al arte alemán y austriaco donde será expuesto el retrato de Adèle Bloch-Bauer, junto con otros cuatro Klimt que pertenecían a la familia.

María Altmann, de 90 años, vive en Los Ángeles y tuvo que batallar durante siete años para recuperar el cuadro de su tía, la mujer de un industrial judío dedicado al azúcar, considerado una de las obras maestras del pintor. Finalmente, el Gobierno autriaco le devolvió el retrato junto a los otros cuatro Klimt de la colección familiar.

La suma por la que ha sido subastado el cuadro es confidencial pero Maria Altmann ha confirmado que supera la que se pagó por Muchacho con pipa de Picasso. El New York Times ha publicado la cifra de 135 millones de dólares.

"Es una compra de una vez en la vida", ha dicho Lauder, que no ha confirmado la suma. La Neue Galerie fue fundada por Lauder hace cinco años y expondrá las cinco pinturas de Klimt desde el 13 de Julio hasta septiembre.

Los desnudos de Klimt, en la Fundación Mapfre de Madrid

Gustav Klimt nació en Baumgarten, en las cercanías de Viena (hoy distrito XIV de la capital) el 14 de julio de 1862 y vivió en la Viena finisecular de Sigmund Freud. Una ciudad en la que, frente a la moral establecida, crecía un nuevo clima más erótico y complejo. La leyenda cuenta que en el taller del pintor, una casa de una planta rodeada de un precioso jardín asilvestrado, las mujeres se paseaban desnudas a todas horas. Allí, él las dibujaba en todas las formas posibles: jóvenes, ancianas, embarazadas, solas, con hombres o con otras mujeres, masturbándose... Desde el 16 de junio y hasta el próximo 3 de septiembre, la Fundación Mapfre reúne en su sede de Madrid un centenar de dibujos de aquella época de Klimt.

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